08/10/2022
Entrevista a nuestro Director Académico
(Parte 3)
Por: Mildred Rivero
26/07/2022
M.R – Hace unos pocos años, tú eras más mediático; incluso era común verte en algún evento gastronómico o en algún restaurante. ¿Por-qué el cambio?
Nunca he sido amante de la exposición pública; sin embargo; durante la década pasada me tocó caminar bastante dentro y fuera del país para desempeñar un rol de representación a nombre de la Asociación de Chef Cocineros y Afines de Venezuela.
Ese trabajo aún no ha concluido; ha sido postergado por situaciones relativas a las dinámicas del país. Sin embargo, el directorio del que formo parte, se siente satisfecho de aquella labor, que sentó las bases del actual modelo nacional de certificación profesional de competencias en nuestro sector.
Retomando a partir de allí; mi exposición mediática era inevitable y consecuente para promover los objetivos que la Asociación alcanzó.
Esa actividad incluía: conferencias, sesiones de capacitación, competencias culinarias, reuniones de acercamiento con grupos de cocineros en diversas regiones, escuelas de cocina, universidades, organismos públicos, instituciones públicas y privadas en general, empresas alimentarias patrocinantes, promotores, entrevistas a medios de comunicación, etc…
M.R – Presiento una maniobra evasiva de tu parte acerca de los restaurantes. Te mostraré mis cartas. Tengo un artículo que encontré en redes sociales donde algunos representantes del sector se refirieron a ti como; cito “enemigo de los restaurantes. Es inconcebible apegarse a una serie de reglas que pretenden estar por encima de las exigencias oficiales”. ¿Te consideras intransigente?
No me considero enemigo de los restaurantes.
Le debo muchísimo de mi aprendizaje y experiencias a los restaurantes; aun cuando elegí para desarrollar mi labor el sector hotelero e institucional.
Sobre aquel artículo; te puedo decir lo siguiente: los cambios no son fáciles ni inmediatos.
Por motivos de convicción personal me especialicé como instructor de protección e inocuidad alimentaria.
Es necesario y posible además; seguir excelentes prácticas para la prevención de enfermedades transmitidas por alimentos; sin perder el ritmo de trabajo en cocina, ni la calidad de los alimentos servidos. Ahora bien; convencer a personas que llevan décadas haciendo las cosas de un modo; que deben cambiar e invertir en entrenamientos y establecer estándares; es una tarea distinta y mucho más complicada.
Los estándares sobre esta materia no los fijé yo. Mi labor cuando instruyo, sólo se limita a transmitirlos.
Probablemente la reacción de aquel grupo en su momento; se debió a que la Asociación de Chefs y el Servicio Autónomo de Contraloría Sanitaria; estaban explorando la posibilidad de trabajar de la mano, para difundir y capacitar con materiales actualizados.
Hay una probabilidad enorme de enfermarse comiendo dentro y fuera de casa, sólo por no seguir ciertas normas sencillas de practicar a la hora de preparar e ingerir alimentos.
El riesgo aumenta con ciertos alimentos por su naturaleza, por la forma de ser servidos y por el desconocimiento de su procedencia.
El sector de la población más expuesto lo constituyen los niños menores de 4 años de edad, adultos mayores, personas con enfermedades degenerativas, transplantados, gestantes y personas no recuperadas de procedimientos post-operatorios.
No se trata de transigir o no; los patógenos no negocian.
M.R – Parte de tu actividad profesional está orientada a la asesoría de restaurantes. ¿Cómo afecta tú trabajo un artículo como el anterior?
Ciertamente trabajo en asesorías; no obstante; te aclaro que actualmente no cuento con restaurantes dentro de mis clientes.
Conservo desde hace años, sólo dos restaurantes como clientes y ambos operan en el Caribe.
Desconozco el impacto de un artículo como al que te refieres, puede afectar mi trabajo; aparte de ello; en Venezuela actualmente sólo trabajo en asesorías para el sector de hotelería.
M.R – Estás claramente discriminando entre hoteles y restaurantes para prestar asesorías. ¿Por-que?
Te juro que no.
Normalmente atiendo muchas entrevistas iniciales con restaurantes, de cara a un eventual proceso de asesoría. No obstante; creo que se trata de un aspecto conceptual. Los restauradores; sobre todo los nuevos; desconocen mucho sobre la actividad.
