Estrellas
Universo - Murdock
recopilaciones e informaciones de descubrimientos sobre el universo
Todo comenzó con el Big Bang
13/02/2020
Nuevos datos y más misterio sobre las ráfagas rápidas de ondas de radio provenientes del cosmos
Un misterio sin resolver en astronomía se ha vuelto aún más desconcertante. Desde hace más de un decenio, astrónomos de todas partes del mundo han intentado desentrañar los enigmas que presentan las ráfagas rápidas de ondas de radio (FRB, por sus siglas en inglés). Los FRBs, descubiertos en 2007, son ráfagas o estallidos repentinos de ondas de radio que duran unas pocas milésimas de segundo.
A pesar de los cientos de registros de estas enigmáticas emisiones, la comunidad científica solo ha identificado la ubicación precisa de las fuentes de cuatro de estas explosiones.
Ahora hay una quinta, localizada por un equipo internacional que incluye investigadores de la Universidad de Virginia Occidental en Estados Unidos. El hallazgo se hizo gracias a ocho telescopios emplazados en lugares que abarcan desde el Reino Unido hasta China.
Hay dos tipos principales de ráfagas de radio rápidas, tal como explica Ksh*tij Aggarwal, del equipo de investigación: repetidoras, que parpadean varias veces; y no repetidoras, eventos únicos. Esta observación marca solo la segunda vez que los científicos determinan la ubicación de una ráfaga de radio rápida y repetidora.
Sin embargo, la fuente de esta explosión de ondas de radio se encuentra en un entorno radicalmente diferente al observado en estudios anteriores. Este descubrimiento desafía las suposiciones más aceptadas por la comunidad científica sobre el origen de estas emisiones ya de por sí enigmáticas.
Este FRB se emitió desde el brazo de una galaxia espiral similar a la Vía Láctea, y es el más cercano a la Tierra de entre todas aquellas cuya fuente se ha localizado.
Identificar la galaxia desde la que se emite un FRB es fundamental para averiguar qué tipo de entornos son los que permiten su generación y, por lo tanto, qué fenómeno puede ser su causante, tal como razona Sarah Burke-Spolaor, profesora de física y astronomía en la universidad antedicha y coautora del estudio.
Localizando la ráfaga rápida de ondas de radio
El equipo, integrado también por Kevin Bandura y otros, se valió del observatorio VLT (Very Large Array) en Nuevo México (Estados Unidos) y de una técnica conocida como Interferometría de Muy Larga Base (VLBI por sus siglas en inglés) para lograr un nivel de resolución lo bastante alto como para localizar la explosión en una región de aproximadamente siete años-luz de diámetro, una hazaña comparable a la de un individuo en la Tierra capaz de distinguir a ojo desnudo una persona en la Luna.
Con ese nivel de precisión, los investigadores pudieron analizar a través de un telescopio óptico el entorno del que emanaba la explosión.
Lo que encontraron ha agregado un nuevo misterio a los muchos que rodean el origen de las ráfagas rápidas de radio.
Esta explosión en concreto se produjo en un entorno radicalmente diferente del constatado en los estudios anteriores.
La primera ráfaga rápida de ondas de radio repetidora que se localizó surgió en una pequeña galaxia enana que contiene estrellas formadas y una cierta abundancia de elementos químicos más pesados que el hidrógeno y el helio.
Tal como señala Burke-Spolaor, eso alentó la creencia de que los FRBs repetidores probablemente son producidos por magnetares (estrellas de neutrones con campos magnéticos mucho más potentes que los de las estrellas de neutrones normales). Si bien esa hipótesis todavía resulta plausible, el hecho de que este FRB rompa la tendencia marcada por los otros localizados significa que los FRBs quizá tengan múltiples orígenes o que debamos recurrir a una gama más amplia de teorías para desentrañar qué crea los FRBs.
A 500 millones de años-luz de la Tierra, la fuente de esta ráfaga, FRB 180916, está siete veces más cerca que la única otra ráfaga repetidora que se ha localizado, y más de 10 veces más cerca que cualquiera de las pocas ráfagas no repetidoras que los científicos han logrado localizar. (Fuente: NCYT Amazings)
13/02/2020
Materia oscura concentrada en grumos mucho más pequeños de lo creído
Unos astrónomos han descubierto que la materia oscura conforma grumos mucho más pequeños que los conocidos previamente. El hallazgo confirma una de las predicciones fundamentales de la teoría de la materia oscura “fría".
