Guatire y su Gente

Guatire y su Gente Crónicas sobre Guatire, su historia, costumbres, tradiciones, leyendas y personajes.

02/03/2026
25/01/2026
15/01/2026

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13/10/2024

*Los 12 de octubre*
Aníbal Palacios B.

No son pocas las personas que se acuerdan de la población indígena única y exclusivamente cada 12 de octubre, como si de un segundo domingo de mayo cualquiera se tratara. Eso quiere decir que en realidad poco les importan los indígenas; se limitan a seguir las directrices creadas por los Blancos Anglosajones Protestantes; es decir, ingleses y norteamericanos, contra los Blancos Españoles Católicos, porque inicialmente el asunto no solo era político e ideológico, también era religioso; cronológicamente la Reforma luterana ocurre en paralelo con el período de conquista.
Paradójicamente la directriz antiespañola proviene de británicos y norteamericanos pero son sus adversarios ideológicos quienes en el último medio siglo han tomado para si la campaña creada para desacreditar a los hispanos y ocultar las atrocidades anglosajonas en territorio norteamericano. La Real Academia de la Lengua define el término exterminio como «La eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad». No hubo genocidio en Hispanoamérica; el proceso de conquista se vio agravado por la viruela que afectaba a los soldados españoles que ya había generado anticuerpos y que ciertamente causó estragos en la comunidad indígena. Tampoco lo hubo en el siglo XIV cuando los mongoles en su invasión a Europa trajeron consigo la peste negra que acabó con el 60% de la población (unos 200 millones de habitantes). Ni lo hubo durante la Primera Guerra Mundial en la que murieron tres veces más personas por infecciones y enfermedades (alrededor de 60 millones) que por la acción directa del combate. Si los españoles hubiesen venido a exterminar indios no se hubiesen tomado la molestia de redactar diccionarios Mayas, Nahualt y Quetchua – Español. Necesitaban entenderlos para evangelizarlos.
SI HUBO genocidio indígena en Estados Unidos. El general Philip Sheridan, Comandante en Jefe del Ejército Norteamericano, es muy conocido por su frase «El mejor indio es un indio muerto». Los norteamericanos en su expansión hacia el oeste persiguieron, desalojaron y destruyeron sistemáticamente a los pueblos nativos para despojarlos de sus tierras. Pero la política exterior estadounidense ha sabido convencer al mundo de ser ellos los chicos buenos y los españoles los malvados. La campaña de desprestigio la iniciaron los británicos en el siglo XVII y la continuaron los norteamericanos en los siglos XVIII, XIX hasta los años sesenta, porque a partir de allí, por muy inverosímil que parezca, han sido sus adversarios ideológicos de EE. UU., quienes asumieron la tarea de tapar la crueldad de nuestros vecinos del norte con la población autóctona de ese país.
Quinientos treinta años después hay indígenas en México, Guatemala, El Salvador, Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia, Chile, Paraguay; es decir en los países colonizados por españoles. NO HAY INDÍGENAS en Jamaica, Bahamas, Barbados, Trinidad, Granada, Guyana. Tampoco en las holandesas Aruba y Curazao. No hay población aborigen en Australia y Nueva Zelandia. Entonces, ¿quiénes han sido los genocidas?
Cada 12 de octubre los indigenistas venezolanos hablan del exterminio español, pero no derraman una lágrima por los Pemones, Waraos, kariñas, Piaroas y Yaruros en el Arco Minero. Nada dicen sobre lo que el exgobernador del Amazonas Liborio Guarulla calificó de «casi un etnocidio» de esas tribus.
Se narra la valentía de los Caribes al enfrentar a los invasores españoles pero pasan por alto que esos Caribes invadieron estas tierras y desalojaron y mataron a las tribus genuinamente autóctonas, los Arawacos. Al respecto, Mario Briceño-Yragorry (Tapices de Historia Patria. Editorial Sur América, 1934) señala lo siguiente: «…las tribus Aruacas, de costumbres blandas y pacíficas… fueron atacados y reducidos en su mayor parte por los invasores Caribes, provenientes de las grandes selvas del Amazonas. La conquista caribe aún no se hallaba consolidada cuando los españoles llegaron a estas tierras…. duros y crueles eran ciertos indios de extracción caribe, comedores, según decir de Gomara y otros cronistas, y lo confirman documentos de la época, de “carne humana, fresca y cecinada”.».
En México insisten en llamar traidores a tlaxcaltecas, zapotecas, cholutecas y otomíes, entre otros, por unirse a los conquistadores españoles para derrotar a los aztecas, los más terroríficos genocidas del período precolombino, que sacrificaban más de 50.000 indígenas anualmente de las citadas tribus. ¿Se puede traicionar a tu enemigo? Cuando México obtuvo su independencia en 1821 tenía seis millones de habitantes, de los cuales el 80% eran indios, hoy representan el 10%. No fueron los españoles. En Venezuela la población indígena representaba el 15% del total, hoy apenas el 3%. También se nos enseñan que los españoles se robaron el oro, pero si sacamos bien las cuentas, más oro se ha extraído del Arco Minero en ocho años que los españoles en trescientos años.
Se trata de una campaña de odio hacia la cultura hispana que seguimos irreflexiva y descaradamente mientras hablamos español, vamos a misa, bautizamos a nuestros hijos, llevamos una medallita de la Virgen del Valle en nuestro cuello, somos devotos del Nazareno y de la Santa Cruz de Pacairigua, cantamos fulía, bailamos flamenco, tocamos cuatro y guitarra española y jugamos truco, ajiley y carga la burra con barajas españolas.
No pretendo justificar la violencia del soldado español, ni de los caribes; tampoco soy antinorteamericano, solo dimensiono la otra cara de la moneda. No se puede juzgar el pasado con criterios y valores actuales lo que ocurrió bajo otros patrones de conductas sociales, culturales y rituales; eso es presentismo histórico, no hay allí rigor alguno.

