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03/09/2024

El Algoritmo Supremo
Edwin González
29.8.24

Puede parecer un tanto peculiar el titulo del presente análisis, quizá, extraño, pero no debe preocuparse, seré claro e intentare darle sentido a lo que acá estudiaremos. El termino que puede parecer poco común para la mayoría, es algoritmo, una palabra que le es propia en esencia al ámbito informático. Eso no quiere decir que no sea utilizado en otros ámbitos de la academia, puesto que el mismo ha sido tomado prestado para a otras disciplinas, lo he visto usar entre políticos y debates de filosofía.

Entender el termino es sumamente fácil, no hay ninguna ciencia extraña en él o algún tipo de encriptación indescifrable, de facto, apela a algo simple con lo que todos estamos familiarizados. Sin más, lo que esto significa, grosso modo, es instrucción. Estoy seguro que esto no es nada extraño a la cristiandad, ya que el cristianismo tiene todo un amplio sistema de instrucciones, lo que se puede llamar ley o mandamientos. Quiero plantear analógicamente esta cuestión, tomando prestado el procedimiento que se da a nivel informático, que será explícitamente claro para añadir sentido y contenido a nuestro target actual.

En la informática, los algoritmos son líneas de código que tienen parámetros sintácticos y semánticos, poseen toda una estructura que puede llegar a ser algo compleja, estas funcionan bajo un esquema lógico. Los programadores deben ser lógicos por excelencia, la lógica, como ha de saberse, busca dar sentido a lo que el programador escribe. Es un trabajo que sin duda puede llegar a tener niveles de dificultad dantescos. Muchas veces son necesarias millones de estas líneas de código para llegar al fin tanto intermedio como ultimo. El intermedio, es la creación de un sistema útil, el ultimo, es esa utilidad que el mismo debe tener para el usuario final.

Dicho lo anterior, la orientación que quiero darle a este artículo, de seguro ya usted lo habrá descifrado. Al referirme a un algoritmo supremo no estoy aludiendo a algo más que la palabra de Dios, nuestro algoritmo supremo. Pero no es solo nuestro algoritmo supremo, es de hecho, en terminos universales, el algoritmo supremo. Habíamos dicho atrás, que los algoritmos simplemente son instrucciones, y que estas funcionan bajo parámetros lógicos que tienen toda una estructura gramatical. Exactamente lo mismo sucede con la gloriosa palabra de Dios. Sus instrucciones contienen una lógica irrebatible, aunque haya quienes piensen lo contrario. Los que así piensan, es solo porque no se manejan bajo esquemas lógicos del pensamiento.

Los algoritmos de Dios, contienen nada mas y nada menos que la lógica misma de su razón suprema. Como paréntesis, pregunto retóricamente, quien sería capaz de rebatir la lógica de Dios. Ningún algoritmo carece de propósito, al menos no los que surgen de una razón cuyo formato se centra en la coherencia. En Dios no existen las incoherencias, se puede o no creer en Él, pero para el que dice creer, argüir que sus razones son incoherentes, demuestra la incoherencia de quien esgrime el fallido y fracasado argumento. Así como un ingeniero de la informática o los sistemas, diseña y escribe algoritmos, Dios también escribió los suyos, literalmente es así, eso el que lo vemos en el evento sobrenatural que Moisés experimento cuando le fueron entregadas las tablas de la ley, las cuales fueron escritas por la mano de Dios.

Las instrucciones del Todopoderoso están cargadas de sentido y significado, todas ellas buscan dar orientación, por eso deben tener sentido y ser inteligiblemente aprehensibles por el hombre que es el usuario final que se beneficiara del sistema ético de Dios. De tal suerte que, el algoritmo del Todopoderoso, siempre apuntara hacia la búsqueda de una institución ética que pretende desarrollar al hombre como una entidad cuya praxis se suscriba a la justicia. Dios ama al justo, pero aborrece al pecador, en tanto que este último procede indiscriminadamente y con persistencia en su delito. Mucho se podría elucubrar sobre cuál es el fin último de este algoritmo supremo. Algunos creen que es para salvación, otros que, para ser buenos, y así como de grande es el bazar en un mercado de pulgas, podría también serlo las diferentes aproximaciones exegéticas que desean buscar el sentido absoluto de la ley.

