Medicina Antienvejecimiento, un nuevo paradigma

Medicina Antienvejecimiento, un nuevo paradigma

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Medicina Antienvejecimiento, para una Longevidad Activa y Saludable

Lista de alimentos más y menos contaminados con pesticidas 07/29/2024

Lista de alimentos más y menos contaminados con pesticidas ��Se ha publicado recientemente el dictamen 2014 del EWG (enviromental working group) de los Estados Unidos sobre la carga tóxica en los alimentos vegetales frescos que mas se consumen.��Si bien, dependiendo de cada país y de qué agricultor viene el alimento que ingerimos, las cantidades de pesticidas varían, esta guía es un buen indicador sobre los alimentos que mas absorben esta carga tóxica.

Es claro que ya sea por la facilidad de los pesticidas de penetrar en los alimentos o por la calidad y cantidad de estos venenos algunos de estos productos de la tierra absorben significativamente más cantidad de pesticidas que otros. �Comer vegetales y frutas frescos es lo más importante que podemos dar a nuestro cuerpo, ya sean de agricultura convencional o de agricultura ecológica, siempre será mejor consumirlos que no hacerlo.��Es importante conocer cuáles son los alimentos más cargados de pesticidas para hacer lo posible por que estos provengan de origen ecológico.

Hacer un esfuerzo por consumir de agricultura orgánica los vegetales y frutas más contaminados de la agricultura convencional, será entonces más relevante pues eliminaremos de nuestro cuerpo esta espantosa carga de elementos tóxicos.
�Sobra decir, que con independencia del contenido de pesticidas, siempre será mejor consumir alimentos orgánicos o ecológicos. Ya no solo por el bienestar de nosotros los seres humanos, sino de todos los demás seres vivientes y del planeta entero.��Recuerde que su decisión de compra labra el destino de la agricultura. Si dejamos de comprar productos con pesticidas esa siniestra industria se terminará y volveremos a los métodos sostenibles para los cultivos.

Si por razones de costo o disponibilidad usted no puede conseguir todo orgánico, intente al menos conseguir los alimentos más contaminados de origen ecológico.
�A continuación la lista de alimentos más contaminados hasta los menos contaminados. (las manzanas los peores, aguacate los más limpios).

MAS CONTAMINADOS
1. Manzanas
2. Fresas
3. Uvas
4. Apio
5. Duraznos
6. Espinacas
7. Pimientos rojos
8. Nectarinas
9. Pepinos
10. Tomates cherry
11. Guisantes
12. Papas
13. Chiles
14. Arándanos
15. Lechugas
16. Kale
17. Ciruelas
18. Cerezas
19. Nectarinas domésticas
20. Peras
21. Mandarinas
22. Zanahorias
23. Arándanos importados
24. Arvejas
25. Calabaza
26. Calabacín
27. Frambuesas
28. Brócoli
29. Guisantes domésticos
30. Cebolletas
31. Naranjas
32. Bananos
33. Tomates
34. Sandia o patillas
35. Melón Honeydew
36. Champiñones

LOS MENOS CONTAMINADOS ( 15 más limpios, de mayor a menor)
* 37 Batatas o patatas dulces
* 38. Coliflor
* 39. Melón Cantaloupe
* 40. Pomelo o Toronja
* 41. Berenjena
* 42. kiwi
* 43. papaya
* 44. mango
* 45. espárragos
* 46. cebollas
* 47. arvejas congeladas
* 48. Repollo
* 49. Piña
* 50. Mazorca o maíz dulce
* 51. Aguacate

El aguacate es entre todas las muestras estudiadas el menos contaminado, solo en el 1 % de los aguacates se encontraron pesticidas.
�Cerca del 89% de las piñas, 82% de los kiwis, el 80 % de las papayas y el 88% de los mangos no contenían residuos de pesticidas.

�Entre los 15 alimentos más limpios de la lista solo el 5.5 % de ellos contenía dos o mas pesticidas.
�Todas las muestras de nectarinas importados y 99% de las manzanas dieron positivo en los exámenes de toxicidad por al menos un tipo de pesticida.

�El promedio de las papas o patatas analizadas tenían más pesticidas por peso que cualquier otro alimento analizado.
�En una uva se encontraron 15 pesticidas diferentes. Algunas muestras de apio, tomates cherry, guisantes y fresas contenían hasta 13 distintos pesticidas.

