11/17/2023
Ahora mismo estoy en un bus camino a Valencia. Normalmente cuando viajo siempre pienso en probar algún restaurante o tienda especializada. Pero esta vez ni eso. Mi única pretensión es pasar el finde rodeada de amigas, 0 curiosidad culinaria en esta vez. Por mí, bien podemos comer comida de perro ❤️
Pero bueno, siempre hay tiempo para un consejo rápido antes de desconectar. Tan rápido como lo que tardas en ponerlo en práctica.
👉🏼Haz más caldo
No solo es una manera de reducir el desperdicio alimentario, también es una forma súper buena de añadir nutrientes importantes a cualquier plato que cocines. De sobra es conocido el aspecto gelatinoso del famoso bone broth o caldo de huesos (reivindico desde aquí que empecemos a llamarlo caldito). Ojalá hubiera caído en grabarlo antes de meterlo al congelador, alucinaríais con la textura de este fumet, hirviendo apenas 20-30 min las cabezas y espinas de los últimos bonitos del año con un poco de puerro y zanahoria. Puro colágeno
🦴El manipular, toquetear, huesos y entrañas también nos acerca al origen y la realidad de lo que consumimos. El otro día leía un post sobre como el mundo occidental está tan desconectado de la materia prima que comemos (precisamente creo recordar que en el mismo post cocinaba una sopa con cabeza de bonito). Que yo soy la primera que muchas veces compra el pescado ya limpio y congelado (lo realmente increíble, por no decir perverso, de esta historia, es que si echas cuentas muchas veces te sale más barato 🤷🏻♀️), pero ay, qué satisfacción la de ir a la pescadería, elegir pescados que no conocías, que te pregunten si te guardan las espinas, que se cuele un puñao de bígaros para el aperitivo…
Volviendo al caldo
🚫Nunca utilizo pieles y puntas de verduras porque es donde tienden a acumular toxinas. Y, unpopular opinion, tampoco pierdo el tiempo desespumándolos
🐟Y si no tenéis tiempo o una buena pescadería cerca, nosotras ya sabéis que llevamos muchos años pidiéndolo a Calidad y precios más que razonables