16/01/2021
𝗘𝘀𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗘𝘀𝗽𝗶𝗿𝗶𝘁𝘂𝗮𝗹 𝘆 𝗲𝘀𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱.
1- 𝗘𝗻 𝗠𝗲𝘁𝗮𝗳𝗶́𝘀𝗶𝗰𝗮, se define a la esencia, como “aquello por lo que, y aquello en que el ente tiene el ser. Es decir:
‘’𝐴𝑞𝑢𝑒𝑙𝑙𝑜 𝑝𝑜𝑟 𝑙𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑎 𝑐𝑜𝑠𝑎 𝑒𝑠 𝑙𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠.”
Aristóteles define al alma como “el acto primero de un cuerpo orgánico”, “aquello por lo que primeramente vivimos, sentimos, nos movemos y entendemos”.
El alma es la forma sustancial, única e indivisible del ser humano. Hace del hombre un ser viviente.
Sto. Tomás de Aquino, entiende al alma como el principio incorpóreo y subsistente del ser humano.
Así pues hablar de esencia, es hablar de 𝑙𝑎 𝑒𝑛𝑒𝑟𝑔𝑖́𝑎 𝑒𝑠𝑝𝑖𝑟𝑖𝑡𝑢𝑎𝑙 𝑞𝑢𝑒 𝑎𝑛𝑖𝑚𝑎 𝑛𝑢𝑒𝑠𝑡𝑟𝑎 𝑐𝑜𝑟𝑝𝑜𝑟𝑒𝑖𝑑𝑎𝑑, 𝑒𝑙 𝑎𝑙𝑚𝑎, 𝑑𝑒𝑙 𝑙𝑎𝑡𝑖́𝑛: 𝑎́𝑛𝑖𝑚𝑎.
2- 𝗘𝗻 𝗔𝗻𝘁𝗿𝗼𝗽𝗼𝗹𝗼𝗴𝗶́𝗮 𝗘𝘀𝗽𝗶𝗿𝗶𝘁𝘂𝗮𝗹, es fundamental la comprensión del comportamiento humano. Para lo cual, la psicología profunda nos permite entender que nuestra 𝑒𝑛𝑒𝑟𝑔𝑖́𝑎 𝑝𝑠𝑖́𝑞𝑢𝑖𝑐𝑎 (la mente), es en donde nuestra alma se manifiesta.
El aspecto dinámico de nuestra alma es la conciencia.
De modo que si queremos comprender la condición humana, necesitamos ver la intrínseca relación de nuestra energía espiritual y nuestra energía psíquica.
Lo que llamamos 𝑝𝑒𝑟𝑠𝑜𝑛𝑎𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑, es la capa más visible de nuestra energía psíquica, la que nos permite nuestra interrelación con el entorno.
3- 𝗘𝗻 𝗘𝗻𝗲𝗮𝗴𝗿𝗮𝗺𝗮, podemos comprender cómo se articula todo lo antedicho, permitiéndonos guiar, desde nuestro libre albedrío, el camino hacia nuestra plenitud personal integral.
Mis estudios de antropología comparada de oriente y occidente, me han mostrado que es inherente a la Energía Creadora, el que existan en Ella, 𝑛𝑢𝑒𝑣𝑒 𝑎𝑡𝑟𝑖𝑏𝑢𝑡𝑜𝑠 𝑑𝑖𝑣𝑖𝑛𝑜𝑠.
El ser humano como reflejo de la Divinidad, lleva en sí esas fuerzas como capacidades innatas, aptitudes, atributos.
El modo en que la libertad desarrolla adecuadamente o no esas capacidades conforman el estado de su personalidad.
El nivel de conciencia personal, manifestará el grado de madurez de ese proceso evolutivo.
Siguiendo el pensamiento de Carl Jung:
“𝗟𝗮 𝗽𝘀𝗶𝗾𝘂𝗶𝘀 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲 𝘂𝗻 𝗽𝗮𝘁𝗿𝗼́𝗻. 𝗘𝘀𝗲 𝗽𝗮𝘁𝗿𝗼́𝗻 𝗶𝗻-𝗵𝗮𝗯𝗶𝘁𝗮 𝗲𝗻 𝗻𝗼𝘀𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝘂𝗻 𝗼𝗿𝗱𝗲𝗻 𝗶𝗺𝗽𝗹𝗶́𝗰𝗶𝘁𝗼; 𝗲𝘀 𝗹𝗮 𝗲𝗻𝗲𝗿𝗴𝗶́𝗮 𝗽𝘀𝗶́𝗾𝘂𝗶𝗰𝗮, 𝗾𝘂𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝘂𝗻 𝗺𝗮𝘁𝗿𝗶𝘇, 𝗴𝘂𝗶́𝗮 𝗹𝗮 𝗯𝗮𝘀𝗲 𝗱𝗲 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼 𝗱𝗲𝘀𝗮𝗿𝗿𝗼𝗹𝗹𝗼 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝗹.”
Desde este enfoque, Jung elaboró los ocho tipos psicológicos.
Personalmente, considero que esa matriz es el eneagrama.
Y seguramente -así lo creo-, es probable que si Jung hubiera tenido conocimiento del Eneagrama, lo habría incluido en su teoría de psicología analítica.
