29/06/2024
La Parranda de San Pedro: ¿De Guatire o de Guarenas?
Por Aníbal Palacios B.
A estas alturas, cuando por más de doscientos años ya hemos recorrido un largo trecho, algunos cultores se mantienen sumergidos en un marasmo existencial para tratar de convencerse a sí mismos sobre la insostenible hipótesis que señala a la Parranda de San Pedro como originaria de Guarenas. Algo que no preocupa en absoluto a los guatireños, que lo consideran una disputa irrelevante, estéril, vana, intrascendente y extemporánea, sencillamente porque nadie puede demostrar nada que supere las especulaciones sinsentido, por lo que correcto es dedicar ese esfuerzo en fortalecer la tradición.
Desde hace muchos años, los guatireños escogieron el camino de la atención, difusión, consolidación y proyección de la leyenda, primero en la propia aldea y luego allende sus límites geográficos. Los resultados están a la vista. En un artículo publicado en www.guatire.com, Marlon Zambrano zanja la discusión en los siguientes términos: «El San Pedro es aquello que nos contaron y en lo que depositamos fe ciega. Nadie sabe cómo, cuándo y dónde nació pero todos, a través de la tradición oral, afirman que fue entre Guarenas y Guatire, cabalgando los siglos XVIII y XIX en respuesta de los esclavos a la liturgia sincrética que diluía la devoción chamánica con la ceremonia eclesiástica».
La hacienda San Pedro
Un argumento repetitivo es que la existencia de una hacienda San Pedro en Guarenas demuestra por sí sola que la parranda nació allí. La Patrona de Guarenas es la Virgen de Copacabana, como la Santa Cruz de Pacairigua lo es de Guatire, pero era costumbre colonial que los dueños de hacienda tuviesen un santo patrón de acuerdo con la devoción de cada quien, y que cada familia fuese devota de algún santo, indistintamente del patrono, de la hacienda, o del pueblo, tan sólo tenía que registrarla en el Libro de Matriculas correspondiente, aunque no fuese un requisito obligatorio. En Guatire, por ejemplo San Pedro era Patrono de casa y hacienda de Doña Isabel Gil Arratia, y Patrón de Casa de Gregorio Joseph de la P***a, como lo han documentado en diferentes investigaciones el historiador René García Jaspe y la antropóloga Hortensia Caballero. Por lo demás, vale acotar que parte de la hacienda San Pedro abarca predios del Municipio Zamora.
Otro argumento esgrimido es el hallazgo de una partida de nacimiento de una niña llamada María Ignacia. Ignoran los ponentes que para la fecha en que se supone nació la infanta, no se emitían “partidas de nacimiento”; más allá del hecho de ser María, Rosa e Ignacia nombres comunes en la sociedad colonial. El historiador René García Jaspe documentó la existencia de tres registros de nacimiento con el nombre de María Ignacia, guatireñas ellas, si estar investigando el tema pues trabajaba otros tópicos.
San Pedro de Guatire
Desde hace muchísimos años guatireños y araireños han realizado una constante, silenciosa, incansable y metódica labor para salvaguardar y difundir nuestras costumbres. En febrero de 1948, con motivo de la toma de posesión del presidente Rómulo Gallegos, Juan Liscano presentó a Venezuela y al mundo la diversidad y riqueza de las manifestaciones culturales del país en un festival llamado La Fiesta de la Tradición, y allí estuvo presente la Parranda de San Pedro… de Guatire. Cuando la televisión venezolana mostró por primera vez la Parranda de San Pedro (Televisa, 1953) fueron Pico Tovar, Rojita y otros parranderos guatireños quienes representaron nuestra tradición; y cuando en 1976 Armando Urbina organizó en Los Teques un festival teatral con las diferentes leyendas y tradiciones mirandinas, también estuvo presente la Parranda de San Pedro de Guatire ¡y Armando era guarenero!
El 25 de junio de 1991, veintidós años antes de que la Parranda de San Pedro fuese declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, Arnaldo Arocha, gobernador de Miranda, decretó al San Pedro de Guatire Patrimonio Histórico y Cultural del Estado Miranda. En el año 2009, cuatro años antes de la declaratoria de la UNESCO, la Alcaldía de Zamora decretó el 29 de junio como día de asueto; es decir, antes del meritorio y enaltecedor reconocimiento universal, el San Pedro de Guatire había recibido el reconocimiento de instituciones oficiales que más allá de acciones protocolares constituyen un apoyo significativo al esfuerzo constante que por más de dos siglos ha sostenido la tradición en este pueblo. De hecho, la declaratoria de la UNESCO de diciembre de 2013 no fue un acto casual, fue producto del esfuerzo realizado por guatireños, concretamente del Centro de Educación Artística Andrés Eloy Blanco (CEA), quienes se dedicaron a dar forma al riguroso expediente requerido por el Organismo Internacional para recibir la postulación; para ello contó con el decidido apoyo del Centro de la Diversidad Cultural y, sí, de la Parranda de Guarenas y las de Guatire.