Lo que es claro, es que dicho algoritmo, en un sentido que habrá que precisar, no es para salvación. Ni siquiera para ser buenos. De capitular con la idea de que la ley es para ser salvos, se estaría entrando en la esfera de la otra religión del mundo, porque como ya he dicho, en el mundo solo existen dos religiones. Una cuya salvación se alcanza por obras de bondad, donde la justicia y el merito del sujeto es algo que se obtiene en su praxis, y otra donde la salvación descansa únicamente en la doble imputación de una justicia que es foránea al sujeto cognitivo, extra nos, fuera de nosotros, y que se recibe en un acto de pura gracia, teniendo como causa instrumental la fe. Esta discriminación entre los teólogos se puede llamar de dos formar, infusión o imputación, pero también suelen utilizarle los términos, analítica y sintética. No me dedicare al explicarlo, lo dejo para la curiosidad del lector.

Todo cristiano reformado debe tener al menos una noción decente de lo que mencione atrás, aunque mi experiencia me ha dicho que pocos tienen idea de estas cosas, lo que es una situación seria y, sobre todo, peligrosa. La biblia es muy clara en estos asuntos, pese a lo polémico que históricamente ha sido el tema. Pero volviendo al punto, el algoritmo de Dios, no es ni para salvación ni tampoco para hacernos bueno, lo que si ambiciona, es que el creyente busque y trabaje por la justicia, que es un imperativo de la fe que profesamos. Pero ¿Por qué ser justos? Si alguien dice ser hijo de Dios, debe entender que no se manda solo, que tiene un Señor, y que ese Señor ha instituido reglas absolutas como andamiaje de vida para el creyente. Dios es justicia pura y perfecta, y no puede exigir nada menos que justicia. Pero la justicia no es algo que se crea en el vacío, no sale de la nada o es producto de procedimientos estadísticos azarosos.

Y aquí en donde quiero entrar a precisar algo de suma importancia. Que un cristiano reformado diga que la salvación no depende de las obras de ley, no es en lo absoluto, una declaración de antinomianismo. Lo digo, porque esa la objeción por excelencia de aquellos que siguen creyendo en una justificación que se halla por las obras de la ley. Pablo es muy claro al respecto cuando escribiendo a los efesios les dice:

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. Efesios 2:8-9.

Muchos interpretan esas palabras de Pablo como una autentica declaración antinomiana, ¡vaya que es absurdo el argumento! No hay antinomianismo en la ortodoxia reformada. Los reformadores, si bien fueron contundentes en afirmar que somos salvo únicamente por los méritos del Mesías que nos son imputados, también lo fueron al expresar que las obras son absolutamente necesarias, no como un medio para la salvación, sino mas bien como una demostración inequívoca de que la persona realmente había sufrido una regeneración en su espíritu. Esa idea es muy clara en Lutero y Calvino. De tal manera que, todo intento de argüir que la fe reformada es antinomiana, es decir, que no le importa la ley, es infundada y peca en desconocer los cánones reformados.

Santiago, a quienes muchos ignorantes y maliciosos han intentado meter en el ring de boxeo con Pablo, aclara el asunto. El nunca dice que las obras sean para salvación, lo que si afirma con gran certeza, es que, la fe sin obras es mu**ta, y esa es la celebre frase que pone de cabeza a muchos, creyendo que lo que Santiago ahí esta expresando, es una idea contrapuesta a la de Pablo, queriendo dar a entender que la salvación es en realidad un asunto de obras. Eso ocurre por olvidar la regla de oro de la hermenéutica, el contexto lo es todo. Lo que Santiago esta aseverando, es que, alguien que diga tener fe genuina, jamás puede vivir al margen de la obra. Es más, llevemos esto hasta su consecuencia mas severa y lógica.

Lo que el autor sagrado esta comunicando con una severidad destructora, es que la idea de un cristiano que no da frutos, es ficticia, en otras palabras, si el que esta diciendo ser cristiano, y va al culto los domingos, y ora, etcétera, no da nunca frutos, el tal no es cristiano, y si no es cristiano, la lógica aplastante de la biblia nos diría que el tal no es salvo. Hacia ese tema es que Santiago está orientando su mensaje. En consecuencia, cumplir los mandamientos son una demostración de un espíritu renacido, quien hace escarnio de la ley y no le da su justo lugar, y jamás se interesa en cumplirla, no tiene fe salvífica, porque el alma regenerada por el Espíritu Santo, da frutos, porque en el algoritmo que se integró en ese golpe de gracia, muda su naturaleza, y lo hace acto para cumplir los mandamientos, elípticamente, se diría lo contrario. Así de sencillo. Pablo informa a su discípulo Timoteo lo siguiente:

