08/06/2026
Pasé por el Santo Tomé de Los Olivos y no pude evitar viajar 20 años al pasado... 👇
Ver cómo están renovando y modernizando sus instalaciones me trajo un recuerdo imborrable de mis inicios en el mundo de la formación corporativa.
En aquel entonces, yo andaba con más ganas que presupuesto, tocando puertas para promocionar mis primeros cursos.
Llegué al Santo Tomé a pedir permiso para pegar un afiche promocional en la entrada. Con algo de pena, pregunté por la gerencia y me dijeron: "Habla con el señor Mossuto, el dueño".
En mi mente imaginé entrar a una oficina lujosa, detrás de un gran escritorio. Para mi sorpresa, me dirigieron a los depósitos de mercancía.
Allí estaba él: uno de los empresarios más importantes de la ciudad, con las mangas arremangadas, trabajando codo a codo junto a sus operarios.
Tragué saliva, me presenté como un capacitador que estaba empezando y le pedí el favor.
Su respuesta no fue solo un "sí" gentil; fue una lección magistral de humildad y apertura. Me permitió colocar el cartel sin ningún problema.
Salí de allí agradecido, pero sobre todo, con una enseñanza de liderazgo que no te enseña ningún libro de texto: los verdaderos grandes líderes no se aíslan en torres de cristal; están en el barro, con su gente, y nunca pierden la empatía con quien está empezando.
Hoy veo el supermercado renacer, y no puedo evitar recordar que las grandes empresas se construyen con la madera de líderes accesibles y humanos.
Lección para hoy:
A veces pensamos que el liderazgo es estatus. La experiencia me ha enseñado que el verdadero liderazgo es cercanía y ejemplo.
¿Recuerdas a alguna figura empresarial que te haya marcado por su humildad en tus inicios? Te leo en los comentarios. 👇