Miguel Enríquez es expulsado del PS en 1964 cuando pretende con otros jóvenes socialistas dar una lucha radical al interior del partido contra el legalismo y el parlamentarismo que constituía la esencia de su política.- Lo acompañaba numerosa comitiva norteamericana de políticos, periodistas, guardaespaldas, operadores de cámaras de cine y televisión, etc. Se reunió con las autoridades, los intelectuales, los periodistas, los políticos, los delegados estudiantiles chilenos, en una amplísima conferencia. En un momento dado, mientras hablaba un chileno, el senador Kennedy tomó el micrófono de la grabadora e hizo un comentario en inglés que provocó la hilaridad de toda su comitiva. Miguel, que estaba en el fondo de la sala, avanzó resueltamente y en medio de la sorpresa general tomó con decisión el micrófono de manos del senador norteamericano y en perfecto inglés le enrostró su actitud: “Usted, le dijo, ha venido aquí no interesado por nuestros problemas ni a buscarles solución. No le acepto que venga a utilizarnos a nosotros para fines personales suyos. Si quiere chistes y hacer reír, yo también puedo contarle varios que se refieren a Vietnam, o a la explotación de nuestros obreros por capitales y sociedades nacionales y extranjeras. Vamos a Pueblo Hundido, junto a las minas de carbón de Lota, y allí podrán reírse ustedes hasta las lágrimas viendo tanta miseria y abandono”. Robert Kennedy se puso serio, algunos de sus guardaespaldas quisieron avanzar; él los contuvo con un gesto. Cambiando totalmente el tono y el nivel de la reunión, discutieron mano a mano con Miguel, en inglés, sobre diversos problemas nacionales. Entusiasmado y muy cordial lo invitó a visitar Estados Unidos con todos los gastos pagados. Miguel no aceptó y lealmente le recomendó que no fuera a una asamblea que tenía programada con los estudiantes. Kennedy no siguió su consejo y se debe haber arrepentido de ello, porque allí recibió violenta y bulliciosa contramanifestación estudiantil.