29/09/2024

COMPONENTE DOCENTE EN GUATIRE Se está realizando la captación de personas interesadas en realizar el Diplomado en Competancias Pedagógicas para Profesionales no Docentes, que está dirigido para todos aquellos profesionales universitarios (TSU, Licenciados y equivalentes) que incursionan en el ejercicio de la Docencia en Educación Media y Universitaria.
Este diplomado será dictado en Guatire por la UPEL-IMPM a través de la administración de horas presenciales y a distancia. Tiene un costo de 160 dólares financiado en cuotas mensuales de 25.
Los interesados deben enviar al 04167147747 (WhatsApp)del Prof. Avelardo Sánchez los siguientes datos: Nombre completo, N° de cédula, N° de teléfono, Correo Gmail., Titulo universitario que ostenta.
Cuando se complete el grupo de 30 participantes, las personas registradas recibirán más información sobre la inscripción e inicio de actividades

27/08/2024

Zhara Bendahan, primera venezolana graduada en medicina
en la Universidad Central de Venezuela
Aníbal Palacios B.

Zahra Bendaham Chocrón fue una audaz, paradigmática y legendaria mujer guatireña que se atrevió a desafiar prejuicios religiosos, sociales, culturales y familiares en el primer tercio del pasado siglo para lograr no solo un propósito personal, sino además para agrandar caminos que muy rápidamente dignificaron a la mujer venezolana. Sin embargo Zahra Bendaham, la primera venezolana en graduarse de médico en la Universidad Central de Venezuela (UCV), es una ilustre desconocida en la comunidad del municipio Zamora del estado Miranda.
Zahra Bendaham nació en Guatire a las cinco de la mañana del 28 de agosto del año mil novecientos. Hija de Elisa Chocrón y Carlos Bendaham, vivían en la calle Girardot a escasos metros de la plaza Zamora. El Guatire de entonces apenas rozaba los 1.600 habitantes y su perímetro urbano lo conformaba en rectángulo de las actuales calles Miranda, 9 de diciembre y Ribas y un poco más lejos la calle Bolívar y 19 de abril; esta última con pocas viviendas. Se trataba de un apacible pueblo económicamente muy próspero por la alta producción de caña de azúcar y sus derivados, por lo que la actividad comercial también era dinámica. El padre de Zahra, judío sefardí nacido en Marruecos, era un aventajado comerciante que según Ángel Grisanti (1978) era dueño «… de la casa de mercancías secas más importante de la ciudad».
Esa tranquilidad pueblerina en la que Zahra Bendaham vino al mundo se rompió bruscamente justo dos meses después de su nacimiento. José María Franquíz Jiménez (2006) describe el hecho así: “Un sacudimiento violento, acompañado de un ruido aterrador, hizo que todos abandonaran el lecho en que dormían…” Era el 29 de octubre de 1900 y un devastador terremoto dejó al “pueblo en ruinas” como bien calificó el citado autor. Por su parte Ángel María Daló (2002) lo relató así: «La Angustia en los semblantes retratada; el espanto, el terror manifestándose en el temblor convulsivo de los miembros. El templo parroquial quedó convertido en ruinas, de la capilla de El Calvario sólo quedó la fachada; los daños materiales fueron cuantiosos; el número de mu***os y heridos fue considerable». Veinticinco personas perdieron la vida, según el mismo autor.
Y mientras Zahra crecía hubo que reconstruir el pueblo, proceso del cual fue testigo por cuanto tardó varios años y participó la comunidad entera, dirigida por el párroco José María Istúriz.
