08/10/2026
A los 30 años, Steve Jobs vivió una pesadilla corporativa: fue despojado de todo poder en la misma empresa que él fundó. No lo despidieron de inmediato, lo dejaron en un limbo donde no tenía oficina, ni equipo, ni decisiones que tomar.
La historia de cómo el visionario detrás de Apple terminó siendo arrinconado por John Sculley —el mismo hombre que Jobs reclutó con la legendaria pregunta: ¿Quieres vender agua con azúcar el resto de tu vida o quieres venir conmigo a cambiar el mundo?— es una lección brutal sobre liderazgo y ego. Este análisis explora el momento en que la identidad profesional se fusiona tanto con el cargo que cualquier desacuerdo se convierte en un ataque personal. Un choque de titanes donde la visión y la estrategia se separaron, cambiando para siempre el rumbo de la tecnología.