30/04/2026
30-4-26/30-4-82: 44º aniversario del Parinirvana (muerte liberadora) del Maestro Taisen Deshimaru, Patriarca del Zen en Europa y África.
Había nacido en Japón el 29-11 de 1914. Participó en la segunda guerra mundial (1939-1945) y, a la muerte de su Maestro, Kodo Sawaki (1880-1965), emigró a Europa con la misión de sembrar el Zen. Nuestro Sensē Nansen Carouget (1926-2010) fue su discípulo en Francia.
En su libro El Anillo de la Vía (Ibis, 1992), Deshimaru nos deja enseñanzas que son guía permanente para los practicantes del Zazen (Atención-Observación sentada), más allá de las palabras… El Zen es la práctica de Zazen.
Si alguien pregunta por él, solo hay que exponer cada uno de los puntos de la postura. “Entonces el viento de la primavera soplará y hará brotar la maravillosa flor del ciruelo” (p.11) … Muchos piensan que el Zen es una de las tantas religiones o filosofías de Asia, pero en realidad proviene de la más genuina sabiduría ancestral: “Es como el agua que siempre brota fresca, que se renueva sin cesar. Siempre actual, siempre vivo. Renace a cada instante” (p.13). El Zen es un manantial.
“El Zen no es un razonamiento ni una teoría ni una idea, Tampoco es un conocimiento que deba aprehenderse con el cerebro (…) es la re-creación de uno mismo (…) no es austeridad ni mortificación, sino el verdadero acceso a la paz y la libertad (…) La verdadera revolución debe dirigirse hacia el interior. Se trata de la revolución de nuestro Espíritu, engendrada por la práctica del Zen”.
La armonía que nace de la quietud del cuerpo-espíritu (Samadhi), se expande alrededor del practicante. La respiración profunda lleva a esa tranquilidad.
La práctica del Zazen nos lleva más allá del temor. Comprendemos que los miedos -en sus diferentes formas y niveles- son producto de nuestra mente, de nuestro ego.
Cuando el Maestro Deshimaru fundó el Templo Zen en 1979, en el sitio conocido como Gendronniere, lo bautizó como “templo del No-Miedo (o de la Valentía)” al sentir la energía del lugar.
Con profundo respeto ancestral,
Monjes Ana Aiko y Héctor Sho Iku
Directores Centro Zen Buppo-Nansen