Para principios del siglo XX Guatire contaba con tres escuelas municipales; una de varones, otra de niñas y una tercera nocturna a la que acudían los jóvenes trabajadores. Araira también contaba con una escuela municipal. Para quienes disponían de recursos económicos existía la opción de escuelas privadas y es la propia Zahra quien nos dice que estudió con las hermanas Hernández Suárez y con el bachiller Juan José Phermin. De acuerdo con el Código de Instrucción Pública (1904), lo que hoy conocemos como Educación Primaria tenía dos niveles: Primer y Segundo Grado; el primer nivel equivalía al actual período de primero a cuarto grado, y era gratuito y obligatorio. El Segundo Grado correspondía al 5° y 6° de hoy; también era gratuito, pero no obligatorio. Luego de las rigurosas pruebas escritas, orales y prácticas ante un jurado examinador externo, Zahra obtuvo el Certificado de Suficiencia de Instrucción Primaria Superior. El correspondiente Certificado de Instrucción Secundaria lo adquiere en Caracas en 1923.
En septiembre de 1924 se inscribió en la Facultad de Medicina de la UCV; en 1928, cuando cursaba cuarto año se enfermó de tuberculosis y por prescripción médica se trasladó a Los Teques. Ese año tuvo que presentar sus exámenes en septiembre porque para el mes de julio su estado de salud era crítico. La dolencia casi acaba con su existencia y compromete seriamente la continuidad de sus estudios, pero Zahra logra sobreponerse y con un esfuerzo sobrehumano culmina la carrera en 1930. Incluso preparó su tesis, pero un colapso físico y emocional le llevó a abandonar su sueño y no pudo presentar el riguroso Examen Integral Final que se exigía en la época, refugiándose nuevamente en Los Teques. Ese mismo año una joven rusa recién llegada a Venezuela, Lya Imberg, se inscribió en la Facultad de Medicina y se graduó seis años más tarde; no llegaron a conocerse.
Nueve años después de culminar sus estudios un gran amigo, Rafael Augusto Vegas (el mismo de las andanzas del Falke), logró vencer su desánimo. La propia Zahra describió el momento así. «Y cuánto me ayudó el empeño y la voz persuasiva del ex compañero y amigo de otrora al murmurar en mi oído en esos días de junio: “debes graduarte, no dejes que te quiten el puesto. Tú debes ser la primera venezolana en graduarse en Venezuela puesto que fuiste tú quien primero hizo aquí los seis años completos de medicina». Sonia Hecker (2006).
Y así fue. El 27 de julio de 1939 aprobó la tesis titulada «El diagnóstico de las apendicitis. Contribución al estudio de la variedad retrocecal». El Examen Integral lo presentó el 31 de julio y ese mismo día recibe el título de Doctora en Ciencias Médicas, que le honra, que enorgullece a la comunidad guatireña en particular y a la mujer venezolana en general.
Zahra Bendaham fue la Oradora de Orden en el acto de graduación por deferencia de sus colegas graduandos, quienes reconocieron así el esfuerzo, sacrificio y constancia de esta mujer que supo enfrentar adversidades personales, académicas y sociales con mucha entereza. Su discurso (Hecker, 2006) fue una conmovedora, dura y sincera pieza autobiográfica que refleja lo difícil de su gesta: «En este instante solemne de mi vida en que por fin se me concede el alto honor de ceñir el birrete con la borla doctoral, no puedo evitar que solo florezca en mis labios una sonrisa dolorosa. En aquel Hospital Vargas y en esta Universidad… Mis seis años de estudiantado fueron seis años de calvario con todas sus estaciones, sin faltar una, debido a los tiempos que atravesábamos: incomprensión, preconceptos arcaicos, falta de costumbre de ver a las mujeres en las aulas, maledicencia, envidia, pequeños caciquismos en cada jerarquía, groserías innatas, de unos, persecuciones sistematizadas de los otros, pasiones políticas encontradas».
«Desde el bachillerato hice toda la carrera sola: única mujer existente en aquellos predios de varones, fui por la fuerza de las circunstancias poco compañera de la generalidad de mis compañeros; para ellos se anteponían por falta de costumbre, la mujer a la estudiante, no queriendo comprender o no comprendiendo cómo una mujer podía estudiar medicina sin ser un marimacho, sin perder su decoro, sin mengua de su honestidad»
