13/09/2024
¿Cuánto podemos aprender de una actividad de la vida cotidiana?
Te contamos un ejemplo simple:
¡Hacemos una mermelada!
¿Cómo surge la idea? Centrar la actividad en un interés emergente.
Manifestación de un niño mientras comía el pancito en la merienda: "yo en casa, como pan con mermelada" ... eso fue el inicio.
Terminamos la conversación, con la idea grupa de hacer una mermelada con frutas de estación y sin azúcar, apto para todos. Las maestras nos propusimos investigar recetas.
✓ Durante la ejecución, trabajamos la comunicación, el lenguaje, hablando de los frutos de estación elegidos y la secuencia de la receta.
✓ Ubicación del macro ritmo: la primavera.
✓ Importancia de la elaboración de nuestros alimentos, conciencia sobre la alimentación saludable.
✓ Pusieron en juego sus destrezas de motricidad fina, cortando las frutillas, pero también con pinzas para colocar los arándanos en la olla.
✓ trabajamos matemáticas, y conteo.
✓ La exploración sensorial, con las texturas, los colores, el aroma de las frutas y sabores (previos y luego de la preparación)
✓ Autonomía, autoconfianza en el proceso.
✓Trabajo en equipo.
✓Tiempos de espera.
✓ Se animan a probar un alimento nuevo, estimulados por ser autores del proceso
✓ Gratificación con repercusión positiva en el autoestima que se reafirma cuando ven el producto final en el que se sienten parte.
✓ Difusión en la familia y la comunidad, a la vez que reafirman sus aprendizajes.
¿Se les ocurre algo más?