Inicialmente escucho el problema que el propietario me plantea que está transitando; y luego paso a darle una serie de recomendaciones generales sobre mi diagnóstico inicial; además del posible plan de trabajo y los costos.
Es allí donde el trabajo se detiene con los restaurantes.
Muchos restauradores no comprenden que los costos asociados de un proceso de asesoría son exactamente iguales sin importar el tamaño o los ingresos de la operación.
El resultado final de una asesoría es un traje hecho a la medida para cada operación; porque cada una es distinta. No todo lo que le sirve a una le servirá a la otra.
Los hoteles sin embargo conocen bien el negocio, saben en qué consiste una asesoría; y tienen la disciplina y los recursos materiales para avanzar y para que los resultados no caigan en “saco roto”.
Cuando tratas con un hotel, este designa a una persona a cargo.
Cuando tratas con un restaurante la principal dificultad para avanzar; son las variadas opiniones de los múltiples socios y sus familiares en cada paso del proceso.
M.R –¿Cuánto cuesta una asesoría?
Lo mismo que te cuesta arreglar el carro en un taller.
M.R – Muy bien! Reformulo. ¿Se cobra por horas o por objetivos?
De ambas formas. Lo que pacten las partes.
Una consulta inicial puede rondar los 200 $USD.
Para un trabajo por objetivos; de 100 hrs en adelante; los costos pueden disminuir hasta 35-40 $USD por hr. Incluso existen esquemas por metas donde se fija un valor nominal por hr. más una tasa sobre facturación bruta.
De estos costos se excluyen todos los inherentes a laboratorios para la formulación de menús (ingredientes o equipamiento especial).
M.R – Veo que a ti no te agrada cargarte con costos de alimentos. Lo digo porque tampoco en Capo Cucina Colegio Gastronómico; el programa de cocina profesional incluye el costo de los ingredientes, dentro de la matrícula.
Me parece Mildred que haces una aseveración apresurada.
Ciertamente en las asesorías la razón para dejar por cuenta del cliente, el costo de los alimentos que se usarán para llegar al menú final, es una consideración meramente económica.
Como asesor, debo lograr no sólo que los items del menú funcionen; sino que debo obtener también la aprobación del cliente; de manera que se sienta representado por el producto final.
En ese proceso cada plato del menú puede verse reformulado hasta 5 veces para lograr el objetivo y cumplir con ambas condiciones.
En la academia, la razón por la cual los ingredientes no están incluidos en el costo de la matrícula, es distinta y responde a consideraciones pedagógicas.
La forma más eficiente de entrenar a un cocinero profesional, es exponerle al proceso de formación de hábitos como metodología de enseñanza.
Para lograr ese objetivo, debes aprovechar todas las oportunidades disponibles para que se mantenga aprendiendo constantemente; incluso; sin ser consciente de ello.
Eventualmente cuando un cocinero con formación egresa de la institución, sin importar si se integra al sector o no; si emprende por cuenta propia o asciende a cargos de responsabilidad; entiende del valor de la materia prima; sabe cómo seleccionarla y administrarla; dado que estuvo expuesto a una experiencia de aprendizaje que lo empujó a estar familiarizado con el proceso de compras y selección; de modo que creó un estándar o criterio propio.
M.R – Angelo; pero existen personas ocupadas con sus propias dinámicas personales que no disponen del tiempo para estar comprando los ingredientes que necesitarían para cada clase. ¿No es un poco idealista tú óptica?; tendrías más estudiantes si fueses más flexible ¿No lo crees?
¿Recuerdas que te comentaba que el trabajo de cocina en un trabajo en equipo?
Bien, la labor de selección y compras, no es una excepción dentro del programa.
Semanalmente todos los roles de estación durante las clases y los de responsabilidad; Chef y Gerencia de Compras; también rotan, recayendo en personas distintas.
Nunca verás a alguno de nuestros estudiantes comprando los ingredientes que necesita para clases durante las 45 semanas del programa. Trabajo en equipo es la consigna.
En Capo Cucina Colegio Gastronómico no creemos que este sea el mejor modo de entrenar a un cocinero; LO SABEMOS.
Ese conocimiento está más allá de las estimaciones o de la fe.