La investigación, a cargo del equipo de Tommaso Treu de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) de Estados Unidos, se ha llevado un cabo utilizando el telescopio espacial Hubble de la NASA y una nueva técnica de observación.
Todas las galaxias, según la teoría de la materia oscura “fría", se forman dentro de nubes de materia oscura y permanecen en ellas. De acuerdo con dicha teoría, la materia oscura consiste en partículas de movimiento lento que se unen para formar estructuras que van desde cientos de miles de veces la masa de nuestra galaxia hasta grumos no más masivos que el peso de un avión comercial. En este contexto, "frío" se refiere a la velocidad lenta de las partículas.
La materia oscura es una forma invisible de materia que constituye la mayor parte de la masa del universo y crea el “andamiaje” sobre el que se forman las galaxias. Aunque los astrónomos no pueden ver la materia oscura, son capaces de detectar su presencia indirectamente al medir cómo su gravedad afecta a las estrellas y galaxias. Detectar aglomeraciones pequeñas de materia oscura mediante la táctica de observar estrellas ubicadas en ellas puede resultar muy difícil o incluso imposible, porque contienen muy pocas estrellas o ninguna.
Si bien se han detectado concentraciones de materia oscura alrededor de galaxias grandes y medianas, hasta ahora no se han encontrado aglomeraciones mucho más pequeñas de materia oscura. Ante la falta de evidencia observacional para tales “grumos” a pequeña escala, algunos investigadores han desarrollado teorías alternativas, incluida la de la materia oscura “caliente". Según esta teoría, las partículas de materia oscura se mueven demasiado deprisa como para poder fusionarse y conformar así concentraciones más pequeñas. Las nuevas observaciones no apoyan este escenario, ya que revelan que la materia oscura es "más fría" de lo que debería ser si fuera cierta la teoría de la materia oscura “caliente”.
La búsqueda de concentraciones de materia oscura sin estrellas ha resultado ser un desafío. Los autores del nuevo estudio, sin embargo, utilizaron una técnica con la que no necesitaron examinar la influencia gravitacional de las estrellas como trazadores de materia oscura. El equipo observó a ocho distantes cuásares (regiones alrededor de agujeros negros activos que emiten enormes cantidades de luz). Los astrónomos midieron cómo la luz emitida por el oxígeno y el neón presentes en el gas que orbita cada uno de los agujeros negros de los cuásares se deforma por la gravedad de una galaxia masiva en primer plano, que actúa como una lente de aumento.
Detección de materia oscura
Usando este método, el equipo descubrió acumulaciones de materia oscura a lo largo de la línea de visión del telescopio hasta los cuásares, así como dentro y alrededor de las galaxias interpuestas que generaban ese efecto de lente gravitacional. Las concentraciones de materia oscura detectadas por el Hubble son de entre 1 diezmilésima y 1 cienmilésima parte de la masa del halo de materia oscura de la Vía Láctea. Es probable que muchas de estas pequeñas acumulaciones no contengan ni siquiera galaxias enanas y, por lo tanto, habrían resultado imposibles de detectar mediante el método tradicional de búsqueda de estrellas presentes en su interior.
La precisión de la alineación de los ocho cuásares y sus respectivas galaxias fue tan alta que el efecto de deformación, la citada lente gravitacional, produjo cuatro imágenes distorsionadas de cada cuásar.
La presencia de las concentraciones de materia oscura altera el brillo aparente y la posición de cada imagen de cuásar distorsionada. Los astrónomos compararon estas mediciones con predicciones de cómo se verían las imágenes del cuásar sin la influencia de la materia oscura. Además utilizaron las mediciones para calcular las masas de las pequeñas concentraciones de materia oscura.
Los cuásares se encuentran a unos diez mil millones de años-luz de la Tierra; las galaxias en primer plano, a tan solo unos dos mil millones de años-luz.
La cantidad de aglomeraciones pequeñas de materia oscura detectadas en el estudio ofrece más pistas sobre la naturaleza de esa misteriosa clase de materia. Sin embargo, el tipo de partículas de las que está hecha sigue siendo un enigma.
Los astrónomos podrán llevar a cabo estudios de seguimiento de la materia oscura utilizando futuros telescopios espaciales de la NASA, como el telescopio espacial James Webb y el telescopio WFIRST (Wide Field Infrared Survey Telescope).