Finalmente, el 29 de junio de 2014, el Cuerpo Diplomático acreditado en el país acordó rendir honores a la Parranda de San Pedro luego de ser declarada por la UNESCO Patrimonio Universal Inmaterial de la Humanidad, y se llegó hasta el humilde templo de Santa Cruz de Pacairigua y Guatire, no a la Catedral de Guarenas. Por otra parte, artistas como Elizabeth Rodríguez, Morella Muñoz, Serenata Guayanesa, Pasacalle, Edgar Alexander, Henry Gil e Ilan Chester, entre tantos, han grabado distintas versiones del San Pedro con el ritmo y la melodía de la Parranda guatireña, que se distingue por su lenta y acompasada cadencia. Todos estos reconocimientos hablan por sí solos del arraigo y la trascendencia de la Parranda de San Pedro de Guatire, y no son obra de la casualidad, sino frutos de la entereza, perseverancia y disciplina del parrandero guatireño.
Por lo demás es pertinente recordar que por casi tres décadas los parranderos de Guarenas salieron a la calle sin la presencia de María Ignacia, absurdamente vetada en aquellos lares. La esencia y razón de ser de la tradición de la Parranda de San Pedro es precisamente María Ignacia (un hombre vestido de mujer, representando a su esposa para pagar la promesa hecha al santo). Sin ese personaje no hay Parranda de San Pedro, lo que equivale a decir que hubo una larga y peligrosa interrupción de la tradición por aquellos parajes; es decir, había procesiones, no Parradas de San Pedro. Solo el empeño, tenacidad y firmeza de un grupo de cultores guareneros devolvió a tiempo el carácter de parranda a esta tradición.
Parranda popular vs. Parranda familiar
En Guatire, el San Pedro siempre ha sido una Parranda comunitaria, colectiva, de arraigo popular. Nació en los tablones de caña y aún conserva ese tenor pueblerino de antaño que reivindica sus orígenes. La Parranda de Guarenas tiene un carácter familiar, exclusivo, y esto lo decimos sin el ánimo cuestionador que utilizan algunas personas para ocultar su indiferencia e indolencia hacia la parranda, para justificar su apatía y hasta su irresponsabilidad. Particularmente considero que, tal vez, gracias al empeño de una familia, en Guarenas hay parranda, porque no son muchos quienes se han ocupado de ella. No obstante, es hora de abrir el compás y fomentar que comunidades como Los Naranjos, Las Clavellinas o Menca, por ejemplo, tenga su propia parranda. Cada comunidad que tenga una iglesia o una capilla (como Araira, Las Rosas, Las Barrancas, etc.) debe salir a parrandear los 29 de junio, dentro del marco de la tradición; en ese sentido debe crearse una cofradía que establezca parámetros que eviten distorsiones.
Desavenencias internas
La tarea de preservar la Parranda de San Pedro de Guatire implica aclarar controversias, enfrentar distorsiones y erradicar desviaciones, como el verso injurioso que algunos parranderos locales pretendieron arraigar, o el inexistente personaje llamado Domitilo, que otros quieren imponer. Pero a veces surgen situaciones que a pesar de su intranscendencia también requieren aclaratorias. Nos referimos a la campaña de una parranda que pretende ubicar su origen institucional en el año 1958, a pesar de que Justo Pico Tovar, por muchos años esencia y alma de la parranda guatireña, murió en noviembre de 1965 y para entonces en Guatire había solamente una parranda: La Parranda del San Pedro de Guatire, que no es más que un frondoso árbol, constante y celosamente cuidado por voluntariosos jardineros que abonan su tierra, desbrozan su entorno y podan sus ramajes díscolos, de allí su transcendencia.
Por lo demás, insisto, es el momento para que los parranderos de Guatire y Guarenas abandonen lo que se conoce como el «síndrome del esfuerzo inútil» y se dediquen a enaltecer la Parranda de San Pedro, patrimonio de ambos pueblos.