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. 2 Timoteo 3:16

Creo que este texto es fundamental para el presente análisis. Quizá estemos ante la expresión mas viva y sugerente de toda la escritura respecto al tema de lo que este algoritmo supremo es y pretende. Ya tocamos a vuelo de pájaro, la cuestión de la justicia, pero como acaba de leer en el texto, la cosa no queda ahí, además de hablar de justicia, también indica la didaje (enseñanza), redargüir y corrección, pero si ha leído con detenimiento, la magistral exposición de Pablo en ese versículo, esta informando que hay un cumulo de elementos que fungen como causas instrumentales, para el fin último, que es lo que hemos venido tratando. Pablo dice que, la razón por la que la escritura busca enseñar, redargüir e instruir, es para hallar la justicia.

Así estamos viendo el fundamento escrituristico que le aporta legitimidad a nuestro análisis. Dios quiere que seamos justo, este termino es muy sugerente, es potente en todo sentido. Si queremos saber que es justicia, al menos en términos muy abstractos, habría que mirar hacia Dios. No puedo proponer otra vía mejor, según entiendo, para saber que significa ser justo, que conociendo el carácter del Todopoderoso. La razón suprema de la biblia no es darle salvación al hombre, es que el hombre conozca a su Creador, que le dio y sigue dando vida, en un acto providencial de su soberana voluntad. Jeremías lo expresa elocuentemente al indicar:

Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.

No hay vacilación en el profeta, si algo debe ufanar al hombre, hacerlo sentir orgullo, y aquí el orgullo, que en líneas generales es negativo, se hace legal, solo en este caso, es en entenderle y conocerle. Por eso no puedo proponer otra vía mejor para saber que significa ser justo. Conoce a Dios, pero entienda, a Dios no se le conoce abriendo la biblia solo los domingos para el sermón de la semana, o escuchando el discurso de su pastor. Necesitamos tener una relación constante y de mucha calidad con nuestro Señor, y eso significa invertir tiempo, todo el que sea necesario, sin escatimar. También hacerse de recursos que le ayuden en su avance, un cristiano debe aprender a invertir mas en su biblioteca que en su armario. No hay formulas mágicas para esto. Hay que actuar, tiene toda libertad para hacerlo, pero si la voluntad no se cede a esa meta, no podremos llegar a nada.

En ocasiones he dicho dos cosas: 1- Nada en la vida es gratis, y en la vida cristiana menos, o se esfuerza en agradarle, y para ello primero tiene que conocerle y conocer su voluntad preceptiva, o se queda justo en el lugar que se encuentra en este momento, o peor, porque estoy completamente convencido de lo que dice Robert Charles Sproul, un cristiano que dice está estancado, en realidad no esta estancado, parado y vegetando en un mismo lugar, en realidad esta retrocediendo. Nunca quedamos en el mismo punto inertes. 2- La fe cristiana no es para vagos. El que no hace lo que Josué registra cuatro veces en el primer capítulo de su libro, no tendrá ninguna oportunidad, y ¿Qué es lo que dice? ¡ESFUERZATE Y SE VALIENTE! Si obedeces, porque esta es una condición absoluta, tendrás una vida gloriosa, porque Dios no es deudor de nadie.

26/08/2024

En esta segunda parte del discurso de Cristo registrado por Juan en su evangelio, capitulo 5, se trata el tema de la suficiencia de Cristo como único salvado...

23/08/2024

¿Es correcto que un cristiano siga consejos de un a coach (Motivadores)?
Edwin Gonzalez
16.8.24

Intento en lo posible evitar las interpretaciones extremistas, me gusta estar alejado del dogmatismo y el fanatismo, no obstante, los peros serán necesarios como excepciones que cabrían dado el contexto de ciertas situaciones a las que debemos prestar mucha atención. Con todo, esos peros también deben ser limitados cuando la situación lo amerite, y con esto no estoy diciendo que se elimine el pero, más bien, es una restricción que se debe hacer en el mismo, entendiendo que dicha conjunción puede ser relativa a cuestiones particulares.