En la investigación también han trabajado Anna Nierenberg (NASA), Daniel Gilman (UCLA) y Simon Birrer (UCLA). (Fuente: NCYT Amazings)
07/02/2020
ALMA capta los resultados de una batalla estelar
Utilizando el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), del que ESO es socio, un equipo de astrónomos ha detectado una peculiar nube de gas que resultó del enfrentamiento entre dos estrellas. Una estrella creció tanto que envolvió a la otra que, a su vez, se dirigía en espiral hacia su compañera, haciendo que perdiera sus capas externas.
Al igual que los humanos, las estrellas cambian con la edad y, en última instancia, mueren. Para el Sol y estrellas similares, este cambio lo llevará a través de una fase en la que, después de haber quemado todo el hidrógeno de su núcleo, se hinchará hasta convertirse en una gran y brillante estrella gigante roja. Finalmente, el Sol moribundo perderá sus capas externas, dejando atrás su núcleo: una estrella caliente y densa llamada enana blanca.
“El sistema estelar HD101584 es especial en el sentido de que este 'proceso de muerte' terminó de manera prematura y dramática cuando una estrella compañera cercana de baja masa fue engullida por la gigante”, cuenta Hans Olofsson, de la Universidad Tecnológica de Chalmers (Suecia), quien dirigió un estudio reciente sobre este intrigante objeto, publicado en Astronomy & Astrophysics.
Gracias a las nuevas observaciones llevadas a cabo con ALMA, complementadas con datos del Atacama Pathfinder EXperiment (APEX), operado por ESO, Olofsson y su equipo ahora saben que lo que sucedió en el sistema de doble estrella HD101584 fue similar a una lucha estelar. A medida que la estrella principal se convertía en una gigante roja, creció lo suficiente como para envolver a su pareja de menor masa. En respuesta, la estrella más pequeña se dirigía en espiral hacia el núcleo del gigante, pero no chocó con ella. Más bien, esta maniobra hizo que la estrella más grande estallara, dispersando de manera espectacular sus capas de gas y dejando expuesto su núcleo.
El equipo dice que la compleja estructura del gas en la nebulosa HD101584 se debe a la trayectoria en espiral de la estrella más pequeña hacia la gigante roja, así como a los chorros de gas que se formaron en este proceso. Como un golpe mortal a las capas de gas ya derrotadas, estos chorros volaron a través del material previamente expulsado, formando los anillos de gas y las brillantes manchas azuladas y rojizas que se ven en la nebulosa.
Lo interesante de esta lucha estelar es que ayuda a los astrónomos a entender mejor la evolución final de estrellas como el Sol. “Actualmente, podemos describir los procesos de muerte comunes a muchas estrellas similares al Sol, pero no podemos explicar por qué o cómo suceden exactamente. HD101584 nos da pistas importantes para resolver este rompecabezas ya que, actualmente, se encuentra en una corta fase de transición entre etapas evolutivas que han sido mejor estudiadas. Con imágenes detalladas del entorno de HD101584 podemos hacer la conexión entre la estrella gigante que era antes y el remanente estelar en el que pronto se convertirá”, afirma la coautora Sofia Ramstedt, de la Universidad de Uppsala (Suecia).
La coautora Elizabeth Humphreys, de ESO (Chile), destacó que ALMA y APEX, ubicadas en la región de Atacama, fueron cruciales para permitir al equipo sondear “tanto la física como la química en acción” en la nube de gas. Añadió: “Esta impresionante imagen del entorno circunestelar de HD101584 no habría sido posible sin la exquisita sensibilidad y resolución angular proporcionadas por ALMA”.
Mientras que los telescopios actuales permiten a los astrónomos estudiar el gas alrededor de la estrella binaria, las dos estrellas del centro de la compleja nebulosa están demasiado juntas y demasiado lejos como para ser resueltas. El ELT (Extremely Large Telescope) de ESO, en construcción en el desierto de Atacama (Chile), “proporcionará información sobre el 'corazón' del objeto”, afirma Olofsson, permitiendo a los astrónomos una visión más cercana de la pareja en lucha. (Fuente: ESO)
26/09/2018
Analizan la única enana blanca conocida con fragmentos planetarios en órbita
Un artículo publicado recientemente en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (MNRAS) confirma la evolución de los tránsitos producidos por los restos de un planetesimal orbitando la enana blanca WD 1145+017. Estos “escombros” pasan por delante de la estrella cada 4,5 horas, ocultando parte de la luz que esta emite, y se encuentran en continua interacción y fragmentación, lo que se traduce en importantes cambios en la profundidad y forma de los tránsitos observados.
