29/06/2022
En el negocio gastronómico uno de los elementos con los cuales debemos ser super celosos son los ingredientes de nuestras recetas, y no sólo me refiero al tema de la calidad de los mismos, lo cual es un factor obvio y que todos deberíamos tener en cuenta. Sino a el hecho que cuando diseñamos un plato con un producto de una marca o proveedor determinado, porque este tiene unas condiciones y características particulares que funcionan bien en mi plato, debemos procurar que ese sea siempre el ingrediente que usemos, recuerda que un plato excelente y de 5 estrellas podemos convertirlo en un plato mediocre, en más de lo mismo, con sólo cambiar un ingrediente porque es más barato.
Muchos me van a decir, ¿Y si el proveedor ya no lo trae? o ¿Eso ya no se consigue? Lo primero que recomendamos es que cuando diseñes el plato procures diseñarlo teniendo ya una alternativa que funcione en el plato sin que afecte la calidad del mismo. Y si simplemente ese elemento ya no se consigue porque era un jamón exótico de un fabricante artesanal con característica que no consigues en otro jamón, en ese caso es mejor cambiar el plato, rediseñar y presentar un plato nuevo, que mantenga los estándares de calidad que debe representan tu marca.
Recuerda que en el negocio de la restauración normalmente ofrecemos de forma diferente algo que también ofrecen otros tantos en el mercado, y si no cuidamos estos detalles nos volvemos uno más del montón; y basta que yo ponga en la mesa de un cliente un producto promedio para que todo lo que hemos trabajado en diseño, ambiente, música, etc. para hacer de un comensal un cliente, se pierde porque la experiencia se transforma de un “mmmm, que bueno esto” a un “sí, esta rico”.
Seamos celosos y fieles a lo que ofrecemos que nos hace diferentes, al cuidar tu producto, cuidas la experiencia y por lo tanto a tus clientes.