Lista de alimentos más y menos contaminados con pesticidas Lista de alimentos más y menos contaminados con pesticidas 

 Se ha publicado recientemente el dictamen 2014 del EWG (enviromental working g...

04/17/2024

Malnutrición y “Enfermedades de la Civilización”.
Por: Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña. Desde hace 40 años he estado advirtiendo en mis conferencias, mis cursos y mis artículos, que la peor amenaza para el hombre moderno es la malnutrición.

La malnutrición ha estado produciendo un estado de decadencia física y mental en todas las poblaciones occidentalizadas y predispone fuertemente a la obesidad, a dislipidemias incluyendo la diabetes y a diversos desordenes metabólicos, hormonales y bioquímicos.

La obesidad es la antesala de la diabetes y ambos trastornos predisponen a su vez una gran diversidad de enfermedades crónicodegenerativas que por ser un subproducto secundario de la civilización industrial se les denomina “Enfermedades de la Civilización”.

Pero aún más, la malnutrición predispone también fuertemente a todo tipo de enfermedades infecciosas producidas por todo tipo de microorganismos como virus, bacterias, amebas, levaduras y diversos parásitos.

Si una persona se alimenta y nutre bien, tiene menos probabilidades de engordar, de padecer dislipidemias y desordenes neuroendocrinos, de padecer enfermedades crónicodegenerativas y todo tipo de infecciones.

La malnutrición es el resultado de alimentarse con alimentos artificiales elaborados con ingredientes refinados y aditivos químicos. La mayoría de los alimentos artificiales (falsos alimentos) son elaborados con harina, azúcar y aceites vegetales extraídos en caliente y refinados, a los que se les agrega una gran variedad de aditivos químicos tales como espesantes, dispersantes, texturizantes, emulsionantes, saborizantes, colorantes conservadores y otras sustancias químicas artificiales que en su mayoría son desde ligeramente tóxicas hasta severamente tóxicas.

Los “alimentos artificiales” son la mayoría de los “productos comestibles” que se expenden actualmente en los supermercados, en las tiendas de alimentos y en los restaurantes.

Y más aun, muchos alimentos “naturales” son tratados con radiaciones y con diversos productos químicos sintéticos, por lo que son portadores de diversos aditivos químicos que se utilizan como conservadores, o para darles una buena apariencia a los alimentos.

Cuales son las “enfermedades de la civilización”: son sobrepeso, obesidad, disglicemias, prediabetes, diabetes, dislipidemias, artritis, insuficiencia renal crónica, insuficiencia hepática, hígado graso no alcohólico, cirrosis, diversos tipos de cáncer relacionados a una mala alimentación, enfermedades autoinmunes, alergias, síndrome de intestino poroso o irritable, enfermedades neurológicas como esclerosis múltiple y párkinson, así como diversos trastornos mentales y emocionales. La lista completa seria interminable.

Actualmente se nos advierte del riesgo de una nueva pandemia provocada por virus, sin entender que la más grave y letal pandemia que enfrenta la humanidad la estamos sufriendo ya, y es la malnutrición.

Así que el antídoto más poderoso contra la decadencia física y mental y contra las “enfermedades del mundo civilizado” es consumir una alimentación compuesta exclusivamente de alimentos naturales, frescos, no transgénicos y de producción biológica y según cada caso en particular algunos completos nutritivos para compensar la insuficiencia crónica y a veces aguda de diversos nutrientes esenciales.

A partir de ahora, estaré publicando algunas notas, artículos, y recomendaciones. Voy a explicar más sobre los ingredientes con que están elaborados los “alimentos artificiales”, sobre los nocivos procedimientos de producción de alimentos, y sobre las posibles soluciones.

Nota: a estos alimentos artificiales yo no los llamo ni comida ultraprocesada, ni comida rápida, puestos estos términos producen confusión.

El reloj del envejecimiento puede revertirse, según un científico ganador del Premio Nobel 04/15/2024

El reloj del envejecimiento puede revertirse, según un científico ganador del Premio Nobel

El reconocido biólogo molecular Venki Ramakrishnan profundiza en los cambios que produce el paso del tiempo en nuestra biología y cómo la ciencia busca extender la esperanza de vida. Cuáles son las estrategias a implementar para vivir más y mejor

El Nobel, experto en longevidad, Venki Ramakrishnan focaliza en la importancia de las celúlas para el retraso del envejecimiento

Queremos parecer y ser más jóvenes. Juventud y longevidad, esos divinos tesoros con los que soñamos despiertos. Incluso, pensamos en ser inmortales. La humanidad, de cierta forma, lo logró: en los últimos 150 años dobló la expectativa de vida. ¿Qué significa? Hoy los seres humanos poseen una esperanza máxima de vida de aproximadamente 120 años.