WD 1145+017 es una enana blanca: el remanente de una estrella que ha agotado todo su combustible nuclear. La mayoría de las enanas blancas tiene una masa menor que la del Sol y un tamaño similar al de la Tierra. Diversos estudios apuntan a que el 95% de todas las estrellas del Universo acabarán sus vidas convertidas en enanas blancas. Entre ellas, nuestro propio Sol.
“El estudio de este sistema puede proporcionar información sobre el porvenir de nuestro Sistema Solar”, afirma Paula Izquierdo, la autora principal del trabajo. Por eso WD 1145+017 es especial. Es la primera enana blanca en la que se han detectado cambios en la cantidad de luz que nos llega de ella, los cuales se deben a que parte de la luz de la estrella es ocultada por los fragmentos en continua desintegración de un cuerpo rocoso en órbita.
Aunque descubierto en 2015, este sistema ha atraído la atención de una gran cantidad de equipos de investigación. Este último trabajo presenta, por vez primera, datos espectroscópicos del Gran Telescopio Canarias (10,4 m), obtenidos simultáneamente a datos fotométricos con el Telescopio Liverpool (2 m), ambos instalados en el Observatorio del Roque de los Muchachos (Garafía, La Palma) (España).
Representación artística de un disco de polvo y fragmentos planetarios en torno a una estrella. (Crédito: NASA/JPL-Caltech)
“Fuera de tránsito suponemos un flujo del 100%, ya que nada se interpone en el camino de la luz que emite la enana blanca”, explica la investigadora del IAC/ULL. “Pero cuando hay material en órbita que pasa entre nosotros y la estrella –añade–, lo que sucede en un tránsito, la cantidad de luz que recibimos es menor. Este descenso es del 50% en el tránsito de mayor profundidad que hemos observado: hay nubes de polvo como consecuencia de la fragmentación del planetesimal que son capaces de ocultar la mitad de la luz de la enana blanca”.
El estudio confirma, además, que los tránsitos en el rango visible del espectro son grises. Es decir, no hay relación entre la profundidad del tránsito y la longitud de onda, por lo que los tránsitos tienen la misma profundidad en las cinco bandas estudiadas. Los autores desarrollan una nueva hipótesis donde el descenso del flujo sería originado por una estructura ópticamente gruesa, en detrimento de la ópticamente delgada que se postulaba anteriormente.
“El tránsito más profundo presenta una estructura compleja que hemos conseguido modelizar con la superposición de diferentes nubes de polvo, como si se tratara de seis fragmentos equiespaciados procedentes del planetesimal”, señala Pablo Rodríguez-Gil, coautor del artículo, investigador del IAC y profesor de la ULL.
Entre otros aspectos, el equipo también ha observado una disminución en la cantidad de absorción producida por hierro durante el tránsito más profundo detectado. “Parte de esta línea de absorción –señala el coautor Boris Gänsicke, investigador de la University of Warwick (Reino Unido)– no se origina en la atmósfera de la enana blanca, sino en un disco de gas orbitando alrededor de esta, por lo que demostramos que el disco de fragmentos y el de gas deben estar correlacionados espacialmente”.
Por último, y usando la distancia al sistema medida por la misión Gaia, el equipo ha determinado la masa, el radio, la temperatura y la edad de WD 1145+017. (Fuente: IAC)
26/09/2018
Un agujero negro supermasivo en un sitio inusual
Fornax UCD3 forma parte del cúmulo de galaxias de Fornax, y pertenece a una clase muy rara de galaxias, las llamadas enanas ultracompactas. La masa de tales galaxias alcanza varias docenas de millones de veces la del Sol y su radio, normalmente, no excede los 300 años-luz. En comparación, nuestra galaxia, la Vía Láctea, tiene una masa de cientos de miles de millones de veces la del Sol y un radio de unos 50.000 años-luz.
El equipo internacional integrado, entre otros, por Anton Afanasiev, de la Universidad Estatal Lomonosov de Moscú, en Rusia, ha descubierto un agujero negro supermasivo en el centro de Fornax UCD3. La masa del agujero negro es de 3,5 millones de veces la del Sol, o sea parecida a la del agujero negro central de nuestra propia Vía Láctea.
