11/07/2018
Olga & Arnaldo…
Queridos amigos, ha pasado una semana de la partida de mi madre Olga Isabel Llerandi Segura de Rodríguez De La Sierra y seis meses de la partida de mi padre Arnaldo Nicolás Rodríguez De La Sierra y Melo.
Me excuso por no haber respondido con mayor prontitud a los gentiles mensajes de solidaridad y las reconfortantes palabras de afecto expresadas por todos Uds. Hasta hoy no me sentía listo para ello...
En este particular momento de nuestras vidas, el soporte de Uds. ha significado mucho para mi familia y para mi persona.
Mis padres fueron seres excepcionales. Una pareja sin igual unida por la tragedia de la Guerra Civil Española.
Como jóvenes perseguidos políticos de la Dictadura Franquista, los dos sufrieron encarcelamiento y la perdida de familiares cercanos asesinados por ese nefasto régimen dictatorial. Debido a ello hubieron de exilarse y refugiarse en Francia.
Se conocieron por amor a lo más sublime que nace del ser humano: “La Creación Artística”… como estudiantes cursantes de la Escuela de Bellas Artes en la Ciudad de Marsella. Arnaldo tenía 19 años y estudiaba pintura. Olga tenía 17 años y estudiaba dibujo. Me crié en un hogar inundado de pinturas y esbozos con el rostro y la figura de mi madre, unas veces vestida y otras desnuda, creadas por mi padre. Mi infancia transcurrió rodeado de muchos libros que ellos atesoraban, de los cuales leí pocos a pesar del buen ejemplo de mis progenitores…
Olga siendo Asturiana, amó a Venezuela cómo el que más… Frecuentemente hasta sus últimos días, nos decía que jamás se iría de aquí, pués en Venezuela se encontraba “muy a gusto”. Que no había mejor clima en el mundo que éste y que la sencilléz y la calidez de su gente la hacían sentir siempre en casa... Sempiterna portadora de un mensaje de optimismo y esperanza. Dotada de una luminosa inteligencia, de un sentido del humor exquisito, discreta, elegante, culta y bella, si muy bella fué mi madre, sin jamás estar consciente de ello. Amante de las artes y la lectura, Olga fué ejemplo de rectitud, honestidad, bondad, justicia y compasión, para todos los que tuvimos el privilegio de conocerla. Así fué ella cada día de su vida.
Las anteriores no son sólo palabras gentiles de un hijo hacia su madre para justificar su existencia. Son palabras tan ciertas, como cierto es el hecho de que ella partió hace una semana, luego de una plena vida compartida durante 75 años con mi amorosísimo padre Arnaldo, quién se le adelanto seis meses a su partida.
No podía haber sido de otra manera, siendo mi padre el caballero más cortés que jamás conocí, ejemplo de civilidad, pulcritud y excelente educación en todo momento y bajo cualquier circunstancia. Hombre afectuoso como pocos (siendo un anciano, en un par de ocasiones, me sentó en sus piernas y me llenó de besos el rostro… como solía hacerlo cuando yo era niño...). Conociéndolo bien, seguro estoy de que Arnaldo adelantó su partida con la idea de tener todo bonito y en orden, para recibir a su adorada "Chata" como ella se lo merece, al llegar más allá del cielo y del mar, lugar donde ahora ambos moran.
Arnaldo disfrutó la vida de manera singular y admirable con sus característicos altibajos. Al igual que Olga, él también fué amante de las Bellas Artes, cultor del genero pictórico durante toda su vida, enamorado de la música clásica y apasionado del vuelo. De ahí que nunca tuve miedo a tomar un avión y ello se lo debo a él. El primer vuelo de mi vida, fué piloteado por mi padre en su pequeño aeroplano mono motor Cessna (Air Cup) sobre la ciudad de Caracas, despegando desde La Carlota. El solía pilotear por hobby recorriendo los cielos de Venezuela. Fué socio fundador del Aeroclub de Maracaibo y miembro del Aeroclub de La Carlota durante sus años mozos. En la vejez nunca abandonó su pasión por el vuelo… hasta en sus días finales dedicaba “horas” a volar en un “Flight Simulator” instalado en su computadora.
Gracias muy especiales a tí Ion, que fuiste el séptimo hijo de Arnaldo y Olga, porque te supiste ganar su afecto con tu buen trato y gentilezas para conmigo y con ellos en todo momento durante estos últimos 40 años.
Nuevamente en nombre de mis hermanos y en el mío propio, quiero agradecer a todos Uds. queridos amigos y familiares por haber estado cerca de nosotros en los significativos momentos de la partida de Arnaldo y Olga.
Siempre recordaremos con gratitud el afecto y la solidaridad que recibimos de todos Ustedes.
Alexis De La Sierra