27/02/2021
𝐄𝐥 𝐝𝐢𝐜𝐡𝐨𝐬𝐨 𝐟𝐚𝐜𝐭𝐨𝐫 𝐝𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐞𝐫𝐬𝐢𝐨́𝐧
Pronto van a empezar las clases presenciales (aunque por ahora son optativas y les recomiendo salir sólo si es necesario), y esos “15 días” que iba a durar la pandemia se hicieron largos. Lo más seguro es que sientan que se les formateó el disco duro y no recuerden como se escribe su nombre en una hoja. Es por ello, que les explicaré ciertas cosas que les servirá muchísimo cuando retomen las materias de ciencias en sus colegios, liceos, institutos, onlyfans o grupos de telgram con “fines educativos”.
Lo primero que voy a explicarles o al menos intentarlo, es el factor de conversión. Si ustedes saben hacer una regla de tres, felicidades, saben la forma larga de hacer un factor de conversión, si no lo saben, no se preocupen, que les enseñaré en qué demonios consiste.
De forma técnica, o sea, en chino-mandarín, no es más que usar una relación proporcional que surge de una equivalencia de unidades para convertir una unidad a otra (ni idea si esto está en Wikipedia, es solo mi versión lógica). Ahora en español, mira, si ustedes quieren transformar metros a centímetros, kilos a gramos, dólares a petros (la peor inversión de sus vidas), debe haber una igualdad de base, por ejemplo, 1 kilogramo es mil gramos o comprar petros es botar plata, y de esa igualdad base, podemos sacar una relación de proporción o como le dice la profe de matemática, una fracción que nos permite cambiar la unidad (y creyeron que nunca iban a usar la matemática en la vida real).
Esta fracción se arma con la igualdad, y puede ir una parte sobra la otra o invertirse, eso dependiendo de lo que quiera transformar, lo que si nunca debo cambiar es el número de unidad, es decir, si dije que 1 kilogramo son 1000 gramos, no importa si pongo los gramos arriba o abajo en la fracción (numerador o denominador, o como le dicen en los bajos mundos, activo y pasivo), lo importante es que el número 1000 siempre esté con los gramos y que el 1 no se caiga con los kilos. Esta fracción que se arma con la igualdad es el fastidioso factor de conversión, y el orden de qué va arriba y que abajo, depende de lo que quiera “quitar” de unidad o transformar. En el denominador (o sea, abajo, el sometido) va la unidad que quiero cambiar con su valor correspondiente, y en el numerador (o sea, arriba en el imperialismo opresor, con su hermoso y bello poder adquisitivo), va la unidad que quiero de resultado.
Si lo hacen bien, obtendrán su nueva unidad convertida, si lo hacen mal… obtendrán un disparate como que “en Venezuela ya está todo fino”. Pendientes de mi IG porque estaré montando ejemplos de como usar esto en distintos ejercicios. Eso fue todo por hoy, espero que hayan aprendido algo nuevo. Bye, se les quiere.