El agujero negro descubierto por estos científicos es el cuarto que se ha encontrado hasta la fecha en galaxias enanas ultracompactas y corresponde al 4 por ciento de la masa total de su galaxia. En galaxias "normales", esta proporción es considerablemente inferior (alrededor del 0,3 por ciento).
Imagen óptica de la galaxia elíptica gigante NGC 1399 y su satélite UCD3. Recuadro de la izquierda: una imagen de UCD3 obtenida con el telescopio Hubble. Recuadro de la derecha: imagen infrarroja de UCD3 obtenida usando el SINFONI, un espectrógrafo instalado en uno de los telescopios VLT que el Observatorio Europeo Austral (ESO) tiene en Chile. (Fotos: NASA / STScI / ESO / Afanasiev et al.)
A pesar de que existen pocos ejemplos conocidos, la existencia de agujeros negros masivos en galaxias enanas ultracompactas es un fuerte argumento a favor de una hipótesis sobre el origen de tales galaxias. Según esta hipótesis, una galaxia de tamaño normal pasó junto a otra más grande y masiva, durante cierta etapa de su evolución, y como resultado de la influencia de las fuerzas de marea perdió la mayoría de sus estrellas. El núcleo compacto remanente se ha convertido en lo que conocemos como una enana ultracompacta.
28/03/2018
Caos de filamentos en una incubadora estelar de la Vía Láctea
El plano de la Vía Láctea alberga numerosas regiones de formación estelar, como la que vemos en esta espectacular escena capturada por el observatorio espacial Herschel de la ESA. Gracias al instrumento del infrarrojo lejano de Herschel, esta región revela una intrincada red de filamentos gaseosos y burbujas oscuras entrelazadas con puntos calientes y brillantes, cuna de nuevas estrellas.
Las regiones más frías, que emiten luz a mayores longitudes de onda, aparecen en color marrón rojizo, mientras que las más calientes, donde la formación estelar es más intensa, brillan en tonos azules y blancos. Algunas áreas son especialmente brillantes, lo que sugiere que allí están generándose estrellas masivas muy luminosas.
En la imagen llama especialmente la atención una caótica red de filamentos gaseosos. Los astrónomos creen que hay una relación entre la formación estelar y las estructuras filamentosas en el medio interestelar. En los hilos más densos, el gas que conforma los filamentos se vuelve inestable y acumula material que permanece unido por gravedad. Si la densidad aumenta lo suficiente, este gas acumulado acaba por provocar el nacimiento de nuevas estrellas.
Las observaciones de Herschel mostraron que la maraña de filamentos era omnipresente en el plano de nuestra Galaxia a partir de unos pocos cientos de años luz. En las nubes de formación estelar cercanas, a menos de 1.500 años luz del Sol, estos filamentos parecen tener más o menos la misma anchura, de un tercio de año luz aproximadamente. Esto apunta a un mecanismo físico común en su origen, posiblemente asociado a la naturaleza turbulenta de las nubes de gas interestelar.
(Foto: ESA/Herschel/PACS, SPIRE/Hi-GAL Project. Acknowledgement: UNIMAP / L. Piazzo, La Sapienza - Università di Roma; E. Schisano / G. Li Causi, IAPS/INAF, Italy)
La región de formación estelar de la imagen, centrada a unos –70º de longitud en coordenadas galácticas, se encuentra en la región de Carina, que alberga la magnífica nebulosa homónima. Situada a unos 7.500 años luz, Carina es una de las mayores nubes de gas y polvo en el plano de la Vía Láctea. En ella se encuentra la famosa Eta Carinae, uno de los sistemas estelares más luminosos y masivos de nuestra galaxia.
El gran telescopio espacial Herschel, operativo entre 2009 y 2013, efectuó observaciones en las partes submilimétricas y del infrarrojo lejano del espectro. Este rango espectral es perfecto para ver el brillo del polvo frío en las regiones donde se forman estrellas. Como parte de Hi-GAL (el estudio del Plano Galáctico realizado por Herschel en el infrarrojo lejano), el observatorio analizó el plano de nuestra Galaxia, explorando las regiones de formación estelar de la Vía Láctea con un nivel de detalle sin precedentes. Esta imagen, producto de Hi-GAL, combina observaciones a tres longitudes de onda distintas: 70 micras (azul), 160 micras (verde) y 250 micras (rojo).
