Ministerio Internacional de Mujeres USA- GLOCA

Ministerio Internacional de Mujeres USA- GLOCA Somos un Ministerio Interdenominacional
Existimos para ayudar a cada mujer a conectarse con nuestro buen Dios. Directora: Rev. Damaris Sanchez M.DIV

Tu creador y nuestro creador te ama tanto, que envío a su único Hijo a morir por ti y por mí.

10/11/2025
02/15/2024

No hay Condenación si Perteneces a Jesús

“Ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús”. Romanos 8:1 (NTV)
La Biblia dice que no serás perfecto después de convertirte en cristiano. Si alguien te dice lo contrario, no te están diciendo la verdad. Vas a equivocarte. Vas a fallar algunas veces. Y lo más probable es que tú mismo (u otros) te recordarán tus fracasos.

Pero, si eres un seguidor de Jesús, puedes estar seguro de esto: El Señor nunca te condena.

Demasiados creyentes viven con temor, amargura e inseguridad. A pesar de que son salvos y lo podrías saber por la forma en que viven. Están demasiado cargados ​​por el miedo de que Dios vaya a condenarlos por lo que han hecho mal. En lugar de hacer frente a su propia culpa, la arrojan a las otras personas.

Sin embargo la Biblia dice que no hay necesidad: “Ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús” Romanos 8:1 (NTV).

En otras palabras, si has confiado en Cristo, Dios no te juzga por todas las cosas que has hecho mal. Jesús tomó todo esa condenación sobre Sí mismo en la cruz. Dios no tiene que juzgarte porque Jesús fue juzgado por ti. ¡Él tomó toda la culpa de tus pecados!

Esto es una excelente noticia. Son las Buenas Nuevas. No hay ninguna razón por la que un cristiano camine en vergüenza. No hay razón para estar amargado o vivir en vergüenza. Antes de que nacieras, Él sabía cada pecado que ibas a cometer —y Él pagó por ellos.

No importa lo que has hecho en tu pasado. No importa a quien has herido. No importa lo que otras personas te digan. Si has entregado tu vida a Cristo, estás perdonado.

Reflexiona sobre esto:

¿Existe un error en tu pasado por el que estás teniendo dificultad de perdonarte a ti mismo? ¿Qué puedes hacer al respecto?
¿Por qué crees que nos resulta tan difícil aceptar el perdón de Jesús por los pecados que hemos cometido?

Con amor

04/26/2022

El Dios suficiente

Yo te amo, Señor, fortaleza mía. El Señor es mi roca, mi baluarte y mi libertador; mi Dios, mi roca en quien me refugio; mi escudo y el cuerno de mi salvación, mi altura inexpugnable. Salmo 18.1–2 (LBLA)
La nota que encabeza este salmo, en la versión de La Biblia de las Américas, dice: «Para el director del coro, Salmo de David, siervo del Señor, el cual dirigió al Señor las palabras de este cántico el día que el Señor lo libró de la mano de todos sus enemigos y de la mano de Saúl». Aunque no tuviéramos esta explicación sobre el contexto en el cual nace esta eufórica proclamación de los múltiples atributos de Dios, el tono mismo de la poesía no deja lugar a duda: que fueron escritas por una persona que había gustado, en carne propia, la magnifica intervención del soberano.
David menciona al menos siete diferentes características de Dios, todas ellas relacionadas con la particular situación que vivía. Durante años se había refugiado en el desierto. Su estancia en este lugar no fue, sin embargo, similar a la pacífica existencia de Moisés en Madián. Huyendo de cueva en cueva, siempre atento a los movimientos de su enemigo, se había encontrado en incontables aprietos donde solamente la intervención milagrosa de Dios lo había librado de la muerte segura. El tema principal de este salmo es precisamente este.
Para David, estas características de Jehová eran reales porque las había gustado en su propia experiencia cotidiana. Para algunos de nosotros, sin embargo, no son más que atributos que asignamos a Dios porque nuestro intelecto así lo demanda. Sabemos, intelectualmente, que él es una roca, un baluarte y un libertador. Cantamos de estas cosas en nuestras reuniones. Conocemos innumerables pasajes que así lo describen. Otros nos han dado testimonio de haber experimentado estas facetas en su andar con el Padre Celestial. En nuestra vida, no obstante, estas verdades no han salido del ámbito de lo teórico.
¿Cómo se puede comprobar que Dios es realmente así? De hecho, ¡él es así!, pero quizás no lo sea en mi vida o en la suya. Para que estos aspectos de su persona se hagan reales en nuestra vida, debemos estar dispuestos a abrirle un espacio para demostrar precisamente su fidelidad hacia los que están en apuros. Es decir, para comprobar que es fortaleza, necesitamos reconocer que somos debiles. Para que él sea nuestra roca, debemos reconocer que estamos parados sobre fundamentos movedizos. Para sentirlo como nuestro baluarte, tenemos que admitir que nos sentimos desprotegidos. Para que se manifieste como nuestro libertador, tenemos que reconocer que estamos atrapados. Para que sea nuestro escudo, necesitamos confesar que nos sentimos indefensos. Para que se levante como cuerno de salvación, debemos admitir que estamos perdidos. Para que sea altura inexpugnable, necesitamos reconocer que estamos hundidos en lo más profundo del pozo.
Para pensar:
La realidad de Dios expresada en estos atributos divinos se ve solamente en la vida de aquellos que reconocen su necesidad de él. No nos lamentemos por sentir angustia y desesperanza. Al contrario, regocijémonos, porque recibiremos su poderosa visitación en la hora de necesidad.