Hoy existe un creciente y explosivo fenómeno, entre los muchos otros, que sin duda ha influenciado a millones alrededor del mundo. Como ha de saberse, las influencias solo pueden ser de dos tipos, positivas o negativas, no hay un punto intermedio, por lo que no hay falso dilema, sino un certero dilema. La motivación en la actual centuria se ha constituido en un medio importante para la sociedad, cada vez más son las personas que pagan boletos de entrada a un auditórium para escuchar la ponencia de un orador que promete ayudarle a llegar a la consolidación de sus metas para el éxito. No hay problema alguno en que las personas deseen prosperar y ver su crecimiento, todos queremos que eso ocurra.

Todo este masivo interés de hallar consejeros inteligentes y sabios para nuestro soporte de vida, nace como consecuencia del alto nivel de dificultad que supone vivir en el mundo actual. Un mundo que plantea todo tipo de retos y obstáculos a veces tan grandes, que muchos llegan a pensar que son imposibles de vencer. De ahí que surjan miles de oradores que prometen ayudar a atravesar obstáculos, incrementado con ello, la potencialidad y probabilidad de llegar a la satisfactoria realización personal, familiar, laboral entre otras.

No veo problema alguno en que busquemos ser motivados, de hecho, necesitamos ser motivados de vez en cuando, algunos no tan de vez en cuando, sino a diario para el buen desempeño en las actividades que son una responsabilidad que no podemos desasistir. La motivación se hace cada vez más esencial en un mundo tan asfixiante. La gente promedio que no comulga con una visión cristiana de la vida, busca desesperadamente esas palabras de aliento, que según entienden pueden ser su salvavidas. Ese es un punto que puedo entender, quien no tiene conciencia de Dios, de su infinita bondad y poder, no tiene de otras que buscar en los medios que son más fácil conocer desde el punto de vista natural.

Ahora, nunca será posible atinar al blanco cuando se desconoce por completo la realidad de una determinada cosa. Si que es común ver hablar sandeces a la gente que se encuentran en condición de ignorancia supina. De tal suerte, que surgen los más variados disparates, con todo tipo de matices y caracteres. La pregunta a la que nos urge ir luego de nuestra breve introducción es la siguiente: ¿Debe una persona con visión bíblica, es decir un cristiano, apelar a las recetas motivadoras de estos oradores o coach? Hagamos un ejercicio filosófico, y no se asuste, un celebre filosofo dijo que filosofar es pensar mucho en un asunto. Eso nos debe llevar en automático a realizar muchas preguntas, el filósofo más que responder preguntas, hace preguntas, pero es lógico que cada vez que nos hacemos una pregunta como mínimo intentemos contestarla. Vamos a ello.

Para dar respuesta a la cuestión presente se deberá analizar algunas situaciones sin las cuales sería imposible entender el tema, más aún, brindar resoluciones. La pregunta base atrás hecha, no puede resolverse a menos que se hagan otras preguntas cuyo telos o fin está en la indagación que busca hacernos conscientes de la realidad. Esto no es extraño a nadie, todos en mayor o menor medida lo hemos hecho, es parte de la racionalidad humana. Por consiguiente, la pregunta lógicamente aceptable será: ¿Cuál es el punto de partida que le da esencia a las exposiciones de los motivadores? Es decir, ¿Cuál es su formato o axioma central?

Para quienes han escuchado alguna vez a estos oradores de la motivación, no es nada difícil detectar ese formato. El gran tema de estos se centra en su visión antropológica, la cual está muy marcada en una dirección que orienta a pensar sin margen de divagación que ahí debe estar la respuesta. Y aquí es donde la cosa en su objeto propio debe ser atendida con destreza y responsabilidad. La visión antrópica de esos personajes es antropocéntrica, me explico, esa extraña palabra lo único que expresa es que su visión del hombre está centrada en el mismo hombre, humanismo puro y duro, pero ¿Qué cosa significa eso y que tanto afecta? Afecta mucho, pero ¿En qué sentido, negativo o positivo? Es en este ultima donde se debe ser coherente y asertivo al responder. Dicha labor no podrá ser consolidada, a no ser que se sea plenamente consciente de lo que significa tener una visión de mundo centrada en el hombre.

Si que es cierto que la gran mayoría de los seres humanos no verán ningún problema en que les digan que todos llevamos un super héroe dentro. Que podemos ser autosuficientes, capaces en toda circunstancia no importando cuan compleja esta pueda ser. Lo cierto es que no gusta creer que hay una dote interna, cuya potencialidad es tan maravillosa que solo hace falta estar consciente de ella, seguir una receta con una serie de pasos, para que ese león interno, esa poderosa fiera con habilidades mitológicas, resuelva todos los problemas. Los matices o características que estos puedan presentar o el desafío que suponga, no es más que la oportunidad de enseñarle al mundo de que estamos hecho. Por consiguiente, las remoras, cualquiera sea el avatar a desafiar, no es más que una deliciosa comida que ingerimos con unos pocos bocados.

