06/10/2019
LA ESPOSA DE JOB
La escritura no la identifica por su nombre. De ella hace referencia sólo al decir: “su mujer”.
No se conoce su perfil. Ningún otro libro de los de la Biblia habla de ella.
Ella es la esposa de Job, la madre de los hijos de Job.
Job es conocido entre los hombres de la Biblia por las grandes cualidades que de él resalta la Escritura sagrada. Leamos:
“Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.” Job 1:1.
Debes prestar atención a ese versículo uno del capítulo uno del libro de Job, porque de eso trata todo el libro de Job. Léelo una vez más:
“Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.” Job 1:1
La sagrada Escritura, más que hablarte de un hombre llamado Job, te quiere hacer entender cuál es el gran valor de que entre los seres humanos se levante un hombre o mujer que le cree a Dios y que su creencia a Dios la manifieste con estas cualidades:
“perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.”
Sí lees todo el libro de Job, verás como era Job, o más bien, como actúa un hombre que es:
“perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.”
Quizás a ti te está zarandeando el diablo para destruir de ti lo poco o mucho que tienes a favor ante la presencia de Dios.
El paquete completo dentro del plan de satanás cuando se siente humillado ante Dios por un hombre mortal del que Dios llama “perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal”, primero es argumentar ante Dios que no existe realmente un hombre o mujer que sin obedecer a intereses materiales personales, sea así como dijo Dios acerca de Job. En otras palabras satanás quiso decir a Dios:
-A ti nadie te va a adorar de gratis.
-A ti nadie te va a rendir temor dizque porque te ama.
-A ti nadie te va a servir a costas de eximirse de hacer lo que le de la voluntad de hacer, dizque por el simple hecho de que corresponde a tu idea de que el hombre puede ser regenerado a la manera de ser como tu quieres que sea sin esperar pago alguno a cambio.
Parece ser que ese pensamiento satánico ha calado muy profundo en muchas mentes dentro de la iglesia. Tú ves a hombres y mujeres que venden una imagen de consagrados siervos y siervas de Dios por muchos años.
Ellos predican, dan consejos muy buenos. Exhortan a los simples a que busquen de Dios.
Todos esos años quizá los han pasado dentro de un Estatus Quo, o sea, la vida aún no le ha mostrado su rostro feo, sino que sus más preocupantes sobresaltos de la vida hasta el actual momento no pasan de ser situaciones o dificultades que se pueden enmendar.
Gente así ya conocemos y parece que con esos satanás tenía razón, porque su Estatus Quo se empezó a desmoronar a partir de la muerte de un hijo, o de su cónyuge, o de su madre o padre;
quizás después de sufrir un aparatoso accidente o la quiebra de un negocio.
Cuando Dios presenta en su palabra lo que es ser “perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal” lo hace para enseñarnos que allá en el Cielo donde vivió Lucifer, esa es la base que sustenta el trono de Dios. Pero Lucifer un día decidió romper con eso, por tanto Dios lo expulsó de allá y lo puso en ceniza por su maldad.
Ser perfecto en Dios es:
-conocer su palabra, amar su palabra y hacerlo en la rectitud que no admite transarse a pesar lo que le pueda ocurrirle a uno.
Ser temeroso de Dios es:
-todo lo contrario de tenerle miedo a Dios.
El miedo no puede encajar dentro del contexto del amor divino, la razón de eso es simple; el miedo acarrea castigo, sin embargo el hombre tiene en sí mismo la imagen y la semejanza de Dios y cuando eso va de la mano de ser perfecto y recto en Dios y apartado del mal, entonces ocurre que entonces somos convertidos en complemento de Dios . En tal circunstancia en vez de querer alejarnos de Dios, mejor lo buscamos y amamos estar siempre con el.
¿Viste? Dios nos da paz, nos da gozo, nos imparte su inigualable amor.
A esas cosas nadie les tiene miedo.
Como lo explica Juan. Leamos:
“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.
Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.” 1 Juán 4:18.
Ser apartado del mal es:
-mantenerse en la perfección del amor a Dios andando en rectitud contra toda iniquidad, que es maldad.
Eso lo explica perfectamente el profeta Ezequiel refiriéndose a Lucifer. Leamos:
“Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran.” Ezequiel 28:18.
Y aún más:
“Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad.” Ezequiel 28:15.
La mujer de Job es la antítesis de su esposo.
Ella estuvo ahí y participó de la indudable, visible bondad de Dios para con su siervo Job de quien Dios dio testimonio de ser un hombre “perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal”.
La mujer de Job era dueña junto a su esposo de una riqueza no pequeña. Leamos:
“Y le nacieron siete hijos y tres hijas.
Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales.” Job 1:2.
Quizás hoy día eso no sea demasiado, pero en aquel entonces, el siervo Job era por encima de los más ricos existentes en su entorno.