Con amor
Sus seguros servidores
Pastor Álvaro & Dámaris Sánchez

03/13/2022

Casi siempre se ha visto a Lea como la “segundona”, la que estropeó el romance entre Jacob y Raquel, pero creo que es injusto tacharla de esa manera. Es más, en mi opinión y a la luz de la Palabra de Dios, creo que Lea fue una mujer utilizada por el Señor que tuvo que sufrir el menosprecio de su propia familia. Veamos un poco de la historia.

Lea es utilizada y menospreciada

Jacob, huyendo de su hermano Esaú y después de varias semanas de camino, llegó a su destino, a donde vivía su tío Labán. Este lo acogió en su casa y al poco tiempo acordaron que Jacob trabajaría durante siete años a fin de casarse con Raquel, la hija pequeña de Labán. Fue un amor casi a primera vista.

Lea era la hermana mayor de Raquel y lo primero que se nos dice de ella es que sus ojos eran delicados; tenía ojos alicaídos, tristes. Quizá pudiera ser por alguna enfermedad que tuviera en la vista, aunque no estamos seguros de eso.

Pasaron los siete años de trabajo de Jacob y llegó el día de su boda con Raquel. Era costumbre, en aquella época, cubrir a la novia la cabeza con un velo. Así que, después de la ceremonia y la fiesta, Labán llevó a Lea en lugar de Raquel al lecho de Jacob, y este no se dio cuenta hasta la mañana siguiente (Gn. 29:23-26).

¡Qué engaño! ¡Qué decepción! ¡Qué fraude! Quizá la primera en sentirse ofendida y utilizada sería la propia Lea. Ella no planeó este engaño con su padre, simplemente le obedeció.

Cuando Jacob demandó explicaciones a Labán. Este se excusó diciendo que no era costumbre dar a la hija menor en matrimonio antes que a la mayor. ¡Pero eso ya lo podía haber dicho antes! El engañador Jacob fue engañado. Entonces Labán y Jacob llegaron otra vez al acuerdo de trabajar otros siete años por Raquel (v. 27-30).

Jacob amaba más a Raquel y Lea fue menospreciada. Es interesante lo que nos cuenta la narración: “Vio el Señor que Lea era aborrecida, y le concedió hijos” (v. 31). Dios consoló de esa manera a Lea.

Lea es bendecida por Dios

Tendría que ser muy difícil tener a su hermana por rival y, además, saber que Jacob amaba más a Raquel. Sin embargo, vemos cómo Lea fue aprendiendo a tener contentamiento. En los nombres de sus hijos miramos ese proceso en el que ella finalmente descansa en su Dios:

“Y concibió Lea y dio a luz un hijo, y le puso por nombre Rubén (Vean, un hijo), pues dijo: ‘Por cuanto el Señor ha visto mi aflicción, sin duda ahora mi marido me amará’. Concibió de nuevo y dio a luz un hijo, y dijo: ‘Por cuanto el Señor ha oído que soy aborrecida, me ha dado también este hijo’. Así que le puso por nombre Simeón (El que oye). Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: ‘Ahora esta vez mi marido se apegará a mí, porque le he dado tres hijos’. Así que le puso por nombre Leví (Apegado). Concibió una vez más y dio a luz un hijo, y dijo: ‘Esta vez alabaré al Señor’. Así que le puso por nombre Judá (Alabado). Y dejó de dar a luz”, Génesis 29:31-35.