(Fuente: ESA)
28/03/2018
Explora el cosmos con ESASky
Se presenta ESASky, el portal para explorar el firmamento. Esta aplicación abierta permite a usuarios de ordenadores, tabletas y móviles visualizar objetos cósmicos cerca y lejos en el espectro electromagnético.
La aplicación web ESASky constituye un innovador atlas estelar y ofrece a astrónomos profesionales y aficionados un acceso sencillo a datos científicos de alta calidad. Contiene más de medio millones de imágenes, 300.000 espectros y más de mil millones de fuentes de catálogo.
De los rayos gamma a las longitudes de onda de radio, esta aplicación científica permite a los usuarios explorar el cosmos con datos procedentes de docenas de misiones, desde los archivos astronómicos de la flota científica espacial de la ESA hasta misiones de la NASA y la JAXA. ESASky no exige conocimientos previos de cada misión.
“Queremos ampliar el acceso a los datos astronómicos de los sofisticados telescopios espaciales de la ESA y ofrecer a los usuarios los mejores productos de cada misión, listos para hacer ciencia”, señala Bruno Merín, director del Centro de Datos Científicos en el Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC) de la ESA cerca de Madrid (España).
“Los expertos han decidido simplificar sus vidas y ESASky está aquí para ayudarles”.
La intuitiva interfaz de ESASky. (Foto: ESA)
ESASky presenta una interfaz de exploración que abarca todo el firmamento. Los usuarios pueden ampliar la vista de cualquier zona del cielo para visualizar la estrella, galaxia u objeto cósmico de su interés y obtener los datos relevantes recopilados en esa área con solo un par de clics. Además, pueden comparar observaciones de la misma fuentes efectuadas en diversas longitudes de onda por parte de distintas misiones espaciales. Por ejemplo, es posible combinar datos del infrarrojo lejano del observatorio espacial Herschel con observaciones en rayos X de XMM-Newton.
La herramienta también puede emplearse para preparar futuras observaciones con el telescopio espacial James Webb de la NASA/ESA/CSA, comparando la sección relevante del firmamento observada por el telescopio espacial Hubble de la NASA/ESA o cualquier otra de las misiones incluidas en ESASky.
Existen diversas opciones para visualizar y acceder a datos astronómicos con ESASky. Es posible combinar y mostrar las huellas interactivas del campo de visión de cada instrumento en el cielo, fuentes de catálogo, información adicional sobre cada observación y trayectorias de objetos del Sistema Solar.
La plataforma promueve la colaboración entre científicos, ya que los usuarios pueden inspeccionar una región del firmamento, compartirla con colegas y descargar todos los datos sin tener que registrarse ni iniciar sesión, lo que simplifica aún más el acceso a los archivos de datos.
ESASky contiene datos de más de un millón de observaciones astronómicas recopiladas desde 1978. Las fuentes van desde planetas, satélites y cometas hasta estrellas, el medio interestelar que se extiende por la Vía Láctea y otras galaxias más allá de la nuestra.
A marzo de 2018, la plataforma incorpora datos de misiones presentes y pasadas de la ESA como EXOSAT, Gaia, Herschel, Hipparcos, Hubble, el Explorador Internacional del Ultravioleta (IUE), INTEGRAL, el Observatorio Espacial Infrarrojo (ISO), Planck y XMM-Newton. También incluye datos de los telescopios espaciales Chandra de la NASA y Suzaku de la NASA/JAXA.
La versión más reciente de ESASky, publicada el mes pasado, incluye el acceso a publicaciones científicas.
“Los usuarios pueden resaltar en el cielo todos los objetos astronómicos que aparecen en publicaciones científicas”, explica Deborah Baines, responsable de ciencia de los archivos astronómicos de ESAC.
“Al hacer clic en un icono determinado, es posible abrir la lista de publicaciones disponibles para cada objeto, enlazando directamente al artículo correspondiente en el sistema de datos astrofísicos de la NASA”, añade.
“Esta es una forma útil de buscar publicaciones científicas y asociarlas con las fuentes astronómicas”.
ESASky está en continuo desarrollo. En futuros lanzamientos se añadirán nuevas funcionalidades y conjuntos de datos, para que la aplicación sea aún más potente y completa. Las próximas versiones serán más fáciles de utilizar en teléfonos móviles y permitirán buscar cambios a lo largo del tiempo en cualquier área del cielo que haya sido observada más de una vez.
