08/30/2023
Spanish For America
Spanish for America tiene dos propósitos fundamentales: Expandir el conocimiento y aprendizaje del
08/30/2023
Why to learn Spanish
With Spanish becoming increasingly prevalent in the US, it is becoming more and more important to be fluent in another business language as a skill to keep your resume competitive in the current job market. It can be difficult to know where to start and even how to learn Spanish on your own. Many people fumble around with dictionaries and waste significant amounts of money on language Cd’s and grammar books and they never make it past the first lesson. Instead, consider learning Spanish online. These classes in particular can be tailored to fit your needs and help you start from wherever you currently are in the language. Here are fun ways how to learn Spanish that will get you noticed by prospective employers and give you the confidence of being bilingual.
With so many ways to learn Spanish and really become fluent, you could find yourself getting an impressive new job! You may even find yourself with extra responsibilities at your current job and an entire new network of clients and friends if you dedicate yourself with figuring out how to learn Spanish quickly thoroughly!
At Spanish for America we offer general and specialized Spanish language training courses specifically tailored to meet your individual learning needs as follows:
• General Purpose Program (GPP)
The Spanish General Purpose Program (GPP) is designed to meet the needs of students who do not speak Spanish as their native language and wish to quickly and reliably improve their Spanish language skills.
• Accelerated Professional Program (APP)
This Spanish Accelerated Professional Program (APP) course is designed for beginning, intermediate, and advanced students who need to learn Spanish in order to succeed professionally.
This program concentrates on developing all four language skills: speaking, reading, listening, and writing. The overall focus of this Spanish course is on effective communication in the target language. From the very first lesson, you will begin speaking and interacting in the target language to quickly and reliably move toward fluency.
Just sign up for Spanish for America Newsletter and let us know your needs.
Cómo traducir la palabra “policy” al español
La palabra inglesa “Policy” tiene dos acepciones en español, dependiendo del contexto y no son transferibles, esto es, no pueden usarse indistintamente:
Si decimos: “I have renewed my life insurance policy”, en español se traduce como “He renovado mi mi póliza de seguro de vida”
Pero si decimos: “I do not agree with the government's policy on immigration” queremos decir que “No estoy de acuerdo con la política del gobierno sobre inmigración.
Sería pues incorrecto si usted dice “He renovado política de seguro de vida” o “No estoy de acuerdo con la póliza del gobierno sobre inmigración.
“Poner” y no “Colocar”
El castellano, como todos los idiomas, evoluciona e incorpora nuevas palabras, acepciones y giros, al tiempo que abandona expresiones que caen en desuso. Esto es natural y no tiene nada de malo. Lo malo es cuando en ese proceso evolutivo se aceptan modas sin sentido, con las que se puede llegar hasta el ridículo. Es el caso del abuso que se está dando con el verbo colocar.
A algún genio se le ocurrió decir que “las gallinas son las únicas que ponen”, y ahí fue Troya. Buscando una pretendida elegancia en el hablar y quizás por temor de ser confundidos con las gallinas, algunas personas empezaron a remplazar el verbo poner con colocar. Craso error, pues el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española) tiene sólo seis acepciones para este último:
1- Poner a alguien o algo en su debido lugar;
2- Invertir dinero;
3- Acomodar a alguien, poniéndolo en algún estado o empleo;
4- Encontrar mercado para algún producto;
5- Dicho del alcohol o de una droga, causar un estado eufórico a alguien, y
6- Dicho de una persona, ponerse bajo los efectos del alcohol o de una droga”. Cualquier otro uso es incorrecto e indebido.
Y a usarlo mal se han dedicado muchas personas, continuamente utilizando giros del verbo colocar totalmente erróneos en remplazo del verbo poner, el cual es mucho más rico y universal. Es común entonces oír a alguien decir que se va a “colocar” un s**o porque está haciendo frío, o que va a “colocar” su canal de televisión favorito, o que va a “colocar” en aprietos al profesor con una pregunta difícil. Y al revisar las 44 acepciones del verbo poner, es fácil imaginar las joyas que nos esperan.
Las ideas no se pondrán por escrito sino que se “colocarán” por escrito. Las cosas no se pondrán a disposición de quien las va a usar sino que se “colocarán” a su disposición. Y en lugar de decir “pongamos que tal cosa suceda”, no faltará quien diga “coloquemos” que eso suceda. Ya nadie pondrá un negocio sino que lo “colocará”, y pronto a nadie le pondrán un apodo sino que se lo “colocarán”. Y por supuesto, nadie se pondrá rojo de vergüenza ni se pondrá de mal humor, porque la gente empezará a “colocarse” roja o de mal humor.
