23/07/2025
La amistad en la primera infancia puede ser mucho más que jugar juntos.
Es un terreno donde florece el lenguaje, la empatía, el desarrollo emocional y el sentido de pertenencia.
Cuando un niño o niña dice: “es mi amigo”, está hablando de alguien a quien elige (al menos en ese momento), alguien que lo espera, con quien se enoja… pero también se reconcilia.
Estas amistades tempranas son valiosas porque, en su contexto, aparecerá el compartir, practicarán el negociar, el esperar turnos, el perder y el ganar. Nuestro rol como adultos es acompañar creando contextos ricos de actividades compartidas, validar las emociones que surgen en esos encuentros, e intervenir con cuidado cuando haya conflictos, sin quitarles la oportunidad de resolver.
Acompañar no es decidir con quién deben jugar, sino estar disponibles para sostener, traducir y reparar si hace falta.
En estas experiencias, aprenderán algo muy importante: que hay un otro, diferente a mí, que puede quererme, entenderme, esperarme y respetarme…y que yo también puedo hacer eso por otro.
🌱 En la infancia, sembrar vínculos es sembrar confianza, empatía y humanidad.
Por Fabianna Fraschini - Equipo Multidisciplinario
www.saintdavid.edu.uy