Esa idea es la que presentan los expertos de la motivación. Para esa visión humanista, nietzscheana hasta la medula, no existen imposibilidades para el hombre, tanto es, que en nuestra cultura, antaño, ha venido circulando un apotegma que dice:” no hay nada imposible,” otro dice: “Si te lo propones lo logras” Otra pregunta debe surgir de cara a estas filosofías. ¿Se puede validar con la realidad esos planteamientos? ¿Es verdad que no existe nada imposible para el hombre si tan solo aplica las fórmulas del humanismo antropocéntrico, receta de prescripción médica de los coach? Bueno, para realizar el examen y luego dar su posterior nota, le propongo otro ejercicio.

Hagamos memoria de todos nuestros problemas y de los que ha podido escuchar de otros, y trate de recordar cuantas veces no ha sido siquiera capaz de disimular su frustración, producto de la incapacidad para resolver cantidades ingentes de situaciones. Y termino este punto preguntándole: ¿Cuántas veces ha declarado solemnemente que no puede más, que la situación se salió de sus manos, que no ha sido capaz de hallar la forma de resolver sus crisis, que lo que ocurre se ve mucho más grande que usted? Y no nos equivocamos en hacer esas exclamaciones. Algo que ha de ser entendido es que, no me refiero a trivialidades como reunir un dinero para comprar un pantalón, hacer un viaje e incluso comprar una casa, sé que esto último, pocos, se atreverían a interpretar como una simpleza, pero créame cuando le digo que no es nada cuando se le compara con los Goliats que el hombre debe enfrentar en su peregrinaje por la vida, mucho de los cuales son de tipo existencial. Y no me malentienda, no estoy diciendo que el hombre no tenga o pueda ostentar sobresalientes habilidades, claro que sí, pero el dantesco problema está en aquello a lo que le atribuimos nuestras presuntas habilidades, y digo presuntas por el posesivo que utilizamos al decirlo, no entendiendo cuál es su única y verdadera fuente.

Vaya que la humanidad ha podido alcanzar cosas maravillosas, volamos de New York a Tokio en menos de 15 horas, en un recorrido de 10.845km. “Creamos” un sistema tan complejo como los algoritmos para la informática, “hemos” sido capaces de integrar con la nano tecnología más avanzada miles de millones de transistores en un compacto microchip que maneja a una velocidad alucinante millones de instrucciones por segundo en un acto donde la metafísica y la física se encuentran. “Construimos” edificios tan complejos y monumentales que son todo un desafío a las leyes físicas. “Llegamos” a la luna en un increíble sistema de propulsión de cientos de toneladas de poder, y como es imposible para mi seguir enumerando maravillas, solo tengo que decir que el etcétera es impresionantemente largo, tan largo, que podemos vivir miles de años y no terminamos de conocer todo lo que el hombre ha “logrado.”

Si es un lector que revisa los detalles, se habrá dado cuenta que todas las palabras que apelan a la creación humana, están entre comillas. Hay una razón para eso, yo desde hace muchos años he postulado la idea de que Dios está presente en todo acto de creación, no hablo de la naturaleza, me refiero a todo lo que mencione atrás y al resto de lo que se encuentra en la existencia. Se preguntará como es que esto es posible, además, parece ser una afirmación peligrosa, porque decir que Dios está presente en todo acto de creación del hombre, ¿No es acaso decir que Dios estuvo presente cuando el hombre creo las bombas de destrucción masiva? Bien, si no se conoce al menos en una medida decente el carácter de Dios y su operación, lo seguro será concluir que lo que acabo de decir califica como una absurda herejía, pero como a nosotros nos gusta pensar y llevar las ideas hasta su más remota conclusión, tendremos que considerar algunos aspectos reveladores.

