Coach en comunicación verbal, para-verbal y No verbal. Consultor independiente en Marketing, Relaciones Públicas y Publicidad con Maestría en Educación.
Del campo a la Ciudad…. La transición de un mundo libre
A la realidad.
“Dios me ha llevado donde él ha querido, no se mueve nada en este mundo sino es por él.” Esas es una de las frases de José Fabricio Cruz Villatoro quien a lo largo de sus 32 años ha vivido muchas experiencias en la vida donde ésta se ha encargado de mostrarle lo lindo del campo y aire de libertad que en él se respira y que lue
go por razones de la vida tiene que trasladarse a la capital donde el mundo es totalmente diferente a lo que él estaba acostumbrado. Fabrico nace en el año de 1980 en el Hospital de maternidad en San Salvador siendo el último hijo de sus padres. ¿Por qué José Fabricio, se preguntaran muchos, porque ese nombre? Su tía y su madre discutieron por varios días como se iba a llamar el nuevo integrante de la familia y su madre después de una ardua selección decidió ponerle Edgar Iván. Cierto día al comentar con sus vecinas el nombre de su hijo, una señora que a lo lejos oía la conversación le dijo: ¡El qué! El Gavilán le va a poner al niño y fue ahí donde su madre decide cambiarle el nombre, José por su padre y Fabricio por un médico vecino de ella. Con un brillo en sus ojos y una sonrisa entre sus labios recuerda aquellos años de infancia que vivió en San Juan Gualare, El Sauce en La Unión, años que sin duda no volverán pero que ese recuerdo se lleva siempre en el corazón. No puede pedirle más a Dios expresa Fabricio pues tuvo una infancia maravillosa, su jornada comenzaba desde las 4 de la mañana, se levantaba a ordeñar las vacas y luego se alistaba para ir a la escuela que quedaba a 800 metros de su casa. Sus tardes eran de fútbol y tareas, luego que regresaba de la escuela almorzaba, jugaba futbol con mucha pasión y a partir de las tres de la tarde comenzaba a hacer sus tareas, a eso de las cinco de la tarde junto con su primo iba a guardar las vacas. El futbol fue siempre su pasión, él estuvo en dos equipos en su cantón, el Bracos FC y en el equipo 24 de junio. Desde niño la gustaba la radio y la música, comenta que junto a su hermano tocaba un cumbo de leche y con unos palitos tocaba como si fuese batería. Y así el tiempo transcurría, Fabricio llega a la edad de 15 años donde su vida da un giro completo pues se ve obligado a irse a la capital para continuar sus estudios de bachillerato. Es ahí donde comienza a ver la realidad de la vida, luego de vivir en un mundo literalmente libre, donde respiraba el aire del campo, apreciaba los ríos, llega a un mundo totalmente diferente. Sentía mucho la ausencia de sus padres, para él era muy difícil no saber a quién consultar, a quien pedirle un consejo.