Por su parte, Raquel tuvo envidia de Lea porque le daba hijos a Jacob y ella no podía concebir. Así que le dio a Jacob su criada Bilha y, a través de ella, tuvo dos hijos. Después, Lea le dio a su criada Zilpa a Jacob y concibió dos hijos más:

“Escuchó Dios a Lea, y ella concibió y dio a luz el quinto hijo a Jacob. Entonces Lea dijo: “Dios me ha dado mi recompensa porque di mi sierva a mi marido.” Y le puso por nombre Isacar (Recompensa). Concibió Lea otra vez y dio a luz el sexto hijo a Jacob. Y Lea dijo: “Dios me ha favorecido con una buena dote. Ahora mi marido vivirá conmigo, porque le he dado seis hijos.” Y le puso por nombre Zabulón (Exaltado). Después dio a luz una hija, y le puso por nombre Dina”, Génesis 30:17-21.

Al final, Lea tuvo seis hijos y una hija. Fue una madre piadosa y, en los nombres que le puso a sus hijos podemos ver su relación tan íntima y personal con Dios.

En toda la narración bíblica de estos acontecimientos, podemos ver también que Lea fue una mujer totalmente fiel a su marido Jacob. Ella le amaba y no se cansó de buscar su amor. Aunque Jacob la trató bien y la llegó a amar también, Raquel siempre sería la preferida. Mientras tanto, Lea era una mujer de fe y oración: buscaba y clamaba a Dios por su difícil situación; al fin y al cabo, no fue decisión de ella casarse con Jacob.

Cuando Jacob regresó a Canaán con toda su familia, Raquel murió en el camino y Lea llegó a ser su única esposa. No más rivalidades, no más menosprecios. Más adelante, leemos que de su hijo Judá vino el Mesías, el Salvador; y de su hijo Leví, la tribu dedicada al sacerdocio y al servicio de Dios en el tabernáculo y en el templo, de donde salieron Moisés y Aarón. Sin duda, Dios bendijo grandemente a esta mujer.

La Biblia no nos dice nada más sobre Lea. No sabemos cómo ni cuándo murió, pero lo que sí sabemos es que fue tratada con honor al ser enterrada en la cueva donde sepultaron a Abraham, Sara, Isaac, y Rebeca, y donde el mismo Jacob sería sepultado (Gn. 49:31).

Lecciones que aprendemos de Lea

Hay al menos tres lecciones importantes que aprendemos de la vida de Lea.

En primer lugar, nos recuerda el diseño divino de Dios para el matrimonio: un hombre y una mujer. Esto parece obvio, pero creo que se debe recalcar. La bigamia solo trae problemas y amarguras dentro de la relación familiar. Una esposa es amada y la otra despreciada. Hay celos y envidias. Con razón la enseñanza bíblica sobre el matrimonio plantea un solo marido con una sola mujer. Posteriormente, la ley prohibió el casamiento simultáneo con dos hermanas (Lv. 18:18).

En segundo lugar, Lea nos recuerda el valor de un carácter piadoso. A pesar de las circunstancias adversas que soportó, en ningún lugar se nos dice que Lea era una mujer amargada y quejica. Por el contrario, la vemos llevando siempre su causa delante de Dios.

Por último, Lea nos recuerda la importancia de descansar y confiar en Dios. ¿Cómo actuamos nosotras cuando las circunstancias son adversas? ¿Nos quejamos? ¿Nos deprimimos? ¿Le echamos la culpa a Dios? Lea debe ser un ejemplo y reto para todas. Aprendamos a echar toda nuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de nosotras (1 P. 5:7). El apoyo o amor que Lea no pudo encontrar en su hermana ni en su esposo, lo encontró en Dios. Por medio de Cristo y su obra redentora, nosotras también podemos descansar y estar satisfechas en Él.

Te invitamos a nuestro “ Cafecito” todos los jueves @7 pm . Dios es glorificado y la mujeres edificadas e instruidas .
03/11/2022

Te invitamos a nuestro “ Cafecito” todos los jueves @7 pm . Dios es glorificado y la mujeres edificadas e instruidas .

