09/21/2026
NO SOLAMENTE ESTUDIAMOS; NOS ESTAMOS PREPARANDO PARA SERVIR
New York Theological Institute
Segundo día de clases
Queridos estudiantes:
Hoy llegamos a nuestro segundo día de clases, y quiero recordarles algo importante: ustedes no están aquí simplemente para obtener conocimiento, completar materias o alcanzar un certificado. Estamos aquí para crecer en nuestra relación con Dios, profundizar en Su Palabra y prepararnos para servir mejor al Reino de Dios.
Cada clase, cada lectura, cada pregunta y cada momento de estudio forma parte de un proceso que Dios puede utilizar para desarrollar nuestra vida y nuestro ministerio.
I. DIOS NOS LLAMA A CRECER
La Biblia dice:
“Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. 2 Pedro 3:18
El crecimiento espiritual no sucede por accidente. Requiere disposición, disciplina y perseverancia.
Estudiar teología no debe alejarnos de Dios; debe llevarnos a conocerlo mejor, amar Su Palabra más profundamente y servirle con mayor fidelidad.
No tengan miedo de hacer preguntas. No tengan miedo de descubrir que todavía hay mucho que aprender. Un buen estudiante no es aquel que piensa que lo sabe todo, sino aquel que permanece dispuesto a seguir aprendiendo.
II. EL CONOCIMIENTO DEBE TRANSFORMAR NUESTRA VIDA
Pablo le dijo a Timoteo:
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.” 2 Timoteo 2:15
Notemos que Pablo no solamente habla de conocer la Palabra, sino de usarla bien.
El propósito de nuestra formación no es llenar nuestra mente de información, sino permitir que la Palabra forme nuestro carácter.
Queremos estudiantes que puedan pensar bíblicamente, vivir bíblicamente y servir bíblicamente.
Porque llegará el día cuando lo aprendido en estas aulas tendrá que convertirse en:
* Una palabra de esperanza para alguien que está sufriendo.
* Dirección para una familia que necesita ayuda.
* Enseñanza para una nueva generación.
* Fortaleza para una iglesia.
* Y servicio para una comunidad.
III. NUESTRO APRENDIZAJE TIENE UN PROPÓSITO: SERVIR
Jesús dijo:
“Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.” Juan 13:15
En el Reino de Dios, la grandeza no se mide solamente por cuánto sabemos, sino por cuánto estamos dispuestos a servir.
Por eso, mientras avanzamos en nuestros estudios, mantengamos siempre presente nuestro propósito.
No estudiamos para tener un título; estudiamos para estar mejor preparados.
No estudiamos para impresionar a otros; estudiamos para servir mejor.
No estudiamos solamente para conocer acerca de Dios; estudiamos para conocerle, amarle y cumplir Su voluntad.
UNA PALABRA PARA ESTE NUEVO CICLO
Quizás algunos de ustedes llegan a este segundo día con entusiasmo. Otros quizá llegan cansados. Algunos pueden preguntarse si podrán completar todo el programa.
Quiero animarlos:
No se rindan.
Habrá días fáciles y habrá días difíciles. Habrá materias que disfrutarán y otras que exigirán mayor esfuerzo. Habrá momentos en que sentirán que están avanzando rápidamente y otros en los que parecerá que avanzan lentamente.
Pero recuerden:
“Y no nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.” Gálatas 6:9
Cada clase cuenta.
Cada esfuerzo cuenta.
Cada hora de estudio cuenta.
Cada pregunta cuenta.
Cada momento que dedicamos a prepararnos para servir a Dios cuenta.
Hoy, en este segundo día, quiero invitarlos a hacer un compromiso personal:
“Señor, no solamente quiero terminar mis estudios; quiero que mis estudios terminen transformándome a mí.”
Que cuando terminemos este proceso podamos decir:
“Sé más, pero también sirvo más.”
“Entiendo más, pero también amo más.”
“Conozco mejor la Biblia, pero también vivo más de acuerdo con ella.”
Que el New York Theological Institute sea mucho más que un lugar donde estudiamos.
Que sea un lugar donde Dios forme obreros.
Porque nuestra meta no es simplemente preparar estudiantes.
Nuestra meta es preparar siervos de Dios.
¡Bienvenidos a este segundo día de clases!
Sigamos aprendiendo. Sigamos creciendo. Sigamos sirviendo.
Y sobre todo:
¡Sigamos respondiendo al llamado de Dios!