La gente no pondrá el radio sino que lo “colocará”. En vez de poner a alguien a desempeñar una labor, se le “colocará” a ello. Y nadie pondrá de su parte lo necesario para que algo salga adelante sino que “colocará” de su parte. Nada se pondrá en duda sino que se “colocará” en duda, y no podremos ponernos a trabajar sino que nos “colocaremos” a hacerlo. No está distante el día en que digan que el sol no se pone sino que se “coloca”, y roguemos que los políticos no “antecoloquen” sus intereses al interés general ni “poscoloquen” las acciones que sean benéficas para la ciudad. Y obviamente, muy pronto las muchachas no les pondrán bolas a sus pretendientes sino que se las colocarán.
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02/15/2013
11/29/2012
Sonido de las vocales y consonantes en Español
El español tiene las mismas vocales que el inglés (a, e, i o, u). No obstante, hay una gran diferencia en cómo se pronuncian.
El sonido de las vocales es, sin embargo, menos susceptible a variaciones regionales que las consonantes: las personas en Colombia pronuncian las vocales casi exactamente como lo hacen las personas en Chile, mientras que el sonido de las consonantes es frecuentemente cambiado y algunas veces omitido.
La mayor diferencia entre el español y el inglés es que cada vocal en español tiene sólo un sonido limpio y claro, que se mantiene siempre, mientras que en inglés tienen pronunciaciones diferentes, dependiendo de su posición en la palabra, las letras que la preceden o la siguen, etc. La vocal “a”, por ejemplo, puede pronunciarse por lo menos de cuatro maneras diferentes.
Si bien es cierto que el estadounidense debe esmerarse en aprender casi de memoria la pronunciación de las 5 vocales españolas, mucho mayor estudio, práctica y dedicación habrá de destinarle el estudiante de inglés. Se estima que, en promedio, el aprendizaje de la pronunciación de las vocales en español toma la mitad del tiempo que el aprendizaje de las mismas en inglés.
La tendencia a prolongar y arrastrar las palabras, o a pronunciar mal las vocales o las consonantes, es uno de los principales componentes de los acentos "gr**go" y “latino”. Por otro lado, la rapidez en la pronunciación de las vocales españolas, más el hecho de que se les da su verdadero valor fonético sin tener en cuenta su colocación en una palabra o si la vocal es o no acentuada, merece especial atención por parte del estudiante y del instructor, con el fin de evitar la mala interpretación de una palabra o frase en español.
Como ejemplo podemos mencionar la consonante “d”: el estadounidense tiende a pronunciarla como la “r” del español y palabras como cada (each), o todo (all), pueden ser malinterpretadas como cara (face) o toro (bull).
Otro ejemplo con la doble ere “rr” del español en las palabras “perro” (dog) o “carro” (car): cuando no se pronuncian correctamente se entienden como “pero” (but) o “caro” (expensive).
Nota: Para quienes deseen practicar el sonido tanto de vocales como de consonantes en español, les sugiero ir al enlace que doy a continuación:
http://www.uiowa.edu/~acadtech/phonetics/spanish/frameset.html
¿El español de Colombia es el mejor?
Daniel Samper Pizano. De la Academia Colombiana de la Lengua
Muy a menudo a los colombianos nos preguntan: “¿Es verdad que ustedes hablan el mejor español del mundo?” No ha faltado la cuestión con motivo de la Feria del Libro en Guadalajara 2007, donde Colombia ha sido invitada especial. Esta vez, la inquietud procede del suplemento de libros Hoja por Hoja, a la que hace eco Donde dice…., la revista de Fudéu.
Las respuestas que demos pueden clasificarse en tres escuelas:
1 La escuela narcisista, que contesta de manera desvergonzada “Sí, es verdad”. Resulta aconsejable que quienes optan por tan tajante y soberana afirmación procuren ser breves, porque podrán enredarse en las faldas de su propia respuesta. Sé de un antiguo ministro algo pomposo que, n seguida de aceptar con fruición el aserto, agregó que ello se debía en buena parte a la labor educativa de su gobierno, pues antes “hubieron otros que no se preocuparon tanto por el buen uso del español”
2 La escuela de la modesta flor, que niega con sonrojo la pregunta, pues profesa normas de cortesía que impiden aceptar la alabanza en causa propia.
3La escuela ecléctica, que parece decir que no, pero dice que sí.
