25/09/2026
¿Te ha pasado que el reloj marca el final de la sesión y sientes que la persona se va "en el aire" o con algo abierto?
Cerrar un encuentro no es solo mirar la hora y despedirse. El cierre es el espacio donde se asienta la vivencia, se organiza lo trabajado y se facilita la integración de lo que emergió durante el proceso.
Cuando prestamos atención a estos últimos minutos, ayudamos a que la persona no solo procese en la conversación, sino que lleve la experiencia a su cuerpo y a su vida cotidiana de forma segura.
Te compartimos 7 formas de acompañar ese momento final:
1. Resumen colaborativo: Invitar a nombrar qué se lleva de la sesión y compartir también tu mirada sobre la misma pregunta.
2. Chequeo corporal: Hacer un recorrido rápido por el cuerpo para asentar la vivencia en lo somático.
3. Técnica del semáforo: Identificar qué detener (rojo), qué evaluar (amarillo) y qué iniciar o continuar (verde) durante la semana.
4. Gesto de cierre: Sintetizar la sesión con una postura, imagen mental o dibujo.
5. El "Guardado": Usar una metáfora de resguardo para temas de alta intensidad que no se completaron, ofreciendo un límite seguro.
6. Devolución en espejo: Reflejar la figura principal que emergió sin imponer interpretaciones cerradas.
7. Anclaje en recursos: Identificar el apoyo interno o externo disponible hasta el próximo encuentro.
Guardar la energía del espacio y dar una buena contención al salir es parte fundamental del acompañamiento.
¿Cuál de estas formas utilizas más en tus encuentros o qué otra estrategia te funciona a ti? Déjanos tu idea en los comentarios para seguir construyendo juntos.