Entonces, ¿por qué envejecemos y morimos? ¿Qué podemos hacer para retrasar ese proceso y buscar la jueventud eterna (o casi)?
Sobre cómo la acumulación de daños en los genes influye en el envejecimiento indaga desde hace más de 25 años el prestigioso biólogo molecular británico y Premio Nobel de Química, Venki Ramakrishnan. Y sostiene que, aunque envejecemos desde el útero, volver a las cuestiones ancestrales como comer y dormir bien y hacer ejercicio son fundamentales para extender la vida.

La investigación sobre el envejecimiento celular y los mecanismos de reparación del ADN son fundamentales en este campo y el trabajo de Ramakrishnan es crucial. ¿Por qué? Porque proporciona una base para entender cómo la información genética se traduce en proteínas, moléculas esenciales que hacen posible la vida de todos los organismos.

Una de las principales causas del envejecimiento es la acumulación de daños en los genes de nuestro ADN, dice Venki Ramakrishnan
“El envejecimiento es simplemente otro problema de ingeniería que debe resolverse pirateando el código de la vida”, dice Ramakrishnan en su nuevo libro Why We Die: The New Science of Aging and the Quest for Immortality (Por qué morimos: la nueva ciencia del envejecimiento y la búsqueda de la inmortalidad), en el que ofrece una perspectiva profunda y científica sobre la realidad del envejecimiento, la muerte y la inmortalidad.

¿Queremos la vida eterna?
“El envejecimiento es un asunto complejo y curioso”, explicó Ramakrishnan en una entrevista con CNN. Y agregó que: " No está predeterminado por la evolución, porque lo único que importa para la supervivencia es que vivamos lo suficiente para reproducirnos y transmitir nuestros genes”.

¿Qué quiere decir? Una cuestión contundente: “Que la evolución no tiene necesidad de eliminar enfermedades que generalmente aparecen más adelante en la vida, como el Alzheimer. Mientras tanto, el reino animal demuestra que el envejecimiento no es inevitable”, sumó.

Un estudio explosivo realizado en 2009 encontró que la rapamicina prolongó la vida de ratones ancianos hasta en un 14 por ciento.

El científico, que también fue presidente de la Royal Society y dirige un grupo de investigación en el Laboratorio de Biología Molecular del Consejo de Investigación Médica en Cambridge, en su nuevo libro cuestiona si realmente deseamos vivir eternamente, exponiendo los costos sociales, políticos y éticos de esta aspiración mediante una discusión que une la ciencia del envejecimiento y el sueño ancestral de la inmortalidad.

Para Ramakrishnan, el envejecimiento es “una acumulación de daño químico a las moléculas dentro de nuestras células, lo que daña a las células mismas y, por lo tanto, al tejido y, finalmente, a nosotros como organismo”.

¿Cuándo comenzamos a envejecer?
Según Ramakrishnan, lo hacemos desde el momento en que estamos en el vientre materno. Es decir, nuestro ADN acumula cambios a lo largo de los años. Así, en su libro, explora el enigma, ese “código” que reside en los genes, moléculas y proteínas que forman parte fundamental de cada ser humano, y las implicancias de las diversas búsquedas del retraso del envejecimiento y la muerte.

Aunque los seres humanos tenemos una esperanza de vida de 120 años, Ramakrishnan piensa a la longevidad como una ecuación de asignación de recursos optimizada por la evolución para cada especie.

El Nobel dice que para la longevidad es más eficiente asegurarse de que crezcamos más rápido y podamos reproducirnos para transmitir nuestros genes (Imagen Ilustrativa Infobae)
“La esperanza de vida tiene que ver con la evolución, maximizando las posibilidades de que usted transmita sus genes”, declaró y dio un ejemplo concreto sobre la importancia de la reproducción y transmisión de genes para la longevidad:“Si eres un animal más grande, permanecer con vida por más tiempo te dará más posibilidades de encontrar una pareja con la que puedas tener más descendencia durante tu vida”.

