15/08/2019
Hoy la querida Institución que sirvió como primer peldaño para vivir la realidad de alas y anclas en mi vida marinera cumple sus bodas de diamante. Con ello, tengo el placer de recordar este aniversario significativo en el derrotero y felicitar a su actual Director, un querido baluarte que lleva muy bien puestas las Alas Navales el cual aprecio particularmente por ser hijo de otro querido colega que por décadas nos acompañó a lo largo de estos destinos de mar y viento.
Cada historia representa una vivencia particular por quien la ha vivido, y tratando de relatarla, cada marino con vocación de cielo que realmente se precie de tal, al hacer memoria de sus vuelos y discernir en ellos los detalles atrapados en los mismos, mas allá de los tantos que cobija la bolsa de embarque, aprecia cada oportunidad que los cauchos abandonaron el continente y las escamas entraron en estrecha relación con las plumas de cada cual.
Las memorias atrapadas, como el mensaje guardado en una botella para el naufrago arrojan de quien lanza la misma a la inmensidad del mar, la esperanza que otro aguas adentro o en alguna lejana costa, reciba dicha misiva para así darle rescate; siendo bien diferente de las manos quien la encuentra y con sorpresa aprecia el calibre de las peripecias vividas por el autor…
Inmersos en el fantástico relato del pasado, conformando esos días distantes de nuestra juventud, nos siguen atrapando imágenes de alumno ganando el extradós del ala luego de la inspección pre-vuelo que nos elevó al firmamento por primera vez…
Revivimos nuestro acceso a la cabina, y la misma sacudiéndose posteriormente ante la presencia de quien fuera el instructor en esa instancia, cumpliendo parte de un ciclo sin fin del cual ha sido antes actor en ese lugar…
Sonidos, aromas y hasta sensaciones táctiles en los controles de esos viejos pájaros, reaniman en forma inmortal la sorpresa del primer arranque del motor, entre las nubes de humo blanco azulado, seguidas al chirrido de la hélice virando mientras abandona la quietud de las palas, y el mecánico junto al extintor en mano siguiendo atentamente eso por él tan familiar y conocido.
Muchos recordaremos la peripecias de novatos tratando de gobernar el carretero de las maquinas en los estrechos espacios de la calle de rodaje, que luego de sucesivas experiencias cobraban más dimensión conduciéndonos a las pistas donde comenzaba finalmente la razón de nuestra amada vocación.
En el tosco tratamiento sufrido por esos pobres bichos de metal o entelados, y las gotas de sudor recorriendo la espina o del v***r producido por nuestra frente queriendo empañar el visor, cada uno de los que allí estuvimos, fuimos testigos de la paciencia, destreza y cariño de quienes en un tiempo ya lejano colaboraron en nuestros primeros pasos como aviadores, luego de abandonar la cubierta que nos brindó educación, comida y albergue en el corazón de cada patacho.
Con un proceso de infinita dedicación tratando de mejorar diariamente los yerros cometidos, quienes llevamos con orgullo las Alas Navales hasta el último hálito celebraremos siempre ese buen tino de haber escogido ser primero marino y luego aviador.
Nada en esta vida debería estar ausente de poder concretar nuestros sueños, o de hacer una religión de nuestro trabajo en aquello que desde muy pequeños hemos amado.
La vocación sin pasión, es tan miserable como vivir ajeno de esperanza; es la musa inspiradora de los dichosos, disfrutando de la forma de vida escogida como soñadores en la niñez, ingenieros en la adultez y constructores en los hechos en cada milla navegada.
Cuando al tiempo la mirada va hacia popa y aprecia dibujada en su estela los increíbles momentos vividos con amigos, cuyas caras aún más alimentan recuerdos y anécdotas imborrables, surge como manantial inagotable una vida transitada en paz y satisfacción por haber concretado las añoranzas de los días de pantalones cortos.
Brindo hoy con mi corazón y mi copa plena de felicidad, por todos y cada una de estas 75 singladuras de mi querida Escuela de Aviación Naval, y por cada uno de los ilustres tripulantes de todas las jerarquías, que con idéntico amor pusieron su alma para que nuestra familia de alas y anclas sea lo que hoy.
Manteniendo viva la más rica tradición aeronaval desde los vuelos en globo de Rouette, los sueños de Frigerio, Poussin, Bogarín y tantos otros queridos Aviadores Navales mas, desde esa Promoción 1 donde Rivero dio sus primeros pasos, hasta el cariño manifiesto de Nicolás hoy dirigiendo con idéntica tradición a las nuevas generaciones que se van formando, es bueno brindar por ello.
SALUD CAMARADAS, BUENA Y SEGURA FAENA MARINERA!