Yo pertenezco a esta última. Al oír la pregunta amago con sorprenderme, finjo un poco de embarazo y ofrezco por todo comentario una sonrisa que pretende ser humilde. Pero que en ningún momento niega el contenido del interrogante.
En realidad, la mejor respuesta la dio hace años José Antonio León Rey, un colombiano que fue delegado por América Latina ante sus colegas de la Real Academia Española. “Yo no sé si los colombianos somos quienes mejor castellano hablamos –dijo el maestro León Rey-, pero seguramente somos quienes más amamos esta lengua.”
Ahí les dejo esa lápida.
Afincado en ella, planteo la próxima pregunta: “¿Por qué razón se dice que somos quienes mejor uso hacemos del español?”
Lo primero que se me ocurre es la Ley del Estereotipo. Basta con que eches a rodar un lugar común para que la gente se adhiera e él. Algunos, inclusive, consideran que parte de la sabiduría corriente en materia filológica consiste en afirmar que los colombianos dominamos la lengua de Cervantes mejor que nadie. Benditos sean. Déjenlos que lo piensen y déjenlos que lo afirmen. Llevamos a cuestas los colombianos tantos estereotipos ignominiosos que se agradece infinitamente este solidario sambenito favorable.
(En este punto, el ciudadano colombiano digno se encrespa y afirma que “no existe un sambenito favorable , pues todo sambenito es necesariamente peyorativo y difamatorio”…Surge entonces una interminable polémica que contagia a todos los parroquianos del café).
Pero yo no soy un ciudadano colombiano digno, sino un miembro, ni más ni menos, de la Academia Colombiana de la Lengua, así que debo seguir mi camino y explorar el tema que nos ocupa. Si: ¿por qué diablos se dice que hablamos el español más puro?
Respondo: “No lo sé” Y añado: “Pero trataré de averiguarlo”
¿Será acaso, porque era colombiano don Rufino José Cuervo (1844-1911), que emprendió, con la única ayuda de su hermano, la preparación del homérico Diccionario de construcción y régimen, portentosa hazaña desarrollada en ocho volúmenes y 9.536 páginas? Don Rufino consumió en este tratado los últimos cuarenta años de su vida, pero solo alcanzó hasta la letra D. Se necesitaron ochenta y tres años y cincuenta filólogos más para llegar a la Z.
¿Por ventura debemos esa fama a don Ezequiel Uricoechea (1834-1880), lingüista bogotano que, después de publicar numerosos ensayos sobre el español, fue profesor de lenguas orientales en universidades europeas, tradujo al francés una gramática árabe y murió en Beirut cuando se dirigía a estudiar la parla de las tribus del desierto?
Es posible que hayamos ganado el honroso prestigio por cuenta de don Miguel Antonio Caro (1843-1909). Que sin haber salido de Bogotá, traducía a los clásicos latinos y griegos y escribía a mediados del siglo XIX esponjosos tratados gramaticales sobre estas dos lenguas arcaicas que solo usaban eruditos como él; o al general Rafael Uribe Uribe (1859-1914), inspirador del coronel Aureliano Buendía garciamarquiano, que, en medio de las muchas guerras civiles que libró, robó tiempo a la pólvora para escribir un Diccionario abreviado de galicismos de 376 páginas; o quizás a don José Manuel Marroquín, poeta festivo y pésimo presidente de la República, que perdió la soberanía sobre Panamá pero nos dejó un encantador tratado de ortografía en verso y unas lecciones de retórica y poética que siguen siendo consulta obligada de especialistas. O a lo mejor conquistamos la indestructible fama por haber fundado la primera Academia de la lengua en América, por la profusión y el éxito de las columnas de prensa sobre asuntos de lenguaje que se publican en mi país o por ser patria de un premio Nobel al que muchos equiparan con Cervantes…
Más que analizar las virtudes del español que se habla en Colombia, Malcolm Deas. Un profesor de Oxford que nos ha estudiado con curiosidad de amoroso entomólogo, se interesa por lo que denomina “la obsesión nacional filológico-gramatical”. Según él, en Colombia “el dominio del idioma llegó a ser, y lo fue durante mucho tiempo, elemento del poder político”.
A juzgar por la manera como hoy se expresan muchos políticos, ya no lo es. Y a juzgar por las cosas que uno escucha en la calle, lee en la prensa oye en la radio y la televisión, ese dominio del idioma resulta cada vez menos evidente.
Pero el orgullo y el prestigio nos siguen acompañando, y Dios quiera que así se mantenga durante mucho tiempo. Porque algo debe de haber en el fondo, un celo extraño que a muchos colombianos nos impele a proteger el español como si los demás que lo hablan atentaran contra él.