Él se traslada a vivir con su tía y sus abuelos quienes lo acogieron mientras el iniciaba esta nueva etapa de su vida. Estudió bachillerato técnico opción Contador en el Instituto Nacional Alberto Masferrer. Fabricio desde adolescente tuvo ese espíritu trabajador, esa iniciativa de generar recursos económicos para cubrir sus necesidades básicas. Comienza a trabajar en Almacenes Tropigas donde hacia la limpieza, es esa misma época de su bachillerato hizo un pequeño negocio junto a tres amigos, ellos lavaban carros los fines de semanas con clientes fijos que confiaron en ellos y les dieron la oportunidad de emplear su tiempo en algo positivo que al final les iba a ayudar. Así transcurre su etapa como bachiller, en un lugar que desconocido, diferente a lo que él estaba acostumbrado y donde solo tuvo 4 amigos que le ayudaron y le mostraron su sincera amistad. Los años siguen pasando y Fabricio llega a la Universidad. Uno de sus sueños era ser economista y también ese era el sueño de su madre por lo que aplica para estudiar en la Universidad de El Salvador donde aprueba pero por influencias de sus amistades decide finalmente estudiar la Licenciatura en Relaciones Publicas y Comunicaciones en la Universidad Tecnológica de El Salvador misma universidad que años más tarde lo ve graduarse como licenciado en Relaciones Publicas y Comunicaciones. Fue en esa fecha que entra a trabajar a la Pizza Hut donde siempre escuchaban Fm Globo su radio favorita y en son de bromas les decía él a sus compañeros “ahí voy a terminar trabajando yo” y nadie le creía. Es en esa época que Fabricio llega por primera vez a los medios, después de enviar su hoja de vida a diferentes estaciones de radio es Radio Paz quien le da la oportunidad de iniciar en los medios de comunicación, a tal grado que fue enviado especial de la radio a Guatemala para cubrir la llegada del papa Juan Pablo II en ocasión de la canonización de Pedro de Betancourt. Fabricio describe esta experiencia como única, estuvo a un metro del papa, su voz fue escuchada no solo en todo El Salvador y Guatemala sino en otros países de Centroamérica y en Islas Canarias, España. Aunque el mismo dice que “los humos se le subieron a la cabeza” y tras una serie de situaciones y mal entendidos es despedido de Radio Paz. Después de su salida de Radio Paz llega por primera vez a una radio comercial: Radio Feliz que fue una sensación en aquella época en la zona paracentral del país. En Radio Feliz solo estuvo un año y un par de meses más y luego comienza a trabajar realizaba eventos publicitarios de la mano de personas del medio. En Noviembre del 2006 vive una de sus experiencias más bellas como lo es lanzarse con un paracaídas vestido de Santa Claus en Metrópolis. Después de esa experiencia Fabricio queda sin empleo y es en el 2007 se une con unos amigos y crean En Berlín, Usulután Radio B Grande. Que solo duró dos meses pero que en ese tiempo B Grande gozó de la aceptación del público. Y es así como Fabricio viene a San Miguel y por medio de contactos entra un 16 junio a Radio RX con un turno de 4 a 8 de la mañana, que no era nada fácil pues en ese tiempo no tenía casa y a veces le tocaba dormir en una móvil que le habían asignado para trabajar. El 5 de noviembre de ese mismo año entra a Ágape radio que le brindo donde vivir y en donde tenía a cargo el turno de la noche y la madrugada. A finales del 2007 envía su curriculum a la Universidad Dr. Andrés Bello por recomendación de su amigo Ángel Funes. Al siguiente año le llaman de la Universidad y es así como entra como docente impartiendo la materia de Relaciones Públicas de la carrera de Comunicaciones, esa misma semana le dieron otras dos materias entre ellas Editorial y Propaganda. Es en abril del 2008 que lo eligen como Coordinador de la carrera, algo que por supuesto no iba a ser fácil pero sin duda el asume el reto de ser coordinador. Desde el 2008 desarrolla funciones específicas como coordinador, su trabajo se centra en planificar la carrera, mantenerla y desarrollarla. Fabricio dice que agradece a Dios el haberle permitido llegar a San Miguel, donde conoce a Margarita quien ahora es su esposa y madre de sus hijos Fabricio Alessandro y Anderson Geovanny quienes sin duda cambiaron su vida y llegó a ser esa transición de la inmadurez a la madurez. Es precisamente por su familia que lucharía hasta morir. Un día normal en la vida de Fabricio es un tanto rutinario y cansado pero eso no le impide pasar un tiempo especial con su familia y su amado Alessandro. Fabricio como todo ser humano tiene virtudes y defectos pero que por supuesto esos mismos defectos lo hacen crecer como persona cada día. Se ve en el futuro fuera la Universidad, teniendo su propia empresa y regresando ahí mismo donde la historia de su vida comienza, su querido San Juan Gualare, El Sauce en La Unión. Su sueño es llegar a gobernar la alcaldía de su pueblo, su deseo no es dejar huella a nivel de país, sino a nivel de su gente, ayudarles y ver desarrollado aquel cantón que lo vio crecer y le brindo los mejores momentos de su infancia. Fabricio admira a Jesucristo por su ejemplo de vida, amor y entrega. Por ello invita a los jóvenes, futuros profesionales que siempre tengan la mira en Jesús, que enfoquen su lente a quien siempre los va a guiar. Esta no es una biografía, ni un relato, es una Semblanza de un hombre que ha sabido luchar por sus sueños y ha aprendido a sobrellevar los problemas a pesar de la circunstancias. Una semblanza que marca la transición del campo a la cuidad…. La transición de un mundo libre a la realidad.