¿Qué le faltaba en lo material a la mujer de Job?
Ella lo tenía todo, y lo que más le daba brillo a su fortuna era que le había parido diez hijos a su esposo.
Diez hijos complementan en gran manera el disfrute de una abundante fortuna económica.
¿y qué decir?
La esposa de Job tenía siervos y siervas en grande número. Ella era tenida como una reina rodeada de súbditos y del amor de diez hijos y un esposo de quien dijo Dios que era:
“perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal”.
¡Guao!
La esposa de Job lo tenía todo.
¿Sabes algo?
Hay hombres y mujeres hoy día que están como la esposa de Job en cuanto a tener una vida muy cómoda; hay comida abundante, los hijos están saludables, no hay malas noticias; el dinero no es un problema, no trabajan, porque otros trabajan por ellos.
Sin embargo, ellos están así en sus abundancias y ni siquiera se detienen a meditar en que ese favor proviene no por causa de ellos mismos, sino por el siervo o sierva de Dios con quien conviven, debido a que aquel siervo es
“perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal”.
Un día; dice la palabra de Dios en el libro de Job que ocurrió lo siguiente:
“Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.
Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella.
Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?
Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde?
¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia.
Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová. “ Job 1:6
Si lees el libro de Job verás que el diablo es despiadado; mucho más aún si Dios le permite acercarse a nosotros para tratar de hacernos negar a Dios, pero con eso para mostrar que el hombre de Dios vive no sólo de pan.
La palabra narra como en un abrir y cerrar de ojos literalmente, satanás destruyó toda la riqueza material que Job junto a su esposa disfrutaban. Aún a sus diez hijos los mató satanás. Aún a todos sus siervos y aún a Job le pegó una sarna que no había forma en que Job se colocara porque era una incomodidad enorme.
Sin embargo, satanás no tocó a la esposa de Job, sino que le preservó su integridad física, y así usarla para que ella diga ante Dios lo mismo que satanás defendía ante Dios; lo cual era que el hombre le sirve a Dios mientras éste recibe las bendiciones divinas como si fuera por un pago por su servicio a Dios.
La narración menciona sensiblemente como las malas noticias llegaban una tras otra a Job y su esposa.
Sus propiedades fueron quemadas, sus ganados y toda suerte de bienes, incluyendo a sus siervos todo pereció, aún sus diez hijos también murieron trágicamente a través mano de satanás.
Ahora vemos en acción para que sirve elque un hombre o mujer de Dios sea “perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal”.
“Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró,
y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.
En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.” Job 1:20.
¿Qué te parece?
Ese es el pensamiento de todo aquel que exhibe las cualidades que tenía Job al encontrarse en medio del sufrimiento y la desgracia repentina. Visiblemente no puede ver con sus ojos, pero su fe está bien clara de que el Reino de Dios obra por senderos misteriosos.
Sin embargo, la esposa de Job, de la cual no destaca Dios cualidades como las de Job, aunque ella fue testigo de quien era Job, de una forma más íntimamente que todo el mundo, no pudo responder de igual forma que su esposo, porque mire usted cuales fueron sus palabras directas a Job su esposo, al verle tirado rascándose con un tiesto por toda parte de su cuerpo, el cual era una sola llaga. Leamos:
“Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.” Job 2:9.
¿Qué entendemos de esas palabras de la mujer de Job?
-Podemos entender que ser perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal no se hereda, porque la mujer de Job era una carne con su esposo, sin embargo no estuvo dispuesta a compartir con su esposo la desgracia repentina, sino sólo las riquezas recibidas de Dios mediante el favor divino.
-Entendemos también que por el simple hecho de que una persona esté bien pegada a un siervo de Dios que es íntegro , temeroso de Dios, perfecto y apartado del mal, no le hace asignatario de tomar el lugar de ese siervo en tiempos de su ausencia.
¿Sabes porqué?
Ser perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal no se hereda ni se transfiere a nadie, sino que sólo un corazón que ha tenido un encuentro personal con Dios y se deja formatear por Él puede mostrar esas cualidades en el momento más preciso, el cual es en medio de la cruda realidad de la prueba de la aflicción, la fea enfermedad, al sufrir el abandono, aún de los seres a quienes más amamos en esta vida.
Job es un referente que nos ha entregado Dios mediante su palabra escrita para que podamos entender que en verdad de Dios recibimos los recursos para que seamos perfectos y rectos, temerosos de Dios y apartados del mal, pero esos recursos son parecidos al derecho; si tu no ejercitas tus derechos, terminas perdiéndolos. Quien no se ejercita en ser perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, de seguro que no tendrá el testimonio de Dios sobre su vida, como lo tuvo Job.
Job no solamente era quien era, sino que el labraba en su día a día caminar en rectitud. Mira que decía Job de sí mismo:
“Hice pacto con mis ojos;
¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?