En el Genesis hallamos una de las declaraciones de amor más excelsas que podamos imaginar. Este libro empieza con unas afirmaciones sobre Dios que son gloriosas, y dice: “En el principio creo DIOS,” muchos teólogos y eruditos concuerdan en que esa inicial declaración, contiene tres de las palabras más importantes de toda la biblia. 1- que hay un principio, 2- una creación, y 3- que el principio de ese poder creativo es Dios. Entonces, lo que aquí tenemos es la realidad más solemne de la biblia, que existe un Dios y que este es el responsable de todo acto creativo del cosmos y su complejo ecosistema. Pero la declaración de amor con la que inicia esta sesión, no es tanto ese acto sistemático y ordenado de la creación cósmica, sino la joya de la corona, que es el hombre. ¿Por qué se puede concluir que no hay nada más importante que el hombre dentro de la creación? Con toda seguridad se podrían decir muchas cosas, no obstante, hay una que sobresale y empaña contundentemente el resto de razones que se podrían argüir.

Y dice la biblia: “Y creo Dios al hombre, a su imagen y semejanza lo creo.” Estas palabras han sido, históricamente, objeto de innumerables análisis exegéticos, los teólogos se ufanan al entrar en este tema y con toda razón. Pero ¿Dónde está la grandeza de este asunto? Sin duda no en el hecho de que haya sido creado un ser que llamaríamos hombre, sino las características que Dios integro en este. Es tan fascinante esto, que tengo que contenerme en no pasar todo el año escribiendo al respecto. La categoría en la que Dios nos creo es lo que acapara toda la atención y hacen surgir las más variadas aproximaciones exegéticas.

Básicamente, y resumiendo de forma pecaminosa el impresionante tema, que Dios haya puesto su impronta en el hombre, hace que el ser humano sea distinguible por completo, no hallando paralelos dentro de toda la creación ni homologación alguna, aunque podamos compartir ciertas características con el reino animal. Pero no vamos a entrar en ese tema. A donde quiero dirigir su atención escuetamente, es al significado de esa impronta, pero solo dedicando unas pocas y maltratadas líneas. ¿Por qué es necesario esto? Recuerde, que estamos buscando probar, como es que Dios está presente en cierto sentido, en toda forma de creación.

Al hablar de esa impronta, marca o sello del Todopoderoso en nosotros, apelamos directamente a una serie de características, que le son propias al hombre en este mundo biológico. En teología propia, se enseña que el Creador ostenta características que se presentan en dos categorías. Atributos incomunicables y comunicables. Como bien los adjetivos del sustantivo lo explican, existen características del Señor que no son transferibles a ningún otro ser o entidad. Entre ellas tenemos, por solo nombrar las más conocidas, la omnisciencia, omnipotencia y omnipresencia. Si bien estas son características de la divinidad que hacen que Él se ubique en terminos ontológicos y operacionales que son irreplicables, no son los únicos. En vocabulario tomista, en el tratado de las 5 vías para la demostración de la realidad de Dios, el autor afirma que Dios no se encuentra en potencia, sino que es acto puro y motor primero, Él no es movido por nada, todo es movido por Él. Además, Dios tiene aseidad (es autoexistente, sin causa), algo insondable para la mente del hombre por su finitud intelectual.

Tocante a los atributos comunicables, son los transferibles, y fueron los que el Supremo colocó en la criatura humana. Tres categorías se distinguen: inteligencia, voluntad y afectos. Todas características halladas en Dios, pero también en el hombre, aunque en un formato infinitamente inferior. De tal suerte, que todas ellas se subsumen a las originarias de la fuente. La inteligencia es donde se haya la capacidad creativa del hombre. Y aquí es donde viene la explicación del punto.

Siendo el material creativo del hombre, un producto de la inteligencia, lo que ya sabemos que está en la categoría de lo que Dios comunico al hombre entre sus facultades, se debe entender, que esta operación especifica de las capacidades humanas, no operan en el vacío. Ya vimos que su fuente es Dios, quien en un acto volitivo decidió libremente inyectarla en nosotros. La conclusión entonces, más coherente y realista, es que, no existe posibilidad alguna de que el hombre pudiera crear algo, por insignificante que pueda ser su invento, al margen de la fuente suprema de la inteligencia. Ahora, que luego el hombre decida usar sus facultades para crear bombas, armas de fuego, veneno entre otras posibles malignidades, no es una decisión de Dios y Él nada tiene que ver con eso. Tenemos una cierta y relativa libertad, en con ella perpetuamos nuestros más horrendos crímenes, producto como siempre, de un corazón que se distancio tanto de su Creador, que se convirtió en su enemigo. Gloria a Dios por Cristo que es la cura para ese mal.