24/02/2026
⚠️ Luto en el periodismo oriental: fallece reconocido comunicador tras accidente de tránsito
La tarde de este 24 de febrero de 2026 quedará marcada por una noticia que nadie hubiese querido confirmar. Un accidente de tránsito registrado en una carretera del oriente del país no solo dejó varios lesionados, sino que apagó la voz de un periodista ampliamente reconocido en la región: Jorge Guadalupe Sorto.
En el percance se vieron involucrados un autobús del transporte colectivo y un vehículo particular, resultando varias personas lesionadas que fueron trasladadas a un centro asistencial. Sin embargo, mientras era llevado hacia el Hospital Nacional de Santa Rosa de Lima, Guadalupe Sorto falleció, según reportes confirmados por medios locales.
Sorto no era únicamente un nombre más en la agenda informativa. Durante años fue una voz constante en la cobertura de emergencias, denuncias ciudadanas y acontecimientos comunitarios. Su estilo directo, su presencia en el lugar de los hechos y su compromiso con mantener informada a la población lo convirtieron en una figura cercana para miles de salvadoreños, especialmente en la zona oriental.
Era de esos periodistas que no esperaban el boletín oficial para contar la historia; estaba “al pie del cañón”, micrófono en mano, llevando cada detalle a su audiencia. Paradójicamente, esta vez fue él quien se convirtió en noticia, una que enluta al gremio periodístico y a toda una comunidad que seguía su trabajo día a día.
Colegas, amigos y oyentes han comenzado a expresar su pesar en redes sociales, recordando no solo al comunicador, sino al ser humano solidario y comprometido con su labor.
Hoy el oriente del país no solo lamenta un accidente más en carretera. Hoy despide a una voz que durante años narró la realidad de los demás.
Descanse en paz, Jorge Guadalupe Sorto.
24/02/2026
Con profundo pesar me uno al dolor que embarga a la familia del Dr. Raúl Rivas Quintanilla. Su partida deja una huella imborrable en la comunidad universitaria y en todos quienes tuvimos la oportunidad de conocer su liderazgo, su vocación de servicio y su calidad humana.
Su legado permanecerá vivo en cada proyecto impulsado, en cada generación formada y en cada vida que fue tocada por su ejemplo.
A su familia, les expreso mis más sinceras condolencias. Que encuentren consuelo en el amor que los rodea y fortaleza en los recuerdos que siempre los acompañarán.
Con respeto y solidaridad,
16/02/2026
San Salvador entre el aplauso y el silencio.
San Salvador brilló. Las luces del escenario encendieron la noche, miles de voces cantaron al unísono y por unas horas el país pareció olvidar el peso de sus problemas cotidianos. No es malo. El entretenimiento también es una forma de respirar, de sanar, de recordar que la vida no puede ser solo sobrevivir.
Pero mientras una parte de la ciudad celebraba, otra seguía ardiendo… aunque no siempre en llamas visibles.
Porque fuera del concierto, lejos del ruido y del espectáculo, hay un país donde los médicos protestan por condiciones laborales y decisiones que afectan directamente al sistema de salud. Hay discusiones sobre pensiones que podrían redefinir el futuro económico de miles de trabajadores. Hay un Centro Histórico que se transforma entre remodelaciones, desplazamientos, incertidumbre y episodios que parecen incendios reales y simbólicos al mismo tiempo.
Y ahí es donde nace la incomodidad.
No es culpa de la música.
No es culpa de Shakira.