“Animamos a todo el mundo a probar ESASky y adentrarse en el cosmos desde sus pantallas”, concluye Merín.
(Fuente: ESA)
11/03/2018
Observan el calentamiento producido por ondas magnéticas en el Sol
En 1942, el físico e ingeniero sueco Hannes Alfvén predijo la existencia de un nuevo tipo de ondas debidas al magnetismo actuando sobre un plasma, lo que le llevó a obtener el Premio Nobel de Física en 1970. Desde su predicción, las ondas de Alfvén han estado asociadas con una variedad de fuentes, incluyendo reactores nucleares, la nube de gas que envuelve a los cometas, experimentos de laboratorio, diagnóstico médico por resonancia magnética y también la atmósfera del Sol. Precisamente aquí, en la turbulenta atmósfera solar, con temperaturas que llegan a alcanzar millones de grados, se ha propuesto que las ondas de Alfvén pueden estar jugando un papel importante para mantener tan elevadas temperaturas.
De forma similar a las olas del mar, se piensa que las ondas de Alfvén se propagan hacia arriba desde la superficie solar hasta "romper" en las capas más altas, liberando allí enormes cantidades de energía en forma de calor. En los últimos 10 años se ha demostrado la existencia de ondas de Alfvén en la atmósfera solar. Sin embargo, hasta la fecha no se había tenido evidencia directa concluyente de que estas ondas pudiesen convertir su movimiento en calor, algo que intrigaba a los físicos desde la confirmación de su existencia. Hoy se publica en Nature Physics el trabajo desarrollado por un equipo internacional liderado por la Queen University de Belfast (Reino Unido), que ha sido capaz de detectar el calentamiento producido por ondas del Alfvén en una mancha solar, lo que ya se había predicho teóricamente hace 75 años. Esta investigación abre una nueva ventana a la comprensión de estos fenómenos que se dan en muchos otros ámbitos, incluyendo generadores de energía o aparatos de diagnóstico médico.
El estudio utiliza observaciones de alta resolución obtenidas en el telescopio Dunn Solar Telescope, de Nuevo México (EEUU), complementadas con datos del observatorio espacial Solar Dynamics Observatory de la NASA, para analizar los campos magnéticos más fuertes que aparecen en las manchas solares. Estas regiones albergan campos más intensos que los que se dan en las máquinas de resonancia magnética y tienen tamaños mucho mayores que nuestro planeta.
Representación esquemática de la atmósfera en la umbra de una mancha ilustrando varios fenómenos con frentes de choque. Corte vertical de la atmósfera en una mancha solar típica, mostrando líneas de campo magnético (naranja) ancladas en la fotosfera (parte inferior de la imagen) y expandiéndose lateralmente en función de la altura. Los anillos azul claro muestran los límites inferior y superior de la región de interés donde hay conversión de modos. La región de conversión de modos a la izquierda muestra un esquema de ondas de Alfvén no lineales amplificando ondas magneto-acústicas y aumentando la eficiencia de formación de choques en esta zona. La zona de conversión de modos en la derecha muestra el acoplamiento de oscilaciones magneto-acústicas de propagación vertical (el movimiento sinusoidal) con ondas de Alfvén (estructuras elípticas), que posteriormente desarrollan movimientos tangenciales aparentes como desplazamientos al azul y el rojo durante la creación de choques de Alfvén. La porción central representa la creación tradicional de "Umbral Flashes" que resultan de la amplificación de ondas magneto-acústicas al atravesar capas con densidad exponencialmente decreciente. La imagen no está a escala. (Crédito: Grant et al.)
El equipo internacional está compuesto por especialistas en diferentes aspectos. Desde observaciones hasta técnicas de análisis, pasando por simulaciones por ordenador y transporte de radiación. La contribución del IAC ha consistido en el análisis de los perfiles espectrales producidos por los átomos de calcio ionizado, cuya huella en la luz observada permite determinar las condiciones físicas existentes en las capas altas de la atmósfera así como seguir su variación con el tiempo. “Este análisis –explica el investigador del IAC y coautor del artículo, Héctor Socas-Navarro- se basa en complejos cálculos con superordenadores sobre cómo estos átomos responden a la radiación y dejan su firma en las propiedades de la luz que nos llega, aspectos en los que el grupo del IAC es considerado puntero a nivel internacional”.
(Fuente: IAC)
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