09/20/2026
Pablo habla de una debilidad que pidió que desapareciera y recibió una respuesta que probablemente no quería escuchar, la gracia de Dios sería suficiente. Eso golpea una idea muy popular dentro del cristianismo, la de que si tenemos suficiente fe Dios necesariamente quitará aquello que nos duele, cuando en ocasiones Dios permite que permanezca precisamente aquello que nos obliga a depender de Él.
A menudo Dios usa experiencias amargas para hacernos mejores personas, porque ciertas lecciones nunca entrarían en nosotros si todo fuera cómodo. Pablo descubrió que su debilidad podía convertirse en un lugar donde el poder de Cristo se manifestara con mayor claridad, y eso cambia la pregunta de “¿cuándo me quitará esto?” a “¿qué está formando Dios en mí mientras atravieso esto?”.
Nos obsesionamos tanto con hacer para Dios que podemos olvidar en quién nos estamos convirtiendo delante de Él. Una vida llena de actividades cristianas puede esconder un carácter todavía dominado por orgullo, impaciencia o necesidad de reconocimiento, mientras una temporada que parece improductiva puede estar haciendo un trabajo mucho más profundo. Quizá aquello que hoy quieres eliminar sea precisamente el lugar donde Dios está enseñándote a depender de Él.