31/03/2022
La Inseguridad Gravitacional es una dificultad del procesamiento sensorial, relacionada con el funcionamiento del sistema vestibular, encargado de recibir y procesar el movimiento. Sus receptores se encuentran en el oído interno y nos sirve para ejecutar respuestas adecuadas a distintas situaciones. Un ejemplo del funcionamiento de este sistema sería cuando nos tropezamos. Al identificar cómo está siendo la caída podemos reaccionar poniendo las manos para protegernos o moviendo las piernas para evitarla.
Algunos ejemplos de esta conducta serían el miedo a saltar, miedo a ser elevado del suelo o miedo a ser echado hacia atrás sin previo aviso. En general, cualquier movimiento que implique no estar en contacto con el suelo puede resultarles desagradable o generarles miedo. Esto puede verse incrementado si, además, no es un movimiento que estas personas controlen.
Entre los niños y niñas con inseguridad gravitacional podemos encontrar una limitación en la participación en juegos y actividades motoras. Además, muestran mucha cautela para montarse en columpios o bajarse por el tobogán, entre otras prácticas.
Como comentábamos, pueden mostrar un gran temor cuando separan sus pies del suelo (subir/bajar escaleras, trepar, saltar, suelos que se mueven), por eso tienden a disfrutar de actividades sedentarias. Estxs niñxs muestran miedo a las alturas, a caerse y suelen marearse en el coche. Por lo general, pasan grandes periodos de tiempo acostados o sentados, haciendo todo lo posible para eludir el movimiento (o se mueven con cuidado y lentamente). Evitan sentarse con los pies colgando y, ante grandes espacios abiertos, se sienten perdidos.
Si tú pequeño necesita ayuda, contáctanos y con gusto te ayudaremos.