04/03/2023
UN DIOS MORALIZANTE
Una pregunta que en ocasiones me ha surgido, es acerca de qué hizo posible que el monoteísmo se impusiera y superará a todas las demás religiones politeístas y conjuntamente con ello, surgieran pueblos que perduraran en el tiempo junto con dichas creencias. Dejando de lado la consideración de si el monoteísmo es superior a las demás formas de concebir a Dios y a los dioses en sus aspectos teológicos y filosóficos, una respuesta podría estar en el énfasis que las deidades, en esta visión, ponen en la moralidad de las personas, cuya razón fue lo que posibilitó su prevalencia en el tiempo.
Los seres humanos son capaces de vivir en grupos cooperativos extremadamente grandes a diferencia de otras especies, lo que hace casi imposible que un altruismo parental actúe beneficiando a sujetos con quienes no se tienen lazos sanguíneos. Norenzayan y Shariff (2008) así lo dicen: "es evidente que los asentamientos humanos desde finales del Pleistoceno supera con creces las limitaciones que el altruismo basado en el parentesco y la reciprocidad imponen al tamaño de los grupos" (p. 61). Pero también, la evolución cultural, al favorecer la creacción de grupos grandes que compiten con otros, permite la posibilidad de que se introduzcan individuos gorrones a costa de aquellos individuos altruistas, aprovechándose de estos. Debido a eso, y la elevada taza de gorrones que implica el tener grupos grandes, un grupo que no tenga mecanismos instucionalizados de control social es vulnerable al colapso.
Entonces, de acuerdo a eso ¿la creencia inquebrantable en un Dios moralizante podría poner freno a eso y aumentar la cooperación con otros individuos no emparentados? La respuesta corta, según Norenzayan y Shariff (2008), sería sí. Esta creencia podría ser un amortiguamiento a la prevalencia del gonorreo, y por lo tanto, estar presente en grupos bastante grandes donde esa amenaza este más presente, y precisamente eso es lo que se ha encontrado: "Cuando mayor era el tamaño del grupo, más probable era que éste sancionará culturalmente a deidades directamente relacionadas con la moralidad humana". (p. 61)
En definitiva, como dicen ellos: "Aunque la mayoría de las culturas del mundo no promueven deidades preocupadas por la moralidad, las que sí lo hacen tienden a tener poblaciones desproporcionamente más grandes. Como consecuencia, la mayoría de los fieles religiosos del mundo adoran a dioses moralizantes [Yaweh o Alá, por ejemplo]" (Norenzayan y Shariff, 2008, p. 61). Sin embargo, ha de llamarse la atención a algo, y es que la prosocialidad religiosa es limitada, por ejemplo, los autores mencionan que esta asociación entre la prosocialidad y la religión es más evidente cuando la situación exige mantener una reputación social favorable dentro del intragrupo; por otro lado, esa limitación también puede usarse en lugar de para bien, para mal, la presunción de tener una moralidad superior a la de los demás grupos alimenta aquellos sentimientos ancestrales de conflicto intergrupal que subyacen a muchas formas de conflicto humano, lo que ocasiona la división del mundo en un "Ellos" y "Nosotros". Es por eso, que el monoteísmo también puede llevar en su seno el germen de la división y el conflicto, y no llegar a ser una religión de paz, que es la otra cara de la moneda.
Sobre esto último, requeriría una discusión a parte, pero por lo principal que acá quería mencionar sobre la ventaja de tener "Grandes Dioses" o un "Dios moralizante", lo que se podría decir es, en suma, que considerando esto junto a la visión única que transmite el Génesis sobre la naturaleza humana y del mundo, la posible defensa filosófica de un único Dios y su teología centrada en un Dios bondadoso e interesado por la humanidad, es claro que el monoteísmo, más específicamente, el cristiano, en alguna manera supera a otras formas religiosas de ver a la divinidad.
Nota:
Para saber un poco más sobre el tema, véase esta entrada que publiqué hace unas semanas: "¿Es Dios una fuerza bondadosa o maligna? Por Jonathan Haidt": https://verbum279232912.wordpress.com/2023/02/17/es-dios-una-fuerza-bondadosa-o-maligna-por-jonathan-haidt/
REFERENCIA:
Norenzayan, A., & Shariff, A. F. (2008). The origin and evolution of religious prosociality. Science, 322(5898), 58-62. https://www.science.org/doi/10.1126/science.1158757