Quizás es cuestión de idiosincrasia. Nos enseñan los corridos que el mexicano está dispuesto a matar por una mujer. El colombiano, solo si aparece escrita con g.
11/07/2012
Why Bilinguals Are Smarter
By Yudhijit Bhattacharjee
The New York Times, March 17, 2012
SPEAKING two languages rather than just one has obvious practical benefits in an increasingly globalized world. But in recent years, scientists have begun to show that the advantages of bilingualism are more fundamental than being able to converse with a wider range of people. Being bilingual, it turns out, makes you smarter. It can have a profound effect on your brain, improving cognitive skills not related to and even shielding against dementia in old age.
This view of bilingualism is remarkably different from the understanding of bilingualism through much of the 20th century. Researches, educators and policy makers long considered second language to be an interference, cognitively speaking that hindered a child’s academic and intellectual development.
They were not wrong about the interference: there is ample evidence that in a bilingual’s brain both language systems are active even when he is using only one language, thus creating situations in which one system obstructs the other. But this interference, researchers are finding out, isn’t so much a handicap as a blessing in disguise. It forces the brain to resolve internal conflict, giving the mind a workout that strengthens its cognitive muscles.
Bilinguals, for instance, seem to be more adept than monolinguals at solving certain kinds of mental puzzles. In a 2004 study by the psychologists Ellen Bialystok and Michelle Martin-Rhee, bilingual and monolingual preschoolers were asked to sort blue circles and red squares presented on a computer screen into two digital binds – one marked with a blue square and the other marked with a red circle.
In the final task, the children had to sort the shapes by color, placing the blue circles in the bin marked with the blue square and the red squares in the bin marked with the red circle. Both groups did this with comparable ease. Next, the children were asked to sort by shape, which was more challenging because it required placing the images in a bin marked with a conflicting color. The bilinguals were quicker at performing this task.
The collective evidence from a number of such studies suggests that the bilingual experience improves the brain’s so-called executive function- a command system that directs the attention processes that we use for planning. Solving problems and performing various other mentally demanding tasks. These processes include ignoring distractions to stay focused, switching attention willfully from one thing to another and holding information in mind like remembering a sequence of directions while driving.
Why does the tussle between two simultaneously active language system improves this aspect of cognition? Until recently, researchers thought the bilingual advantage stemmed primarily from an ability for inhibition that was honed by the exercise of suppressing one language system: this suppression, it was thought, would help train the bilingual mind to ignore distractions in other contexts. But that explanation increasingly appears to be inadequate, since studies have shown that bilinguals perform better than monolinguals even at tasks that do not require inhibition, like threading a line through an ascending series of numbers scattered randomly on a page.
The key difference between bilinguals and monolinguals may be more basic: a heightened ability to monitor the environment. “Bilinguals have to switch languages quite often - you may talk to your father in one language and to your mother in another language”, says Albert Costa, a researcher at the University of Pompeu Fabra in Spain. “it requires keeping track of changes around you in the same way that we monitor our surroundings when driving in a study comparing German-Italian bilinguals with Italian monolinguals on monitoring tasks, Mr. Costa and his colleagues found that the bilingual subjects not only perform better, but they also did so much less activity in parts of the brain involved in monitoring, indicating that they were more different at it.
The bilingual experience appears to influence the brain from infancy to old age (and there is a reason to believe that it may also apply to those who learn a second language later in life).
In a 2009 study led by Agnes Kovacs of the International School for Advanced Studies in Trieste, Italy, 7-month- old babies exposed to two languages from birth were compared with peers raised with one language. In an initial set of trials, the infants were presented with an audio cue and then shown a puppet on one side of a screen. Both infant groups learned to look at that side of the screen in anticipation of the puppet. But in a later set of trials, when the puppet began appearing on the opposite side of the screen, the babies exposed to a bilingual environment quickly learned to switch their anticipatory gaze in the new direction while the other babies did not.
Bilingualism’s effects also extend into the twilight years. In a recent study of 44 elderly Spanish-English bilinguals, scientists led by the neuropsychologist Tamar Gollan of the University of California, San Diego, found that individuals with a higher degree of bilingualism –measured through a comparative evaluation of proficiency in each language- were more resistant than others to the onset of dementia and other symptoms of Alzheimer’s disease: the higher the degree of bilingualism, the later the age of onset.
Nobody ever doubted the power of language. Buy who would have imagined that the words we hear and the sentences we speak might be leaving such a deep imprint?
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