Llevamos 7 años de estadísticas pormenorizadas del programa de cocina profesional y del destino del estudiantado; y además tenemos para comparar las estadísticas previas cuando personalmente me dedicaba a instruir cocineros en otras academias.
Estamos muy satisfechos, desde hace mucho tiempo con el impacto de nuestro alumnado y de su aporte valioso a la industria.
Sobre tu segunda pregunta:
Supongo que sí. Mientras más facilidades les brindes a las personas para hacer algo, es bastante probable que como negocio logres más clientes. Sin embargo; aquí es donde re-evaluamos los objetivos.
En Capo Cucina Colegio Gastronómico sabemos qué, para lograr el objetivo de formar a un cocinero profesional, este debe ser expuesto constantemente durante su aprendizaje a la totalidad de la cadena alimentaria; y esa empieza precisamente en la fuente de las materias primas que empleará clase tras clase; los ingredientes, selección y compra.
De manera que no comprometemos el objetivo pedagógico, para brindar una facilidad que se convierta en una ventaja promocional para nosotros.
Además, tenemos 3 años ya sin poder dictar cursos cortos; justamente porque carecemos de turnos libres para hacerlo; todos ellos ocupados en el programa de cocina profesional, que cuenta con 196 estudiantes regulares rotando.
¿Dónde podríamos atender más estudiantes?
Finalmente, los estudios de cocina profesional no son obligatorios.
Nosotros conocemos las ventajas de nuestra metodología, al igual que sabemos que existen personas que están en la búsqueda de otros atractivos y ventajas.
Para esas personas; siempre hay alternativas. Sólo en Caracas hay actualmente entre 7 u 8 academias culinarias más; cada una con su oferta de metodología y pensum.
M.R – ¿No te parece que es un tanto arrogante, recordarle a los lectores sobre las alternativas de estudio?
No me parece arrogante.
¿Empresas Polar dejaría de producir Harina Pan; porque algunas personas prefieran Mazorca?
¿Tú dejarías de comunicar sólo porque algunas personas preferirían verte haciendo Pole-Dance?
Mensualmente nos contactan entre 1.000 y 1.100 personas solicitando información por el programa de estudios; de ellas sólo entre 25-28 avanzan al trámite de inscripción.
Hay muchísimas personas buscando cosas distintas, métodos distintos, títulos distintos y costos distintos. A todos le deseamos que consigan lo que buscan.
Y te digo Mildred; nuestros deseos no son garantías.
La mentira, el timo y el desconocimiento afecta a una cantidad enorme de aspirantes a estudiar cocina.
Muchísimas personas que hicieron una elección de academia culinaria para iniciar estudios, basadas en información falsa, incompleta e imprecisa; se apartan de su propósito luego de vivir la experiencia.
Capo Cucina Colegio Gastronómico fue fundado partiendo de la base, que podíamos formar a un profesional culinario más rápidamente, más eficientemente y más apegadamente a la realidad que enfrentaría en la industria al ingresar; que cualquier otra institución.
Nuestro programa de estudios no fue creado con la premura o la presión de poner un negocio a funcionar. Nuestra malla curricular responde a un proceso de reflexión madurado durante más de 15 años y en constante actualización. La escuela es propietaria de todos los activos que emplea y no contamos con gravámenes por concepto de franquicia, regalías por el uso de nombre, emblemas, materiales académicos o comisiones por empleo de sellos avales de universidades.
No aterrizamos de pronto, ni por casualidad. La escuela tuvo un proceso de gestación previo, prolongado y sólido, antes de abrir sus puertas.
Sobre esas bases; tenemos años sin valernos de los logotipos de la Asociación de Chefs Cocineros y Afines de Venezuela y demás avales con los que contamos en nuestra publicidad.
En otras palabras; difundimos nuestra oferta sin valernos de “muletas” para mantenernos de pié.
A veces a las personas les molesta leer la verdad; sin embargo; lo relevante es que esta permanece allí sea o no leída.
Hay límites que en Capo Cucina Colegio Gastronómico no cruzamos, para obtener ventajas promocionales.
Nunca verás un Título de Chef emitido por esta escuela, nunca verás sellos de Universidades vinculados en nuestros diplomas; y mantendremos control y autonomía de nuestra malla curricular.