20/09/2015
Coordinación motora fina dentro del aula en niños con dificultades del aprendizaje...La motricidad fina o micro-motricidad, está referida a la coordinación de músculos, huesos y nervios para producir movimientos pequeños y precisos con las manos y dedos. Es la movilidad de las manos centrada en tareas de manipulación de los objetos y del perfeccionamiento de la habilidad manual, ya sea con toda la mano o con movimientos diferenciados donde se utilicen ciertos dedos, donde se incluyen los movimientos de pinza digital (dedos índice-pulgar) y la coordinación óculo manual (coordinación ojo-mano) y constituye la base del control muscular para la calidad del proceso de la escritura.
Para alcanzar un óptimo nivel de coordinación motora fina, los niños deben lograr:
Conocimiento y planeación de la tarea motriz que se tiene que ejecutar.
Desarrollo de la coordinación de ambas manos.
Fuerza muscular.
Sensibilidad a nivel táctil.
Para adquirir un esperado desarrollo motriz fino, es necesario que el sistema nervioso logre un proceso madurativo correcto La coordinación motora fina se logra con la práctica de múltiples actividades que ejerciten ambas manos como: coger, examinar, desmigar, meter, lanzar, recortar, vestirse, desvestirse, comer, asearse, modelar, pintar, trazar, dibujar, escribir, tocar instrumentos musicales, trabajar con herramientas como apretar, desarmar, punzar, coser, embolillar, jugar canicas, pegar figuritas, aplaudir, etc.
En el área educativa formal, las actividades deben estar orientadas al proceso de escribir, debido a que la escritura representa la actividad motriz manual que requiere movimientos del miembro superior (nervios, músculos y articulaciones), se encuentra asociada a la coordinación visomanual y requiere de movimientos coordinados para reproducir los alógrafos propios de las letras.
Para ejercitar la motricidad fina en niños que presentan dificultades podemos realizar las siguientes actividades que buscan desarrollar la pinza digital y la coordinación de ambas manos:
Manipular cubos y bloques de diferentes tamaños para hacer construcciones.
Ejercicios de braquiación (pasamanos, escalera de braquiación)
Ensartar, pasar, coser.
Rasgar, corrugar, embolillar papeles de diferentes texturas y grosores.
Practicar hábitos de autovalimiento: peinarse, vestirse, comer, lavarse los dientes, lavarse las manos, la cara, entre otros.
Hacer que agarre objetos pequeños con las manos.
Modelar y amasar.
Colorear, trazar, dibujar.
Copiar figuras, letras, números.
Pintar con témpera, crayolas, plumones, acuarelas, etc.
Subir y bajar cierres, abotonar, enroscar, desenroscar, abrochar, desabrochar, etc.
Manipular semillas.
Anudar.
Picar.
Tocar instrumentos musicales (piano, flauta, guitarra, entre otros).
Manejar herramientas de carpintería: llaves de tuerca, destornillador, pinzas, etc.
Lic. Rosa A. Taramona Aparcana
Mg. en Desarrollo Infantil y Psicología de Familia