Desde mi punto de vista, esto definitivamente nos lleva a vincularnos y entrar en comunión con la sabiduría perenne, la filosofía más antigua que desde Oriente, siempre buscó 𝑙𝑎 𝑎𝑟𝑚𝑜𝑛𝑖́𝑎 como el ideal ético y social para la humanidad.
4- 𝗖𝗼𝗻𝗰𝗹𝘂𝘀𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝗹𝗲𝘀.
Después de 26 años de estudio y aplicación del Eneagrama, he ido comprendiendo que este método de abordaje del interior de la persona, fue creado por una muy antigua cultura; para servir a que cada ser humano, pueda corregir y afianzar lo que necesita para su evolución psíquica y espiritual.
Desde mi mirada antropológica, nuestra energía espiritual, encarna con un 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗼́𝘀𝗶𝘁𝗼 claro de: 𝑠𝑒𝑟 𝑦 𝑠𝑒𝑟𝑣𝑖𝑟.
Es decir, desarrollarse a través su Ideal de Vida (Ser), y colaborar al desarrollo colectivo en su Misión Personal (Servir).
Para ello innatamente, asume uno de los nueve atributos (reflejos de los divinos), con el que llevará adelante ese propósito.
Ese atributo será invariable a lo largo de la existencia.
A ese atributo predominante lo llamo: “la esencia de la personalidad”.
Será la impronta energética de la psiquis. Su huella digital.
𝐿𝑎 “𝑚𝑎𝑛𝑒𝑟𝑎 𝑑𝑒 𝑠𝑒𝑟 𝑦 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑟 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑉𝑖𝑑𝑎’.
Esa esencia es el conjunto de actitudes que me definen, cómo me veo y veo la vida, cómo establezco los vínculos, cuáles son los miedos que deberé enfrentar, mis dones y mis debilidades que tendré que superar. Mi tipo de inteligencia y mi manera emocional de estar. Mi forma de comunicarme y mi fuerza de voluntad.
Como el dicho español: “𝐺𝑒𝑛𝑖𝑜 𝑦 𝑓𝑖𝑔𝑢𝑟𝑎 𝘩𝑎𝑠𝑡𝑎 𝑙𝑎 𝑠𝑒𝑝𝑢𝑙𝑡𝑢𝑟𝑎”.
Esa esencia, no debe confundirse con la energía espiritual que, como he dicho, es la forma sustancial de la condición humana.
Didácticamente:
-Cada ser humano, tiene su 𝗘𝗦𝗘𝗡𝗖𝗜𝗔 espiritual, propia y única, que lo constituye en su humanidad. Su alma.
-Cada ser humano lleva en su energía psíquica, una impronta que es el atributo, la aptitud predominante a lo largo de toda su vida, que es la 𝗲𝘀𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 de su personalidad. Con ella cumplirá su propósito en su vida.
Así pues, una de nueve esencias será la que lleve en mi, para cumplir la finalidad existencial.
Mi personalidad será la resultante de cómo activo las características de la esencia y el conjunto de mis ocho atributos que acompañan a mi esencia.
De mi libertad dependerá el nivel de conciencia en que estaré.
Del nivel de mis elecciones y de la integración de las luces y sombras de la esencia de mi personalidad, dependerá mi maduración y desarrollo personal.
𝗡𝗼 𝗵𝗮𝘆 𝗱𝘂𝗱𝗮 𝗱𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗹 𝗮𝗹𝗺𝗮 𝗲𝘀 𝗹𝗮 𝗰𝗮𝗿𝗮𝗰𝘁𝗲𝗿𝗶́𝘀𝘁𝗶𝗰𝗮 𝗲𝘀𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝗹 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗻𝗱𝗶𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗮 𝘆 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮 𝗲𝘀𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗲𝗻𝗲𝗮𝗴𝗿𝗮𝗺𝗮, 𝗲𝘀 𝗹𝗮 𝗰𝗮𝗿𝗮𝗰𝘁𝗲𝗿𝗶́𝘀𝘁𝗶𝗰𝗮 𝗲𝘀𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝗹 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱.
5- 𝗙𝗶𝗻𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 quiero dejar en claro que soy consciente que me alejo de toda corriente que ha buscado desde la explicación psicológica la comprensión de cómo se desarrolló el eneatipo que cada persona posee.
-Lo que haya ocurrido en la primera infancia, en el tiempo de la constitución del ego, puede aclarar cómo se va conformando la integración, la maduración o no de la 𝑒𝑠𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎 de la personalidad, que ya poseemos innatamente.
-Las primeras respuestas al entorno afectivo, -que puede o no ser favorable-; los miedos y las incipientes creencias que van surgiendo, llevarán lentamente, a una desarmonía insana o a una sana armonía en la génesis de la personalidad.
-El camino que he elegido para servir a cada persona al hacerle una devolución de su eneagrama, 𝑒𝑠 𝑣𝑒𝑟 𝑒𝑙 𝑐𝑜𝑛𝑗𝑢𝑛𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑠𝑢𝑠 𝑎𝑡𝑟𝑖𝑏𝑢𝑡𝑜𝑠 𝑦 𝑒𝑠𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎.
Es eso lo que me muestra el estado de armonía actual en que está su personalidad y sus vínculos interpersonales.