No es culpa de la gente que compra una entrada y busca alegría.
El problema no es el espectáculo. El problema es cuando el espectáculo se convierte en cortina.
La historia nos ha enseñado —y no pocas veces— que los pueblos pueden ser distraídos mientras se toman decisiones trascendentales. A veces no hace falta censura ni represión para dominar una narrativa: basta con que el foco esté en otro lado.
Hoy el escenario brilla, y eso es legítimo. Pero también es legítimo preguntarse por qué, en medio de una crisis social, ciertos temas pierden visibilidad. Por qué los titulares se llenan de luces y celebridades mientras los debates sobre salud, empleo y retiro digno se discuten casi en silencio, como si fueran asuntos secundarios.
La frase “las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan” puede sonar empoderadora y moderna. Y lo es, en su contexto. Pero una nación no puede sostenerse solo con consignas virales. No se construye un país a base de tendencias, conciertos y discursos motivacionales. Se construye con políticas públicas estables, con respeto a los derechos laborales, con un sistema de salud digno y con una vejez protegida.
San Salvador no necesita elegir entre celebrar o exigir. Puede hacer ambas cosas.
El problema es cuando dejamos de exigir.
Cuando el pueblo aplaude sin preguntar, cuando la emoción colectiva se vuelve más importante que la realidad cotidiana, cuando lo urgente se tapa con lo vistoso. Porque mientras el escenario ilumina, las decisiones siguen avanzando, las reformas se cocinan, los cambios se implementan y los afectados siguen esperando respuestas.
La pregunta no es si debemos disfrutar la música. Claro que sí.
La pregunta es si también estamos prestando atención a lo demás.
Porque las ciudades no se transforman con conciertos.
Se transforman con decisiones que marcan generaciones.
Y cuando el aplauso termina, lo que queda no es la canción…
lo que queda es el país.
12/02/2026
Perdón por el delay, pero ayer pasó algo que no puedo dejar pasar, que acabo de ver con detenimiento y que de verdad me tiene emocionado y no, no necesariamente por sea fan de Bad Bunny.
Más allá de si te gusta o no si música… más allá de si el show del Super Bowl te pareció bueno, regular o espectacular… hay algo que me dejó realmente sorprendido.
Hace menos de 10 años, ese mismo chico cantaba en discotecas de barrio con entradas que no llegaban ni a 5 dólares.
Y ayer estaba representando a toda la comunidad latina ante los ojos del mundo, rompiendo cualquier premisa histórica.
Hay una frase suya que me quedó resonando:
“Si estoy aquí es porque creí en mí. Cree tú en ti.”
Ese es el punto.
No es el espectáculo.
No es el artista.
No es el género musical.
Es el mensaje.
Vivimos en un mundo donde muchos se burlan, critican o menosprecian los sueños ajenos… hasta que esos sueños se vuelven imposibles de ignorar.
Si alguien que hace pocos años era subestimado pudo llegar hasta ahí… ¿por qué tú no?
Todo lo que quieres alcanzar es posible. Pero primero tienes que creerlo tú. Aplica en la vida, aplica en los negocios.
10/02/2026
Bad Bunny
10/02/2026
Bad Bunny en el Super Bowl: cuando el espectáculo se vuelve frontera.
Ayer, en el Super Bowl, Bad Bunny no solo cantó. Ayer habló.
Y no hablo de “dar un mensaje” en sentido superficial. Hablo de intervenir uno de los espacios simbólicos más potentes del imaginario estadounidense.
Porque el Super Bowl no es solo deporte. Es industria cultural, es vitrina global, es un ritual donde Estados Unidos se mira a sí mismo y se reafirma como centro del mundo.
Por eso, cuando aparece una voz latina ahí —y además una voz que no se disfraza de neutralidad— el espectáculo deja de ser entretenimiento y se convierte en política.
Durante mucho tiempo, su música no me generó identificación. En sus inicios, parecía inscribirse en la lógica de consumo rápido: éxito inmediato, circulación masiva, olvido rápido.
