08/03/2018
Mujer
Amanecio.
Sonrrio, entonces, la dulce niña,
todo alma, luz y serenidad.
Corren las horas, incesantemente.
Cruelmente, se transformo su dulce sonrrisa
en una mirada seria y dura, todo preocupacion
en el ir y venir de duras batallas del dia a dia,
en el continuo vivir de muchos personajes
que habitan su ser:
madre, hermana, hija
eterno puerto seguro, isla
donde todo naufrago busca abrigo.
Pero solo fue cuando la luz casi azul de la luna
ilumino su regazo blanco y lleno
que la metaforfosis completo:
mariposa loca, de mirada tibia
e insinuarse sobre su cabellera
rompio su capullo y revoloteo, sensual y misteriosa,
en la noche.
Augusto Bado Villa