«¿Qué más se necesita para no sonreír alegremente ni siquiera ante este triunfo? No que el orgullo se apodere de mi espíritu, ¡oh, no!, y lo considere como triunfo científico, mas sí como triunfo extraordinario sobre el medio, los prejuicios, la envidia, las circunstancias que me han rodeado, mi mal estado de salud y por ende la muerte, el tiempo que ha pasado desde la terminación de mis estudios».
«¡Cuántas veces lloré de sentimientos! ¡Cuántas al ser incomprendida! ¡Cuántas más pensé abandonar todo, costase lo que costase! Pero siempre unas vocecitas –las dos unidas, la del amor al estudio y la del amor propio- me susurraban al oído “¿qué, te dejarás vencer? No retrocedas ahora, no le des la razón a los que piensan que el cerebro de la mujer es de aserrín»”
El discurso de Zahra no está lleno de lamentos; se trata de un razonamiento existencial; todos allí conocían lo duro que fue su vida universitaria, pero no su existencia misma. Allí también hay espacio para la gratitud; así, refiere y enaltece a cada persona que le ayudó en ese duro proceso de sus estudios. Además en un gesto que hoy se conoce como sororidad, reconoció los méritos de las mujeres que la precedieron en sus estudios de medicina. «La primera mujer que intentó los estudios médicos en Venezuela fue la Doctora Virginia Pereira Álvarez, que posteriormente los llevó a cabo en los Estados Unidos»… «La primera mujer que hizo los seis años completos de medicina en Venezuela fui yo; debo hacer costar que soy venezolana por el nacimiento (Guatire, Estado Miranda). Crecida y educada en Venezuela, experimento un gran amor por mi país y me considero tan venezolana como la que más»… «La Doctora Lya Imberg hizo sus estudios posteriormente, pero obtuvo su título en 1936 (es decir, antes de que yo hubiese obtenido mi título universitario). Bello triunfo el de esas dos colegas, el de la venezolana en el extranjero y el de la extranjera en Venezuela! A las dos dedico un recuerdo especial en este día: la una me precedió, la otra me siguió en las aulas».
Zahra se casó con Carlos Delgado Palacios y tuvo una hija, María Carlota Delgado Bendahan, nacida en enero de 1944.
Ángel Grisanti (1978), quien llegó a Guatire en 1917, rememora a Zahra en un artículo publicado muchos años después en El Universal: «...La mayor, Sara, decidió estudiar medicina en aquellos días de prejuicios sociales, de oscurantismo científico para la mujer, de trabas insalvables para las damas honestas, Mejor dicho, se consideraba una inmoralidad inconcebible que una muchacha honorable estudiase medicina. Los que tenían pleno derecho a recrearse escudriñando los encantos femeninos eran... los matasanos. Las mujeres carecían del derecho a curar a las de su propio s**o. Sara era la única estudiante de medicina por entonces, y los estudiantes le hicieron muchas malas jugadas. Pero la señorita Bendahan tenía mucho carácter, e impasible y resuelta coronó su carrera con notas excelentes...».
Sí, se requería un buen temperamento, un carácter imperturbable y un comportamiento numantino para llevar una vida como la de Zahra Bendaham; ¿tuvo momentos de flaqueza? Por supuesto, pero supo sobreponerse: «También la muerte me ha acechado muchas veces y ya casi había renunciado a adquirir el título universitario, contentándome con el que todos me reconocían y me daban por saber que yo había hecho los estudios reglamentarios completos. Hasta mi tesis, la bien documentada tesis preparada en los tiempos de entusiasmo, fue destruida por mí en momentos de intensa amargura». Fue un verdadero calvario, tal y como ella misma lo describió; En un país de principios del siglo XX diseñado para que triunfaran los hombres, Zahra enfrentó también los prejuicios sobre la idoneidad de la mujer para realizar tareas diferentes a las domésticas y trazó un camino por el que transitarían con comodidad cientos de miles de mujeres venezolanas.
Zahra Bendaham murió en Los Teques en 1946, víctima de la enfermedad que no pudo truncar sus sueños.