Pero la búsqueda de la inmortalidad tiene implicancias sociales, políticas y sociales. El Nobel reflexiona sobre cómo las desigualdades económicas se pueden acentuar mediante tecnologías avanzadas de prolongación de la vida reservadas inicialmente para los más ricos.
“Si estos esfuerzos tienen éxito, los muy ricos se beneficiarán inicialmente, seguidos por las personas con muy buenos seguros, y así sucesivamente. Los países ricos probablemente tendrán acceso antes que los países más pobres”, dijo.

Su vasto trabajo sobre el envejecimiento y la muerte no solo provee insights sobre cómo vivir una vida más saludable y larga, sino que también alienta a la reflexión sobre la aceptación de nuestro ciclo natural. Así, advierte que en el caso de erradicar enfermedades tales como el cáncer, el incremento en la expectativa de vida promedio sería de tan solo algunos años. Hay un límite.

Comer saludable, hacer ejercicio y dormir bien son los tres consejos de Ramakrishnan para retrasar el envejecimiento

Los consejos de la abuela funcionan
“Es interesante que todas las recomendaciones basadas en evidencia sobre lo que puede ayudarnos a vivir una vida larga y saludable reflejen los consejos de sentido común que se han transmitido a través de los siglos”, señaló Ramakrishnan a CNN.

¿Y qué aprendimos de nuestra abuela, que son las claves de la longevidad, según el Nobel? “No seas glotón. Hacer ejercicio. Evitar el estrés, que crea efectos hormonales que modifican nuestro metabolismo y pueden acelerar el envejecimiento. Dormir lo suficiente”, detalló y sentenció: “Son más efectivos que cualquier medicina anti edad que haya en el mercado”.

Ramakrishnan dijo a CNN que “el reloj del envejecimiento puede revertirse” y aseguró que “aprender la biología detrás de este consejo antiguo y sólido puede animarnos a tomar otras medidas que ayudarán a promover una vida larga y saludable” . Aquí, los tres pilares para el Nobel para retrasar el envejecimiento:
1. Comer variedad de alimentos saludables: previene los riesgos de la obesidad para la salud.
2. Realizar ejercicio físico: ayuda a regenerar las mitocondrias, “las centrales eléctricas de nuestras células que proporcionan energía”
3. Dormir: durante el descanso, el cuerpo realiza reparaciones a nivel molecular.

La rapamicina y la senescencia, las claves de las investigaciones anti edad

El futuro contra el envejecimiento
Aunque Ramakrishnan cree que la búsqueda de la inmortalidad es un espejismo, hay numerosas investigaciones en curso para extender la vida lo máximo posible. La esperanza de vida actual es de 80 años, el doble de lo que se estimaba hace 150 años. Es decir, nos agregamos una vida. La ciencia sigue probando.

En cuanto a investigaciones anti edad, hay distintos enfoques. Por un lado, hay mucho interés en la rapamicina, un fármaco aún no aprobado pero con creciente popularidad para obtener longevidad. Estudios mostraron que ha extendido la vida de animales, pero no está probada su efectividad en humanos.

Según una reseña del Washington Post, más de dos docenas de consultorios médicos recetan rapamicina como tratamiento antienvejecimiento como droga que tenga un efecto similar a la reducción calórica. El entusiasmo por las propiedades antienvejecimiento del fármaco proviene de estudios que han demostrado repetidamente beneficios en animales de múltiples especies, incluidas levaduras, gusanos y ratones. Un estudio explosivo realizado en 2009 encontró que la rapamicina prolongó la vida de ratones ancianos hasta en un 14 por ciento.

Hacer ejercicio o bailar. Los expertos destacan que la activida física siempre es buena para alcanzar la longevidad. Y si eso que hacemos nos gusta, mejor (Imagen ilustrativa Infobae)
Sin embargo, los debates en la comunidad científica siguen vigentes dado que no está probada su efectividad en humanos.

Otro enfoque es sobre la senescencia. ¿Qué es? Se trata del estado en que las células dejan de funcionar normalmente y dejan de dividirse; y cuando pasan los años acumulamos células en ese estado. Esas células producen una inflamación como señal de que algo no está bien, es una causa adicional de envejecimiento.

¿Es posible destruir células senescentes de manera selectiva? Eso es lo que intenta contestar la ciencia. Mientras, seguimos buscando la inmortalidad.

El reloj del envejecimiento puede revertirse, según un científico ganador del Premio Nobel El reloj del envejecimiento puede revertirse, según un científico ganador del Premio Nobel El reconocido biólogo molecular Venki Ramakrishn...

