25/02/2022
Aprender un idioma es una experiencia enriquecedora a cualquier edad y que aporta enormes beneficios tanto personales como profesionales. Seguro que muchas veces hemos envidiado la facilidad que tienen los niños para aprender inglés, ese desparpajo al hablarlo, y como se divierten viendo películas o dibujos animados en inglés.
Y es que los niños, como siempre se ha dicho, son auténticas esponjas.
Los niños pequeños aprenden un idioma más rápido que un adolescente o que un adulto, ya que sus redes neuronales están desarrollándose y tienen mayor predisposición a conocer cosas nuevas y aprender. Los pequeños de casa además, tienen menos resistencia a la hora de entender mensajes básicos en inglés, y se muestran más predispuestos a reproducir las frases aprendidas, y a imitar los sonidos sin ningún tipo de vergüenza, como algo natural, donde equivocarse y rectificar es un paso más hacia el éxito.