Referencias
Daló, Á. M. (2002). Terremoto del año 1900 en Guatire. Editorial Tere Tere.
Franquiz Jiménez, J. M. (2006). Un pueblo en ruinas. Guatire. Ediciones Tere Tere.
Grisanti, A. (1978). Rómulo Betancourt y su Patria Chica. Caracas. Ediciones del Ministerio de Agricultura y Cría.
Hecker, S. (2005). Por una puerta estrecha. Sara Bendahan. Caracas. Fundación Polar.
Presidencia de la República (1904). Código de Instrucción Pública. En Centro para la Integración y el Derecho Público (CIDEP):

28/07/2024

¡Ah mundo que lindo el cuatro cuando suena
por el pueblo!
Dan ganas de echarle mano a la risa y a los
sueños.
De ver mi gente feliz.
Es decir que ya no manden los que ya han
mandado aquí.
(Alí Primera – El gallo pinto)

20/07/2024

La falsa conserva de cidra
Aníbal Palacios B.

Preocupa que el referente culinario por excelencia de la gastronomía guatireña sea víctima de un afán comercializador desaprensivo o de aspiraciones protagónicas sin fundamentos que obvian el rescate, preservación y difusión de nuestras costumbres y tradiciones, en aras del beneficio propio. En Guatire y Araira, estos pueblos de la geografía del estado Miranda, está muy arraigado lo que se conoce como el sentido de pertenencia, y eso es lo que les distingue de otras parroquias de la región.
Lo que se vende como *Conserva de cidra* en ferias y actos conmemorativos que se realizan en el municipio Zamora, no es el típico producto al que se refiere el conocido verso de la Parranda de San Pedro. Cuando un viandante la ingiere, de inmediato frunce el ceño al tragar, por acto reflejo, y reacciona en busca de un sorbo de agua que le permita mitigar el sabor amargo y desagradable. Es que las papilas gustativas que detectan ese amargo están justamente en la parte posterior de la lengua; es decir muy cerca de la garganta. Esa expresión la conozco perfectamente; me recuerda la niñez cuando mi madre me obligaba a tomar una infusión de *pasote* para curar cualquier malestar estomacal.
El referido producto que se ofrece al público no es *Conserva de cidra*; se trata de un mazacote duro, pegajoso y desagradable, probablemente elaborado con cidra, hay quienes utilizan martinica, preparado por voluntariosas personas que desconocen el arduo, largo y complejo proceso de fabricación porque nadie se lo ha enseñado, pero que, probablemente, estarían dispuestas a aprenderlo, solo que por ahora la prioridad pareciera ser ofrecer la fruta.
Claro está, cabe pensar que ese producto se venda con fines medicinales. Gerónimo P***a, en su libro *Medicamentos Indígenas*, describe las cualidades de la cidra para curar enfermedades estomacales, en cuyo caso debería indicarse expresamente, porque, definitivamente lo que venden no es una golosina y genera rechazo y mala imagen.
A principios del siglo pasado todas las familias guatireñas sabían preparar conservas de cidra; ese conocimiento no se transmitió de generación en generación precisamente por la dificultad que conlleva. Igual ocurrió con la melcocha; hay quienes las venden por allí como tales, pero no lo son. Fue Francisca Espinoza quien a principio de los años cuarenta masificó la fabricación del producto desde su casa en la calle Santa Rosalía; transmitió el secreto culinario a las Porto, en el cerro de Piedra; y al irse esta familia tomó la batuta María Arnal e impidió su desaparición. Hoy María y su sobrina Mayra Montesinos se esfuerzan por mantener la tradición con los estándares de calidad exigidos por el paladar del guatireño. En el interín, también Clarita Pacheco, Auristela Rondón y Lesbia Escalante elaboraron conservas de alta calidad.
La conserva de cidra guatireña es un producto con denominación de origen –aún no registrado-, que para ser tal requiere de un conjunto de características especiales que en el ámbito alimentario se conocen como *propiedades organolépticas*; es decir, susceptibles de ser percibidas por los sentidos y que tienen que ver con su sabor, textura, olor, color y temperatura, archiconocidas en Guatire y Araira, que hoy se catalogan como Normas ISO o COVENIN. La presencia de esas propiedades en la conserva de cidra es la que la hace apetitosa; su ausencia, la convierte en desagradable.
Existe un proyecto de Ordenanza de Declaratoria de la Conserva de Cidra como Patrimonio Gastronómico del Municipio. Urge su discusión y aprobación antes que desaparezcan del paladar guatireño esas propiedades organolépticas. Una normativa que proteja, regule y controle toda la cadena de producción de esta delicia gastronómica, desde la siembra del cítrico hasta su empaque y comercialización, y difunda, legalice y salvaguarde su denominación de origen.

07/07/2024

¿Venezuela n**i?
Aníbal Palacios B.

