26/09/2018
La memoria sigue viva.
En el marco de la lucha presupuestal de la educación, el 22 de setiembre de 2015, a las 18 horas los compañeros de Secundaria que estaban ocupando el CODICEN comenzaron a solicitar a gremios, sindicatos y organizaciones sociales respaldo ante un inminente desalojo. Cuando compañeros llegaron al lugar encontraron un gran dispositivo policial y a los estudiantes de Secundaria en proceso de negociación con el Ministerio del Interior mediada por Juan Faroppa en representación de la INDHH; dicho proceso iba encaminado hacia un acuerdo que haría innecesaria la desocupación forzada, lo que junto con el aparente retiro del operativo policial, disminuyó las tensiones en los alrededores del edificio provocando la retirada de otros compañeros.
Más tarde, ingresa con brutalidad por la puerta trasera el grupo de reserva táctica que rápidamente se dirige hacia la puerta de Libertador bloqueando el acceso de padres y compañeros y la salida de los estudiantes de Secundaria. En simultáneo la Republicana avanzaba en formación hacia la misma puerta desatando una feroz represión sobre todo a los compañeros que se encontraban afuera.
Lo que se buscó no era una desocupación pacífica, era golpear y amedrentar a los estudiantes que se encontraban en el edificio. El saldo del operativo represivo fue de 12 compañeros detenidos, y decenas de heridos.
En la represión en el desalojo del CODICEN recordamos que quién dio luz verde fue el representante del INDHH bajo las palabras: “hagan lo que tengan que hacer, acá no hay ganas de negociar nada”; hoy volvemos a decir: ¡Señores de escritorio: los derechos no se negocian!
¡Frente a la represión: más lucha, más organización, más resistencia! ¡Solidaridad con los compañeros!
¡No a la criminalización de la protesta!
¡Por una educación digna!
¡No más injerencia de empresas privadas en la educación!
Hoy, 26 de setiembre se cumplen 4 años de un dolor inmenso, que sigue atravesando a los padres, madres y estudiantes de Ayotzinapa, al pueblo todo de México y a quienes, en la distancia, nos hemos hermanado en esta lucha por verdad y justicia.
Los padres de los 43 han caminado todo el país y han salido fuera de fronteras reiterando, una y otra vez, la misma pregunta: ¿Que pasó y dónde están sus hijos?
Del otro lado nadie escucha. Sólo hay mentiras y olvido. Desde el comienzo el gobierno mexicano ha ocultado, dilatado y manipulado las pruebas amparando en total impunidad a los responsables.
En México, esta política sistemática de represión y exterminio ha desembocado en una alarmante crisis humanitaria desde los últimos 10 años, más de 30 mil desaparecidos, más de 100 mil asesinados, cientos de presos políticos y de exiliados; cifras que van en aumento debido a la aplastante impunidad que reina en el país.
El terrorismo de Estado, que impera hoy en México, es avalado sin cuestionamiento alguno por los organismos internacionales y los gobiernos latinoamericanos, entre ellos, el uruguayo, que mantiene un Tratado de Libre Comercio con este país.
La exigencia de saber la verdad acerca de la desaparición forzosa de los 43 normalistas, es una lucha contra la opresión, el exterminio y el despojo que sufren quienes se oponen a vivir condenados bajo este sistema depredador e injusto. Es la lucha por la vida en la que nos reflejamos, reivindicamos y enlazamos la resistencia.
En mayo de 2015 los padres de los 43 estudiantes durante su visita a Uruguay en el marco de la Caravana 43 Sudamérica pidieron: ¡No nos dejen solos!
43 estudiantes desaparecidos, 6 mu***os, más de 40 heridos, 4 años de impunidad, 0 persona procesada por desaparición forzada. Los padres y madres aún esperan respuestas
Pero manifestamos que la responsabilidad política es de los gobiernos en su conjunto. Exigimos el juicio y castigo a los responsables directos y políticos de los operativo represivos a estudiantes y trabajadores.
¡Nos faltan 43! ¡ Ayotzinapa vive!
¡Arriba los que luchan!
CEPEM ✊🏻