Pero hace aproximadamente dos años empecé a notar un giro.
Su producción empezó a configurarse también como un espacio de protesta, especialmente desde su posicionamiento frente a las movilizaciones sociales en Puerto Rico.
Y sí, es cierto: sigue siendo parte del sistema de producción cultural dominante.
Pero justamente ahí está el punto.
No toda resistencia ocurre desde afuera. A veces lo disruptivo aparece cuando una grieta se abre dentro del propio engranaje. Cuando una voz distinta irrumpe en el lugar equivocado.
La presentación de ayer fue discursivamente brillante. No por “la estética” únicamente, sino por lo que puso en escena: la vida cotidiana latinoamericana, lo tradicional, lo popular, lo que nos hace reír, lo que nos incomoda y lo que nos sostiene.
No como folclore decorativo, sino como identidad viva.
Y al mismo tiempo, mostró una verdad que quienes migramos conocemos demasiado bien: cuando una persona se va, todo eso se transforma en nostalgia. Lo cotidiano se vuelve símbolo. La pertenencia se vuelve tensión permanente.
Puede parecer básico, pero es real: basta con que nos pregunten “¿de dónde sos?” para que se active una clasificación social previa. Una etiqueta. Una expectativa. Un prejuicio.
Ahí entra un concepto clave: alien.
En Estados Unidos, esa palabra no opera solo como término administrativo. Carga una narrativa simbólica: el migrante como invasor, como amenaza, como cuerpo ajeno.
Paradójicamente, en un territorio construido históricamente por procesos de colonización, desplazamiento y mestizaje.
Por eso es fundamental insistir: América no es un país. América es un continente.
La apropiación del nombre “América” por parte del poder político y cultural estadounidense no es un detalle menor. Quien controla el lenguaje, controla también el mapa mental del mundo.
Los países que hoy se presentan como “primer mundo” no llegaron ahí solo por mérito interno. También lo hicieron gracias al trabajo constante de millones de migrantes que sostienen sus economías desde la precariedad y la invisibilidad.
El migrante muchas veces es como una hormiga: construye grano a grano los cimientos de sociedades que luego lo miran con desconfianza o lo reducen a caricatura.
Por eso, lo de ayer importa.
Porque no fue solo un show. Fue una intervención simbólica en un escenario global.
Y en tiempos donde el menosprecio se normaliza, tener visibilidad y voz pública no es un lujo: es una forma de resistencia.
Somos América. En su sentido continental, plural y mestizo.
Y somos sujetos con historia, con pensamiento, con dignidad y con potencia transformadora.
05/02/2026
EL EFECTO COBRA.
El mayor error en liderazgo, empresa y política no suele nacer de malas intenciones, sino de buenas ideas mal pensadas.
Creemos que basta con definir un objetivo correcto para que las personas actúen de la manera esperada, pero la realidad es otra: la gente no responde a discursos, responde a incentivos.
El llamado Efecto Cobra lo demuestra con crudeza.
"En la India colonial, el gobierno decidió combatir una plaga de cobras pagando por cada animal mu**to. Al principio, la medida parecía funcionar. Sin embargo, pronto ocurrió lo impensable: las personas comenzaron a criar cobras para matarlas y cobrar la recompensa. Cuando el programa fue cancelado, las cobras dejaron de tener valor y fueron liberadas. El problema no solo no se resolvió, sino que se multiplicó".
Este fenómeno nos revela una verdad incómoda: cuando el incentivo está mal diseñado, el sistema se vuelve más peligroso que el problema original. Las personas no actúan según la intención de quien diseña la norma, sino según el beneficio que perciben de ella. Y ese detalle cambia todo.
En el liderazgo ocurre todos los días. Un líder que castiga el error cree que está fomentando la excelencia, pero en realidad está entrenando a su equipo para ocultar fallas. Un líder que premia únicamente los resultados, sin mirar el proceso, termina incentivando atajos, desgaste y silencio. La cultura no se destruye con gritos ni malas palabras; se erosiona lentamente cuando se premia lo equivocado.