La posibilidad de que Venezuela fuese nuevamente colonia n**i, punto de avanzada para dominar a Estados Unidos de América y al continente entero durante la Segunda Guerra Mundial, no deja de ser un simple elemento anecdótico por el mero hecho de que los alemanes perdieron la guerra; pero la historia pudo ser distinta.
El escritor Carlos Irazábal, en su libro Hacia la Democracia (Editorial Ateneo de Caracas. Cuarta edición. Caracas, diciembre de 1979), rescata esta peculiaridad que, como tantas otras no menos interesantes, suelen pasar inadvertidas en el estudio de la historia venezolana.
Señala Irazábal que en 1934 el historiador alemán Erich Reimenrs, ya con una clara idea de lo que se pretendía en el ambiente político ario, escribió una obra titulada Die Goldenen Berge. Ein Deutscher Keldenzug (La Montaña Dorada. Expedición Épica Alemana), editado en Leipzig, donde narra las aventuras de un grupo de valientes y nobles alemanes en tierras venezolanas, en el siglo XVI. Posteriormente, en 1938, la Editorial Wilhelm Goldman, de Leipzig, edita Die Welser Landen in Venezuela (Los Welser llegan a Venezuela), donde el mismo autor, Erich Reimenrs, señala que… «Es significativo que las colonias alemanas de África nos han sido robadas con métodos similares a los que usaron los españoles hace 400 años expulsando a los alemanes de Venezuela. Pero nosotros sabemos que una Alemania fuerte y unida nunca renunciará a sus colonias...» (Cita de Irazábal).
La Provincia de Venezuela (que no debe confundirse con lo que territorialmente hoy conocemos como Venezuela) fue creada en 1528 por el rey español Carlos I e inmediatamente cedida a los banqueros alemanes Welser para solventar una deuda personal. A Partir del 27 de marzo de ese año, y hasta 1546, los Welser la usufructuaron y buscaron infructuosamente el oro anhelado. Así, el primer gobernador de Venezuela fue un alemán: Ambrosio Alfinger, y le sucedieron en el cargo Nicolás Federman, Jorge Spira y Felipe de Hutten. De tal manera que la historia olvidada nos recuerda que los primeros colonizadores de Venezuela no fueron españoles. Los Welser rebautizaron la provincia con el nombre de Klein-Venedig (Pequeña Venecia) y en Alemania se le conoció como Welserland (tierra de los Welser); cambiaron el nombre de Coro (fundada por los españoles un año antes) por Neu Ausburg y fundaron Neu Neuremberg, posteriormente conocida como Maracaibo.
Lo anecdótico puede interpolarse en el ámbito de la historia contrafactual: la intención alemana de reclamar su falsa propiedad sobre territorio venezolano. La capitulación de 1528 no entregó a los Welser la soberanía de esta región, y a partir de 1811 somos una nación libre y soberana. Pero es evidente que se convertiría en la manera más expedita que tendrían los n**is para dominar el continente americano una vez controlada Europa. Hi**er desconocería una y otra vez la situación histórica para apoderarse militar y políticamente de nuestro país. Por lo demás, el dictador español Francisco Franco le hubiese facilitado los trámites aceptando la pretendida legalidad alemana.
Por supuesto, Estados Unidos no estaría dispuesto a permitir tal situación, por lo que la II Guerra Mundial hubiese tenido un nuevo frente: Venezuela. Es posible incluso que Alemania no esperase invadir Inglaterra, sino que intentase controlar Venezuela como estrategia para distraer tropas y recursos norteamericanos dirigidos en principio a sus aliados europeos, debilitándolos en consecuencia. Los norteamericanos no habrían tenido otra alternativa que intentar realizar en nuestro país una guerra corta; es decir, bombardeos estratégicos en los campos petrolíferos y en los puertos, para bloquear energética y logísticamente a sus enemigos; de hecho, por si acaso, durante la guerra los norteamericanos estuvieron atentos en las costas venezolanas a cualquier indicio que pudiera parecerse a un submarino alemán, que los hubo. La historia registra un encuentro en el año 1942 en el Golfo de Venezuela cuando un submarino alemán atacó a tres buques petroleros venezolanos que se dirigían a la refinería de Curazao: Pero los alemanes atacaron barcos, no pozos ni refinerías. ¿La intención de los submarinos alemanes era sabotear los pozos petrolíferos del lago de Maracaibo o protegerlos? En algún lugar debe de existir documentación que clarifique este dilema, pero inexplicablemente la historiografía venezolana no ha profundizado su análisis, o en todo caso desconozco si se ha publicado.
La revista El Desafío de la Historia (N° 28, Caracas, Septiembre de 2011) dedicó su edición al tema de Venezuela en la Segunda Guerra Mundial, y ante la ausencia de comentario alguno sobre las pretensiones alemanas de reclamar la propiedad del territorio venezolano y extrañado ante la omisión, les envié una nota junto con esta crónica, la cual publicaron íntegramente en la edición Nº 30 (Diciembre, 2011), sección Cartas del lector, con el siguiente título: De los Welser… a los n**is; pero no lo comentaron.
Previamente había llamado mi atención que el historiador español Jesús Hernández, autor entre, otros libros, de Todo lo que debe saber sobre la Segunda Guerra Mundial (Nowtilus. Segunda Edición. Madrid, abril de 2010), tampoco se refiere al tema y le escribí sobre la pretensión alemana de reclamar la titularidad del territorio venezolano. Hernández respondió que desconocía la información.
Lo cierto es que todo esto tiene un solo significado, cualquiera hubiese sido el resultado de la presencia alemana en nuestro territorio, en la confrontación subsiguiente el gran perdedor hubiese sido Venezuela.