03/28/2024

Un microbioma intestinal cambiante podría predecir una manera saludable de envejecer. Por: Anahad O'Connor
marzo 26, 2021. El vínculo entre el intestino y los trastornos metabólicos es un área de creciente interés en la investigación de la obesidad. (Pawel Mildner/The New York Times).

Según un nuevo informe, el secreto para envejecer de manera saludable bien podría radicar en parte en nuestro intestino. El estudio sugiere que un sencillo análisis de los billones de bacterias, virus y hongos que habitan en nuestro tracto intestinal podría predecir nuestras probabilidades de tener una vida prolongada y saludable.
Esta nueva investigación, publicada en la revista Nature Metabolism, reveló que a medida que envejecemos, la composición de esta compleja comunidad de microbios, denominada microbioma intestinal, tiende a cambiar. Al parecer, mientras mayor sea el cambio, mejor.

En las personas saludables, la proporción de las especies microbianas dominantes en el microbioma intestinal al comenzar la edad adulta se va reduciendo conforme pasan las décadas, mientras que el porcentaje de otras especies menos predominantes va en aumento. Sin embargo, el estudio descubrió que en las personas menos saludables ocurre lo contrario: la composición de su microbioma se mantiene relativamente estática y tienden a morir más pronto.

Los nuevos hallazgos hacen pensar que un microbioma intestinal en transformación continua conforme envejecemos podría ser una señal de envejecimiento saludable, afirmó Sean Gibbons, uno de los autores del estudio, quien es especialista en microbioma y profesor asistente en el Instituto de Biología de Sistemas de Seattle, un organismo de investigación biomédica sin fines de lucro.

“Gran parte de la investigación en torno al envejecimiento se ha desarrollado por una obsesión con la idea de devolverle cierto estado de juventud a las personas o ir atrás en el tiempo”, dijo. “Pero en este caso la conclusión es muy distinta. Es posible que un microbioma saludable para un veinteañero no sea nada saludable para alguien de 80 años. Al parecer, es bueno tener un microbioma cambiante cuando eres mayor. Eso significa que los organismos que viven en tu sistema se van ajustando conforme tu cuerpo envejece”.

Los investigadores no saben si los cambios en el microbioma intestinal ayudan a propiciar un envejecimiento saludable o si la relación causal es en sentido contrario. Eso sí, observaron señales de que lo que ocurre en el intestino de una persona puede producir mejoras directas en su salud. Por ejemplo, observaron que las personas cuyo microbioma fue adoptando un perfil único conforme envejecían también tenían en su sangre niveles más altos de componentes favorecedores de la salud, incluidos compuestos producidos por microbios intestinales que combaten las enfermedades crónicas.

Para comprender mejor qué sucede en el intestino conforme envejecemos, Gibbons y sus colegas, entre ellos Tomasz Wilmanski, autor principal de nuevo estudio, analizaron datos de más de 9.000 adultos cuyo microbioma se secuenció. El rango de edades fue de 18 a 101 años.

Alrededor de 900 de estas personas eran adultos mayores que se sometían a exámenes regulares en clínicas médicas con el propósito de evaluar su salud. Gibbons y sus colegas descubrieron que al alcanzar la madurez, aproximadamente a partir de los 40 años, las personas comenzaban a mostrar cambios evidentes en su microbioma. Las cepas más dominantes en su intestino tendían a irse reduciendo, mientras que otras menos comunes se hacían más dominantes, por lo que el microbioma experimentaba desviaciones que lo distinguían cada vez más de otros individuos de la población.

“Descubrimos que, en el transcurso de las distintas décadas de la vida, los individuos se van diferenciando, es decir, su microbioma se hace cada vez más único, más distinto del de los demás”, explicó Gibbons.

Por lo regular, quienes mostraban cambios más notorios en la composición microbiana tenían mejor salud y vivían más. También registraban niveles más altos de vitamina D y niveles más bajos de colesterol malo (LDL) y triglicéridos, un tipo de grasa de la sangre. No solo eso, sino que necesitaban menos medicamentos y gozaban de mejor salud física, caminaban más rápido y tenían más movilidad.