En las empresas, el Efecto Cobra se manifiesta cuando las métricas sustituyen al propósito. Bonos por ventas pueden generar promesas que jamás debieron hacerse. Indicadores de productividad pueden producir empleados agotados pero cifras impecables. Controles excesivos crean burocracia, no compromiso. Así, la organización puede cumplir todos sus KPI y aun así fracasar estratégicamente. Cuando la métrica se convierte en el objetivo, el sentido del trabajo desaparece.
En la política, el efecto es aún más visible. Leyes bien intencionadas pueden crear mercados negros. Subsidios mal diseñados pueden desincentivar el esfuerzo. Castigos extremos pueden volver más peligrosos a quienes ya no tienen nada que perder. El problema no es legislar, sino no anticipar cómo reaccionará la sociedad frente a los incentivos creados.
Por eso, antes de implementar una regla, una meta o una política pública, hay una pregunta que debería preceder a todas las demás: ¿qué comportamiento estoy incentivando, incluso cuando no estoy mirando? Si esa pregunta no se formula, el sistema la responderá por su cuenta, y casi nunca lo hará de la manera esperada.
El Efecto Cobra nos deja una advertencia tan simple como brutal: si el incentivo es incorrecto, las personas pueden hacer exactamente lo que se les pide y, aun así, destruir el objetivo. No fallamos por falta de control ni por exceso de libertad; fallamos por no comprender el comportamiento humano.
Al final, liderar no es imponer reglas ni diseñar castigos. Gobernar no es solo legislar. Dirigir una empresa no es acumular métricas. Liderar, en cualquier contexto, es entender que no se conduce a las personas con órdenes, sino con incentivos. Y que un incentivo mal pensado puede ser más letal que el problema que pretendía resolver.
Tú ¿qué piensas?..
03/02/2026
Una reflexión para ti joven estudiante.
1. Ya no eres niñ@ -lo siento-, ese tiempo ya pasó, eres adolescente y puedes hacer más y mejores cosas. Ten conciencia de ello y ten cuidado con lo que haces, a tu edad es fácil perderse.
2. Esta es una nueva etapa en tu destino, es una oportunidad que la vida te dio para que seas mejor. No hay mañana para empezar, es hoy.
3. Considera que en este momento estás exactamente igual que tus demás compañeros, no eres mejor ni peor, al inicio de cada etapa de la educación nadie se distingue por nada. Tienes un 10 de calificación, consérvalo siempre.
4. ¿Qué tanto quieres progresar en la vida? Disciplina es orden y orden es progreso.
5. La vida te puso aquí por alguna razón, y aquí mismo tienes que demostrar que eres mejor que los demás.
6. No hay materias imposibles de pasar, todas están hechas para la capacidad que hoy tienes.
7. A la escuela, instituto y universidad, venís a estudiar y a aprender cosas positivas, no lo olvides.
8. Respeta a los demás y exige el respeto de todos.
9. En ocasiones tendrás que ayudar a los demás y otras veces recibirás ayuda. Pero entiende y aplica bien la palabra ayuda, es fácil crear vicios de tanto “ayudar” o caer en ellos de tanto recibir “ayuda”.
10. Administra bien el tiempo. Todo se puede hacer, pero tienes que asignar un momento para cada cosa. Dale mayor importancia y tiempo a las cosas que te traerán beneficios. El tiempo es como el dinero: debe invertirse no gastarse, y no debe utilizarse para comprar lo que quieras sino lo que necesites.
11. Si algo debe quedar bien claro en tu cerebro es que no hay imposibles. Puedes ser lo que quieras, grande o pequeño como quieras. Todo empieza en la imaginación, imagina que eres el mejor y lo serás, imagina que puedes y podrás. Pero tienes que acompañar tu pensamiento con la acción, de lo contrario no pasarás de ser un soñador.
Tienes un horizonte lleno de posibilidades, no desaproveches esta nueva oportunidad que la vida te dio.
S i n c e r a m e n t e : Fabricio Cruz
03/02/2025
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