29/06/2024

La Parranda de San Pedro: ¿De Guatire o de Guarenas?
Por Aníbal Palacios B.

A estas alturas, cuando por más de doscientos años ya hemos recorrido un largo trecho, algunos cultores se mantienen sumergidos en un marasmo existencial para tratar de convencerse a sí mismos sobre la insostenible hipótesis que señala a la Parranda de San Pedro como originaria de Guarenas. Algo que no preocupa en absoluto a los guatireños, que lo consideran una disputa irrelevante, estéril, vana, intrascendente y extemporánea, sencillamente porque nadie puede demostrar nada que supere las especulaciones sinsentido, por lo que correcto es dedicar ese esfuerzo en fortalecer la tradición.

Desde hace muchos años, los guatireños escogieron el camino de la atención, difusión, consolidación y proyección de la leyenda, primero en la propia aldea y luego allende sus límites geográficos. Los resultados están a la vista. En un artículo publicado en www.guatire.com, Marlon Zambrano zanja la discusión en los siguientes términos: «El San Pedro es aquello que nos contaron y en lo que depositamos fe ciega. Nadie sabe cómo, cuándo y dónde nació pero todos, a través de la tradición oral, afirman que fue entre Guarenas y Guatire, cabalgando los siglos XVIII y XIX en respuesta de los esclavos a la liturgia sincrética que diluía la devoción chamánica con la ceremonia eclesiástica».

La hacienda San Pedro
Un argumento repetitivo es que la existencia de una hacienda San Pedro en Guarenas demuestra por sí sola que la parranda nació allí. La Patrona de Guarenas es la Virgen de Copacabana, como la Santa Cruz de Pacairigua lo es de Guatire, pero era costumbre colonial que los dueños de hacienda tuviesen un santo patrón de acuerdo con la devoción de cada quien, y que cada familia fuese devota de algún santo, indistintamente del patrono, de la hacienda, o del pueblo, tan sólo tenía que registrarla en el Libro de Matriculas correspondiente, aunque no fuese un requisito obligatorio. En Guatire, por ejemplo San Pedro era Patrono de casa y hacienda de Doña Isabel Gil Arratia, y Patrón de Casa de Gregorio Joseph de la P***a, como lo han documentado en diferentes investigaciones el historiador René García Jaspe y la antropóloga Hortensia Caballero. Por lo demás, vale acotar que parte de la hacienda San Pedro abarca predios del Municipio Zamora.
Otro argumento esgrimido es el hallazgo de una partida de nacimiento de una niña llamada María Ignacia. Ignoran los ponentes que para la fecha en que se supone nació la infanta, no se emitían “partidas de nacimiento”; más allá del hecho de ser María, Rosa e Ignacia nombres comunes en la sociedad colonial. El historiador René García Jaspe documentó la existencia de tres registros de nacimiento con el nombre de María Ignacia, guatireñas ellas, si estar investigando el tema pues trabajaba otros tópicos.