Los investigadores especularon que algunos microorganismos intestinales que son inocuos (o incluso beneficiosos) al comenzar la edad adulta, quizá resulten dañinos al envejecer. Por ejemplo, el estudio reveló que las personas saludables que experimentaron los cambios más drásticos en la composición de su microbioma exhibieron una baja pronunciada en el dominio de bacterias del género Bacteroides, que son más comunes en los países desarrollados, donde las personas consumen grandes cantidades de alimentos procesados con alto contenido de grasas, azúcares y sal, y menos dominantes en países en desarrollo, donde las personas por lo regular tienen una dieta con mayor contenido de fibra. Cuando no hay fibra, explicó Gibbons, a los individuos del género Bacteroides les gusta “ingerir mucosidades”, incluida la capa mucosa protectora que cubre el intestino.

“Quizá eso sea bueno a los 20 o 30 años, cuando produces grandes cantidades de mucosidad en el intestino”, dijo. “No obstante, conforme envejecemos se adelgaza la capa mucosa, por lo que quizá convenga reprimir la actividad de estos organismos”.

Si esos microbios se comen la barrera que los mantiene a salvo dentro del intestino, podrían disparar una respuesta del sistema inmunitario.

“Cuanto esto ocurre, el sistema inmunitario se vuelve loco”, señaló Gibbons. “Esa capa de mucosidad funciona como una barrera que mantiene el equilibrio y nos permite vivir en armonía con nuestros microbios intestinales, así que si desaparece, se desata una guerra” e incluso podría provocar una inflamación crónica. Cada vez hay mayor consenso sobre el papel fundamental de la inflamación crónica en un amplio rango de padecimientos relacionados con la edad, desde cardiopatías y diabetes hasta cáncer y artritis.
Una manera de evitar que estos microbios destruyan la capa protectora del intestino es darles algo más de comer, por ejemplo fibra de alimentos integrales nutritivos como frijoles, nueces y semillas, así como frutas y vegetales.

Otros estudios han demostrado que la dieta puede tener un efecto sustancial en la composición del microbioma. Si bien la nueva investigación no analizó con detenimiento el impacto de diferentes alimentos en los cambios experimentados por el microbioma al envejecer, Gibbons indicó que espera examinar ese aspecto en otro estudio futuro.

“Quizá sea posible aumentar la cantidad de fibra en la dieta para preservar la capa de mucosidad en el intestino”, dijo Gibbons. “O quizá podamos identificar otra manera de reducir la abundancia de Bacteroides o de aumentar la producción de indol a través de la dieta. Se trata de intervenciones en un futuro no tan distante que esperamos analizar”.

This article originally appeared in The New York Times.

03/28/2024

Malnutrición y “Enfermedades de la Civilización”. Por: Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña. Desde hace 30 años he estado advirtiendo en mis conferencias, mis cursos y mis artículos, que la peor amenaza para el hombre moderno es la malnutrición.

La malnutrición ha estado produciendo un estado de decadencia física y mental en todas las poblaciones occidentalizadas y predispone fuertemente a la obesidad, a dislipidemias incluyendo la diabetes y a diversos desordenes metabólicos, hormonales y bioquímicos.

La obesidad es la antesala de la diabetes y ambos trastornos predisponen a su vez una gran diversidad de enfermedades crónicodegenerativas que por ser un subproducto secundario de la civilización industrial se les denomina “Enfermedades de la Civilización”.

Pero aun más, la malnutrición predispone también fuertemente a todo tipo de enfermedades infecciosas producidas por todo tipo de microorganismos como virus, bacterias, amebas, levaduras y diversos parásitos.

Si una persona se alimenta y nutre bien, tiene menos probabilidades de engordar, de padecer dislipidemias y desordenes neuroendocrinos, de padecer enfermedades crónicodegenerativas y todo tipo de infecciones.

La malnutrición es el resultado de alimentarse con alimentos artificiales elaborados con ingredientes refinados y aditivos químicos. La mayoría de los alimentos artificiales (falsos alimentos) son elaborados con harina, azúcar y aceites vegetales extraídos en caliente y refinados, a los que se les agrega una gran variedad de aditivos químicos tales como espesantes, dispersantes, texturizantes, emulsionantes, saborizantes, colorantes conservadores y otras sustancias químicas artificiales que en su mayoría son desde ligeramente tóxicas hasta severamente tóxicas.

Los “alimentos artificiales” son la mayoría de los “productos comestibles” que se expenden actualmente en los supermercados, en las tiendas de alimentos y en los restaurantes.

Y más aun, muchos alimentos “naturales” son tratados con radiaciones y con diversos productos químicos sintéticos, por lo que son portadores de diversos aditivos químicos que se utilizan como conservadores, o para darles una buena apariencia a los alimentos.

