17/08/2021
Salvando nuestra familia
Hay variedad de familias y todas son diferentes, pero lo más importante es que pueden dejarse guiar por la Palabra del Señor. No hay familia perfecta; las dificultades y conflictos son inevitables. Tenemos roces, pero sobre todas las cosas, hay que buscar vivir juntos y en armonía, porque la familia es lo que nos sostiene, nos hace crecer y vivir a plenitud.
La Palabra de Dios nos muestra diferentes casos de familias. Una muy importante es la de Noé, quien fue ejemplo de líder positivo para los suyos, en medio de una situación de caos y pecado. La iniquidad del mundo era tanta que ¡Dios decidió exterminarlo!1 Si lo vemos desde ese ángulo, ahora no estamos tan mal como en esa época porque lo que Dios desea ahora es bendecirnos y perdonarnos, así que no hay excusas para dejarse desanimar por la situación, por grave que parezca.
En medio de ese mundo corrupto, Dios encontró a un hombre justo. Noé halló gracia y supo transmitirla a su familia2. Lo mismo puede sucedernos ahora. Si tú ya vives conforme a los preceptos del Señor, puedes guiar a tu familia a la gracia que los mantendrá firmes en la fe ante cualquier dificultad. Cuando nuestro Padre es el centro de nuestro hogar todo se enfrenta de mejor forma. Nadie está libre de dudas y dificultades, pero si le has entregado tu vida y tu familia al Señor, Él tiene cuidado de ustedes. Cuida a los hijos con los cuales Dios te ha bendecido. Padres de familia, solo Dios puede acompañar a sus hijos en todo momento y en todo lugar. Enséñenles a amarlo, respetarlo y tomarlo en cuenta para todo. Esa es la mejor herencia que pueden darles.
En el caso de Noé, vemos que Dios tomó en cuenta a su familia. Él era un hombre justo por lo que fue quien abrió las puertas del arca y de la salvación para su casa3. ¿Eres tú el líder que facilitará la salvación para tu gente? ¡Debes serlo! Recordemos que justo se define como una persona clara, definida, íntegra, piadosa y sabia para tomar decisiones. Si buscas ser justo delante de Dios, seguramente tú y tu casa serán salvos y servirán a los propósitos del Señor por generaciones.
La siguiente familia de la que aprenderemos es de la de Abram, otro hombre justo que tenía promesa de bendición. Lot, sobrino de Abram, también creyó en esa promesa y acompañó a su tío4. Hizo bien porque la Biblia cuenta que fue muy bendecido, al punto que comenzaron a tener dificultades para mantener ambas heredades cerca. Así que decidieron separarse5. Lot cedió a las presiones de otros y se alejó de su tío. Esto también es una valiosa enseñanza porque cualquier diferencia en tu familia, deben resolverla delante del Señor. Si escuchas consejos que no son fundamentados en Su Palabra, corres grave riesgo de separación y dolor. ¡Escucha solo a tu Padre Celestial!
Lot se dejó guiar por la abundancia y cambió su estatus dentro de un hogar de bendiciones por una tierra de pecado. Este hombre es conocido como justo, pero no supo influenciar a su familia con lo que conocía de Dios. Así que cuando llegó el tiempo de la destrucción de Sodoma, los ángeles llegaron a advertirle6, aunque ¡prefirieron dormir fuera de su casa! Mientras tanto, Abram intercedía por ese pueblo pensando en Lot y en su familia, quienes se perdieron porque sus hijas y su esposa no lo escuchaban. La Palabra dice que las tomó de la mano, es decir, que prácticamente tuvo que arrastrarlas para que salieran de la ciudad. Y todos conocemos la historia: la esposa se convirtió en estatua de sal y las hijas cometieron incesto, lo que dio origen a las tribus de amorreos y moabitas que terminaron siendo idólatras. Esta familia terminó destruida porque nadie de esa estirpe conoció la salvación de Jehová. ¡Esto no debe suceder en tu familia! Debes ser ejemplo, luz y testimonio en tu casa. Debes dar fruto de bien para que tus generaciones sean salvas.
Dios te da la oportunidad de conocer a Jesús y ser testigo de grandes prodigios para que tomes carácter, intercedas por tu familia y los lleves a Sus caminos. ¡No te des por vencido!
Decídete a hacer este pacto individual que también involucra a tu casa, Créele a Dios, pide, declara que Él pondrá estorbo al pecado, porque tú eres hombre justo, temeroso y fiel que le enseñará a su familia a amar y servir al Señor de corazón.