San Pedro de Guatire
Desde hace muchísimos años guatireños y araireños han realizado una constante, silenciosa, incansable y metódica labor para salvaguardar y difundir nuestras costumbres. En febrero de 1948, con motivo de la toma de posesión del presidente Rómulo Gallegos, Juan Liscano presentó a Venezuela y al mundo la diversidad y riqueza de las manifestaciones culturales del país en un festival llamado La Fiesta de la Tradición, y allí estuvo presente la Parranda de San Pedro… de Guatire. Cuando la televisión venezolana mostró por primera vez la Parranda de San Pedro (Televisa, 1953) fueron Pico Tovar, Rojita y otros parranderos guatireños quienes representaron nuestra tradición; y cuando en 1976 Armando Urbina organizó en Los Teques un festival teatral con las diferentes leyendas y tradiciones mirandinas, también estuvo presente la Parranda de San Pedro de Guatire ¡y Armando era guarenero!
El 25 de junio de 1991, veintidós años antes de que la Parranda de San Pedro fuese declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, Arnaldo Arocha, gobernador de Miranda, decretó al San Pedro de Guatire Patrimonio Histórico y Cultural del Estado Miranda. En el año 2009, cuatro años antes de la declaratoria de la UNESCO, la Alcaldía de Zamora decretó el 29 de junio como día de asueto; es decir, antes del meritorio y enaltecedor reconocimiento universal, el San Pedro de Guatire había recibido el reconocimiento de instituciones oficiales que más allá de acciones protocolares constituyen un apoyo significativo al esfuerzo constante que por más de dos siglos ha sostenido la tradición en este pueblo. De hecho, la declaratoria de la UNESCO de diciembre de 2013 no fue un acto casual, fue producto del esfuerzo realizado por guatireños, concretamente del Centro de Educación Artística Andrés Eloy Blanco (CEA), quienes se dedicaron a dar forma al riguroso expediente requerido por el Organismo Internacional para recibir la postulación; para ello contó con el decidido apoyo del Centro de la Diversidad Cultural y, sí, de la Parranda de Guarenas y las de Guatire.
Finalmente, el 29 de junio de 2014, el Cuerpo Diplomático acreditado en el país acordó rendir honores a la Parranda de San Pedro luego de ser declarada por la UNESCO Patrimonio Universal Inmaterial de la Humanidad, y se llegó hasta el humilde templo de Santa Cruz de Pacairigua y Guatire, no a la Catedral de Guarenas. Por otra parte, artistas como Elizabeth Rodríguez, Morella Muñoz, Serenata Guayanesa, Pasacalle, Edgar Alexander, Henry Gil e Ilan Chester, entre tantos, han grabado distintas versiones del San Pedro con el ritmo y la melodía de la Parranda guatireña, que se distingue por su lenta y acompasada cadencia. Todos estos reconocimientos hablan por sí solos del arraigo y la trascendencia de la Parranda de San Pedro de Guatire, y no son obra de la casualidad, sino frutos de la entereza, perseverancia y disciplina del parrandero guatireño.
Por lo demás es pertinente recordar que por casi tres décadas los parranderos de Guarenas salieron a la calle sin la presencia de María Ignacia, absurdamente vetada en aquellos lares. La esencia y razón de ser de la tradición de la Parranda de San Pedro es precisamente María Ignacia (un hombre vestido de mujer, representando a su esposa para pagar la promesa hecha al santo). Sin ese personaje no hay Parranda de San Pedro, lo que equivale a decir que hubo una larga y peligrosa interrupción de la tradición por aquellos parajes; es decir, había procesiones, no Parradas de San Pedro. Solo el empeño, tenacidad y firmeza de un grupo de cultores guareneros devolvió a tiempo el carácter de parranda a esta tradición.

Parranda popular vs. Parranda familiar
En Guatire, el San Pedro siempre ha sido una Parranda comunitaria, colectiva, de arraigo popular. Nació en los tablones de caña y aún conserva ese tenor pueblerino de antaño que reivindica sus orígenes. La Parranda de Guarenas tiene un carácter familiar, exclusivo, y esto lo decimos sin el ánimo cuestionador que utilizan algunas personas para ocultar su indiferencia e indolencia hacia la parranda, para justificar su apatía y hasta su irresponsabilidad. Particularmente considero que, tal vez, gracias al empeño de una familia, en Guarenas hay parranda, porque no son muchos quienes se han ocupado de ella. No obstante, es hora de abrir el compás y fomentar que comunidades como Los Naranjos, Las Clavellinas o Menca, por ejemplo, tenga su propia parranda. Cada comunidad que tenga una iglesia o una capilla (como Araira, Las Rosas, Las Barrancas, etc.) debe salir a parrandear los 29 de junio, dentro del marco de la tradición; en ese sentido debe crearse una cofradía que establezca parámetros que eviten distorsiones.

Desavenencias internas
La tarea de preservar la Parranda de San Pedro de Guatire implica aclarar controversias, enfrentar distorsiones y erradicar desviaciones, como el verso injurioso que algunos parranderos locales pretendieron arraigar, o el inexistente personaje llamado Domitilo, que otros quieren imponer. Pero a veces surgen situaciones que a pesar de su intranscendencia también requieren aclaratorias. Nos referimos a la campaña de una parranda que pretende ubicar su origen institucional en el año 1958, a pesar de que Justo Pico Tovar, por muchos años esencia y alma de la parranda guatireña, murió en noviembre de 1965 y para entonces en Guatire había solamente una parranda: La Parranda del San Pedro de Guatire, que no es más que un frondoso árbol, constante y celosamente cuidado por voluntariosos jardineros que abonan su tierra, desbrozan su entorno y podan sus ramajes díscolos, de allí su transcendencia.
Por lo demás, insisto, es el momento para que los parranderos de Guatire y Guarenas abandonen lo que se conoce como el «síndrome del esfuerzo inútil» y se dediquen a enaltecer la Parranda de San Pedro, patrimonio de ambos pueblos.

Dirección

Calle Zamora
Guatire
1221

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