02/09/2022

Comprometida a Alabar a Dios

Lectura: Salmos 100

DEVOCIONAL: Salmos 100:4-5

Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza. ¡Alabadlo, bendecid su nombre!, porque el Señor es bueno; para siempre es su misericordia, y su fidelidad por todas las generaciones

Al tiempo que nos comprometemos a llevar una vida de oración, también debemos comprometernos a llevar una vida de alabanza. La oración no es sólo llevar nuestras peticiones ante Dios, sino reconocer Su santidad y Su carácter digno de alabanza. Una oración completa incluye una alabanza dedicada a Dios.

El Salmo 100 es un salmo dedicado a la alabanza. Está escrito específicamente para dar gracias a Dios con gozo, alabándolo con alegría. Este salmo es una oración de alabanza a Dios, ofreciéndole la adoración que se merece. Dios ha sido bueno con nosotras, sin importar lo que el mundo o nuestras circunstancias nos digan, y siempre podemos acercarnos a Él con alabanza.

Incluso cuando las circunstancias de la vida son difíciles o abrumadoras, debemos ofrecer alabanzas a nuestro Dios. Su carácter no cambia con nuestras circunstancias. Cuando lo alabamos, proclamamos Su santidad, Su bondad, Su amor, Su poder, Su majestad, Su fidelidad y Su cuidado sobre nuestras vidas. Cuando vivimos vidas de alabanza, no sólo vemos todo a la luz del plan y propósito de Dios para nuestras vidas, sino que proclamamos la bondad de Dios a los que nos rodean sin importar las circunstancias.

Dios escucha todas nuestras oraciones. Cuando nos tomamos el tiempo para dejar de pedir y en su lugar alabarle por lo que Él es, quitamos nuestras mentes y corazones de nuestras propias necesidades, y nos centramos en Él. Él es la fuente de gozo, bondad, amor y alegría que buscamos. Sólo Él puede satisfacernos, y una vida comprometida con la alabanza nos ayuda a recordar Su amor y Su fidelidad hacia nosotras.

¿Qué transformación tendría lugar en tu vida si te centraras en alabar a Dios diariamente?

Oración

Padre Dios, te agradezco por Tu alegría. Gracias por recordarme que Tu misericordia y Tu verdad son abundantes y están disponibles en mi vida. Gracias por mostrarme que Tú eres suficiente. Señor, enséñame a caminar en el conocimiento de Tu amor. Gracias por tu paciente y tierno amor y cuidado. En el nombre de Jesús, amén.

Con amor
Si segura servidora
Rev , Damaris Sanchez

02/03/2022

EL BAJO COSTO DE OFRENDAR

Gén. 4:3–5.

“Más bienaventurado es dar que recibir” (Hechos 20:35).
La queja más común es contra el alto costo de la vida, y muchas personas se valen de esta excusa para no ofrendar. Pero el hecho es que cuesta más vivir si no ofrendamos. El gobierno espera que seamos liberales en nuestras ofrendas para causas nobles, y de esta manera las contribuciones son menores. No damos para recibir, pero así sucede en la vida: “Echa tu pan sobre las aguas.”
La historia de Ananías y Safira es un ejemplo del alto costo de no ofrendar. (Hechos 5:1–12).
Ellos vendieron una posesión y podían haber ofrendado; pero “sustrajeron parte de su valor” y se pusieron de acuerdo para ser egoístas con sus amigos necesitados. “Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón p 35 para que mintieses …?” Ananías y Safira no fueron honrados para con Dios.
“Al oir Ananías estas palabras, cayó y expiró.” ¿Cuánto costó a esta pareja el no ser buenos mayordomos?

1. Los privó del gozo de ser amigos liberales.
2. Los privó de su integridad delante de Dios.
3. Perdieron el lugar que ocupaban entre sus amigos cristianos.
4. Les costó su propia vida.

Es mucho más barato dar, ¿verdad?—Fred T. Laughton, Jr.

Lerı́n, A. (2000). 500 ilustraciones (pp. 34–35). El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones.

12/31/2021

Preguntas para este año 2021

Cómo me fue este año?
Que logre este año ?
Que me faltó por hacer este año?
Que metas logré este año?
Qué dejé pendiente éste año?
Que hice para mejorar esté año?
Porque no cumplí con mis metas éste año?
En qué falle o me equivoqué este año?
Qué errores cometí este año?

Por pastora María Peñalosa

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