09/20/2026
Mi esposo y yo nos conocimos a través de canciones.
Vivíamos en ciudades diferentes y una amiga en común llevaba y traía lo que escribíamos. Antes de conocernos personalmente, antes de ver nuestros rostros frente a frente, conocimos algo
Y muchos años después estamos volviendo a ese lugar, pero ahora con nuestra hija.
Estamos volviendo nuestros corazones hacia ella para que también pueda conocernos a través de nuestras canciones, nuestros sonidos, nuestras historias y aquello que hemos recibido de Dios.
Esta semana escribí “Regresar Contigo”:
“Nos has llamado para regresar
a tu corazón…
Nos llevas donde todo comenzó,
en tu corazón.”
Y mientras la escribía entendí algo:
Antes de volver al corazón de nuestros hijos, nosotros necesitamos regresar al corazón del Padre.
Regresar para recordar de dónde venimos.
Regresar para recibir.
Y después volver a nuestros hijos con algo para entregarles.
Malaquías 4:6 dice que Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos.
Y eso estamos viviendo.
Hay tantas maneras de volver…
Se vuelve escuchando.
Se vuelve contando nuestra historia.
Se vuelve estando presentes.
Se vuelve bendiciendo.
Se vuelve abrazando.
Y nosotros también estamos aprendiendo a volver cantando.
Las canciones fueron un puente para que dos corazones se encontraran desde ciudades diferentes.
Hoy esas canciones siguen viajando…
pero ahora viajan hacia nuestra hija.
Quizás eso también es volver:
regresar al Padre para luego regresar a nuestros hijos y entregarles lo que un día recibimos de Él.
Hoy quiero invitarte a escuchar “Regresar Contigo”.
No solo como una canción, sino como una invitación:
regresa al corazón del Padre.
Escucha otra vez Su voz.
Y desde allí, vuelve tu corazón hacia tus hijos.
Tal vez hay algo que recibiste de Él que ahora es tiempo de volver para entregar.