Cuales son las “enfermedades de la civilización”: son sobrepeso, obesidad, disglicemias, prediabetes, diabetes, dislipidemias, artritis, insuficiencia renal crónica, insuficiencia hepática, hígado graso no alcohólico, cirrosis, diversos tipos de cáncer relacionados a una mala alimentación, enfermedades autoinmunes, alergias, síndrome de intestino poroso o irritable, enfermedades neurológicas como esclerosis múltiple y párkinson, así como diversos trastornos mentales y emocionales. La lista completa seria interminable.

Actualmente se nos advierte del riesgo de una nueva pandemia provocada por virus, sin entender que la más grave y letal pandemia que enfrenta la humanidad la estamos sufriendo ya, y es la malnutrición.

Así que el antídoto más poderoso contra la decadencia física y mental y contra las “enfermedades del mundo civilizado” es consumir una alimentación compuesta exclusivamente de alimentos naturales, frescos, no transgénicos y de producción biológica y según cada caso en particular algunos completos nutritivos para compensar la insuficiencia crónica y a veces aguda de diversos nutrientes esenciales.

A partir de ahora, estaré publicando algunas notas, artículos, y recomendaciones. Voy a explicar más sobre los ingredientes con que están elaborados los “alimentos artificiales”, sobre los nocivos procedimientos de producción de alimentos, y sobre las posibles soluciones.

Nota: a estos alimentos artificiales yo no los llamo ni comida ultraprocesada, ni comida rápida, puestos estos términos producen confusión

03/18/2024

La Crisis de los Alimentos Industrializados y su Impacto en la Inflamación Crónica Silenciosa. Por Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña.
En el trasfondo de la historia de la humanidad, emerge un fenómeno insidioso y contemporáneo: la inflamación crónica silenciosa. Esta dolencia, de alcance global, encuentra sus raíces en la proliferación de alimentos industrializados, constituyendo un problema de salud pública de proporciones alarmantes.

El ascenso de esta tendencia se vincula directamente con la introducción y difusión de alimentos procesados. Más allá de la conocida comida chatarra, esta categoría engloba también a los aceites vegetales y productos elaborados a partir de carbohidratos refinados, como pan, pasta, cereales procesados y otros productos similares. La industria alimentaria se ha beneficiado económicamente de estos ingredientes de bajo costo y larga duración, impulsando así su producción masiva.

Estados Unidos se ha erigido como un gigante en la producción de estos ingredientes económicos, siendo un referente mundial en la fabricación de alimentos industrializados. Por ejemplo, para consumidores en países como Italia, resulta más económico adquirir aceites de maíz o soja, ricos en ácidos grasos poliinsaturados modificados molecularmente, en comparación con el aceite de oliva virgen producido localmente. Esta dinámica ha propiciado la aparición y expansión del Síndrome de la Grasa Tóxica, como describió Barry Sears, extendiéndose por todo el globo gracias a la globalización de estos productos.

La reducción de costos en la producción de alimentos procesados se ha visto favorecida por avances tecnológicos, subsidios gubernamentales y una mayor vida útil de los productos, facilitando así su distribución a gran escala. Además, el costo de producción de carbohidratos refinados y aceites vegetales es aproximadamente 400 veces más bajo por caloría que el de frutas y verduras frescas. Esta disparidad económica impulsa a la mayoría de los consumidores a optar por alimentos procesados, que son más económicos, convenientes y duraderos en comparación con sus contrapartes naturales.

Sin embargo, la trágica ironía de esta preferencia reside en el impacto devastador que estos alimentos tienen en la salud humana. La evidencia científica señala que estos productos, ricos en moléculas energéticas molecularmente alteradas y carentes de micronutrientes esenciales, son los principales desencadenantes de la inflamación crónica silenciosa. Este proceso inflamatorio crónico no solo afecta la salud humana, sino que también contribuye al agotamiento del microbioma, la contaminación ambiental y la degradación de la ecología. En resumen, estos alimentos procesados son el motor de una epidemia global de enfermedades crónicas degenerativas que asola a la humanidad.

En conclusión, la proliferación de alimentos industrializados ha desencadenado una crisis de salud pública sin precedentes. Es imperativo tomar medidas urgentes para revertir esta tendencia y fomentar un retorno a una alimentación más natural y saludable, como un paso crucial hacia la restauración del bienestar humano y ambiental.

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