Porque ¿qué galardón me daría de arriba Dios, Y qué heredad el Omnipotente desde las alturas?” Job 31;1.
¿Que notas de eso?
Muchos ministros de Dios hoy día no desarrollan un ministerio a cabalidad porque tienen la flaqueza de fijarse en las faldas que le pasan a su alrededor.
Ellos oran a Dios y en verdad son sinceros con Dios al contarle en detalle acerca de su flaqueza, sin embargo, contarle a Dios cuáles son nuestras flaquezas no resuelven ni quitan nuestras debilidades. Hace falta revestirse de valor contra eso y buscar las soluciones que en verdad tenemos en nuestro haber para combatir tales flaquezas que dan poder a satanás de hacernos un añico humano.
Job dice que ante una mujer virgen, o sea, ante un bocadito que es servido en bandeja de plata al ojo carnal estando uno casado, lo correcto es hacer pacto con los ojos de uno para no ser tentado por esa trampa diabólica.
Es decir, tenemos que buscar estrategias para combatir nuestras debilidades, porque es imposible que Dios haga que dejen de pasar delante de nuestros ojos esos primorosos cuerpecitos de mujeres bellas; por lo contrario, estamos puestos por Dios para predicar también a esa gente, pero bien revestidos en ser perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.
La mujer de Job tenía la mentalidad de quien no es perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.
La gente que es así en vez de agradar a Dios lo que hace es ser un creyente tibio o frío que provoca malestar en la presencia divina y le es un estorbo a quienes en verdad son íntegros ante Dios.
Cuando la mujer de Job vio que de repente cesaron las bendiciones que Dios entregó a su siervo Job, y al ver a Job lleno de llagas y en sufrimientos, ella no podía hacer otra cosa, sinó sacar fuera lo que tenía adentro; arrogancia, desagradecimiento, infidelidad y maldad para con Dios y su esposo Job.
Sin embargo quien más pesado estaba cargando era Job, porque a pesar de todo tenía una apestosa sarna en todo su cuerpo, pero eso no fue óbice que le impidiera sacar de en medio de tan grave necesidad lo que había en él; el ser
perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.
Debido a esto, veamos como él respondió a su mujer de la siguiente manera. Leamos:
“Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró,
y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.
En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.” Job 1:20.
Y a su mujer dijo:
“Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.
Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.” Job 2:9.
Tu que lees y que tal vez como siervo de Dios estas atravesando duras pruebas, a ti te digo que tú situación será más vulnerable delante de satanás si tu te pones a cuestionar a Dios.
Bebe tu aflicción como agua y no des chance a la predicación de satanás de que tu le sirves a Dios por prebendas de panes y peces; Dios obra en nuestra vida con senderos que nosotros no comprendemos, pero un día Él nos lo hará entender.
Dios te ama más de lo que puedas imaginar.
Que Dios te ama, puede incluir que su amor hacia ti te lleve por el trayecto del quebrantamiento para poder hacer de ti, el cual eres para Él una perla preciosa que si se deja en su estado bruto no podrá exhibir su gran belleza, por tanto, Dios te está puliendo, como el artesano p**e y da terminación a su gran obra usando una lija gruesa, una lija fina, un cincel, un ma****lo, y un cepillo.
Ahora que estás como estás, ejercítate en la fé, la rectitud, la perfección y el temor a Dios. No le permitas a tu semblante decaer porque Dios te ha permitido que te pongas de pié ante el púlpito que sólo los que son perfectos y rectos, temerosos de Dios y apartados del mal son llamados a predicar y enseñar desde ese púlpito de la prueba, la aflicción, el menosprecio, el luto, la soledad y aún el asedio por parte de satanás.
Muchos hombres y mujeres se están perdiendo debido al engañó de satanás que aprovecha las debilidades de otros siervos de Dios que predican de boca lo que no testifican con su ejemplo.
No menosprecies el púlpito de tu dolor, quebranto, tristeza, congoja, luto, o la enfermedad, desde ahí alza tu vista porque Dios pone delante de ti una basta audiencia de hombres y mujeres que dicen estar hartos de la hipocresía de religiosos que no son capaces de testificar desde el escenario de la desgracia, ellos tienen su vista puesta en ti, porque Dios los trajo a la banca delante de tu púlpito.
Quizás el tema de tu enseñanza a ellos es con tu la depresión o el abuso de poder cuando al hombre le arrebatan sus derechos y la autoridad también se vuelca contra uno siendo uno inocente.
No titubees, Dios y ellos te quieren ver predicar con tu conducta porque también ellos que no tienen a Dios como Señor, necesitan saber por parte de un siervo como tú que aconseja ejemplo Cielo que un hombre haga en medio de tan horrorosas circunstancias. Como acto m actuó Job.
Porque así dice el Señor:
“Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.
Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador” Isaías 43:1.
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