25/10/2022
A plena luz del día
Y hoy, en el especial de Halloween de las películas de Letras y Chocolate, voy a recomendar Midsommar, El terror no espera a la noche, del director estadounidense Ari Aster, quien también dirigió, magistralmente, Hereditary.
Midsommar comienza con una historia sencilla, una pareja de jóvenes viaja con sus amigos a un pueblo en Suecia, para el festejo de un festival tradicional de verano. Lo que empieza como un retiro idílico, de pronto, da un giro dramático y nos sumerge en un festival de violencia.
Desde sus inicios, el género de terror cuenta con códigos bien definidos, como un chorro de orine que moja un impoluto piso de madera, la puerta que se abre sin motivo aparente, la niebla que cubre las calles de un pueblo.
En este género, es más importante lo que se esconde, lo que suscita emociones escondidas, lo que despierta la visceralidad del espectador, los silencios que preceden el grito destemplado de las screamgirls. Quizá por eso, en su gran mayoría, las películas de terror se desarrollan en las penumbras de la noche.
Primera sorpresa de Midsommar, la iluminación estridente que guía sin sombras toda la acción, que se va cocinando a fuego lento, ante nuestra mirada desconcertada y nos va mostrando la necesidad de arraigo, de pertenencia, de aprobación. Así como las rutinas que guían la vida en pareja y pueden convertirla en un in****no.
Desde Hereditary, Aster nos mostró su poder de absorber toda nuestra atención con sus imágenes, cómo puede clavarnos de la butaca, mientras el ambiente en la cinta se caldea y nos prepara para un desenlace que puede hacernos gritar, incluso a plena luz del día.
Somos las películas que vemos, hasta las próximas secuencias.
Carelia Rivas Pérez.