Dicho todo lo anterior, en esa minúscula y maltratada explicación de antropología realista y teología propia, retornemos a la idea principal, cuya finalidad buscar hacernos conscientes del astronómico problema que surge de suscribir una antropología humanista que se centra en el homo sapiens, la adjetivación del homo, es decir, lo sapiens, no siempre es tan sapiens (sabio), puesto que la única sabiduría verdadera es la que procede del temor a Dios, asi lo afirma el glorioso libro de proverbios.

El titulo de nuestro actual análisis, plantea una importante interrogante, que, bien hacemos en responder. ¿Es correcto que un cristiano siga consejos de un a coach (Motivadores)? Nuevamente debo reiterar que no hay nada malo en buscar motivación, el problema surge cuando la fuente que consultamos para dichos fines, no tiene los pies firmes sobre la realidad. El sagrado texto menciona que no debemos tener un concepto de nosotros mismos surrealista, por tanto, se constituye en un imperativo ético del creyente, pensar sobre si mismo con cordura. Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno, Rom. 12:3.

Para el disgusto de los que persiguen coach, esa gente son perfectos violadores del principio de Romanos. Ya lo dije muchas líneas atrás, estos profesionales del antropocentrismo en sus ponencias, solo llaman al superhéroe que, según ellos, todos llevamos dentro. Mi pregunta es: ¿Cuál es ese superhéroe? ¿El que vive siempre bajo sus bajas pasiones? ¿El que actúa desenfrenadamente hacia el mal? ¿El que tiene un corazón engañoso y perverso que ni él mismo llega a conocer como lo afirma Jeremías? ¿ El que ha asesinado, violado, atropellado todo el tiempo desde el principio de las noches? Quizás alguna en aras de objetar podría decir: “Pero no todos somos así, hay gente buena, yo mismo conozco a muchas buenas personas.”

La pregunta de método debe entonces hacerse con urgencia, ¿A qué cosa es a lo que ellos llaman bueno? Mas aun ¿Cuál es su concepto de bondad? Le puedo asegurar que cada quien tendría su propia construcción filosófica, pero aquí no queremos ni nos conviene especular sobre un tema que es taxativamente claro en el sagrado texto. Si aún no se convence, le recuerdo que la biblia afirma que no hay uno solo que sea justo, que no hay nadie que sea bueno, Rom 3:10-18. El mismísimo Cristo reprendió en una ocasión a uno de sus discípulos por llamarlo bueno, y no porque Él no lo fuera, porque Él es el rey supremo de la bondad, solo que estaba puntualizando otra cuestión, que suele ser muy elevado para el hombre.

El conspicuo filosofo Thomas Hobbes, dijo: homo homini lupus, que traducido es: el hombre es lobo del hombre. Es una visión fatalista, pero real. Ya había desarrollado la idea en otro de mis artículos, que el hombre no es víctima, yo no soy víctima de nadie más que de mi propia miserable condición de pecado, por tanto, yo soy mi propio verdugo y victimario. Esa es, y ha sido desde la noche de los tiempos, la condición de toda la humanidad. Pero nuevamente tengo que decir que, gloria a Cristo en las alturas que es el antibiótico de nuestra infección mortal llamada pecado.

La motivación se debe buscar, porque somos seres endebles, vulnerables, sumamente débiles. Pero busquemos en el lugar correcto, aquel que hace que la verdad duela, pero que a fin de cuentas se convierte en la mejor exposición de motivación, porque nos coloca en nuestro justo lugar. Prefiramos que nos hieran con la verdad a que nos maten con la mentira, porque la mentira, como todo pecado, es letal. En contrapelo, la verdad, aunque dolorosa en muchos casos, siempre será liberadora y terapéutica en todo sentido. Mientras mayor sea el engaño bajo el cual estemos sujetos, proporcionalmente será el fracaso. Que el imperio de la verdad, que suele ofender a la generación de idiotas como afirma Laje, sea nuestro estandarte y la mejor fuente de motivación.

No encuentro un mejor lugar para buscar, no una verdad, sino la verdad, que la biblia. Ella es la gloriosa palabra de Dios. El dueño y origen de la verdad, sabiduría e inteligencia, bien hacemos en seguir sus consejos, porque ellos son vida. Su palabra “Es lampara a nuestros pies y lumbrera a nuestros caminos.” Motívese, pero con el motivador por excelencia y que nunca yerra en sus consejos, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob.

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