02/12/2020
La Virtud
Esta es una revista de docencia exclusivamente para iniciados en filosofia
02/12/2020
EL HOMBRE VIRTUOSO PARTE V
Genaro había trabajado duro y se había esmerado en sus quehaceres, durante todo un año demostró que era eficiente en lo que hacía y que era cuidadoso de sus herramientas y atento en sus faenas. El arquitecto había notado sus cualidades y por ello le ofreció un trabajo extra, el cual consistía en prepararle el tradicional asado para él y sus invitados una vez por semana, Genaro aceptó con gusto ya que por tan solo tres horas de servicio le pagaría un jornal entero. Ese mismo día el arquitecto lo llevó a su casa y le mostró el quincho, la parrilla y otras herramientas para su uso, además le habló de algunas reglas como la de no pasar la mano a los invitados a no ser que ellos hagan, (porque no es bueno ensuciar las manos del parrillero), mantenerse siempre con guantes y la cabeza cubierta, usar delantal limpio, no rascarse ni tocar otra cosa durante la manipulación de los alimentos y por el ultimo que el parrillero antiguo le acompañaría durante dos semanas.
Genaro muy contento por su nuevo logro se preparó para iniciar su primer día como parrillero, se presentó a la hora exacta porque sabía que el arquitecto era intolerante a las llegadas tardías, la falta a una cita sin avisar o llegar tarde haciendo que los demás esperen, lo consideraba de mala educación y falta de respeto hacia la otra persona. El maestro parrillero le instruyó sobre la limpieza y la preparación de la parrilla, sobre el fuego, sobre la higienización y los atuendos del servicio.
Instantes después los invitados fueron llegando de a poco, a Genaro le llamaban poderosamente la atención todos aquellos hombres bien vestidos y más aun los obsequios que traían consigo, cada uno portaba una especie de licor, vino, cerveza o refresco y lo depositaban sobre la mesa de la sala de reuniones. Los invitados eran muy educados y amables y en su mayoría personas mayores de cuarenta años, la reunión se desarrolló a puertas cerradas, luego de 90 minutos aproximadamente tras el sonido de una campanilla se abren las puertas, y el maestro parrillero le indicó a Genaro para que lo ayudara a llevar copas, vasos e hielo en la sala, dando inicio al brindis e invocaciones al todo poderoso, luego de unos minutos el maestro parrillero vuelve a entrar y anuncia que el asado esta para ser servido, inmediatamente el arquitecto indica a los presentes que la cena esta para ser servida y que se preparen para recibir el alimento. Todos abandonan la sala, se lavan las manos ínterin se instala la mesa, luego cada uno retira sus utensilios, pasan por el quincho y retiran la carne de su preferencia. Una vez terminada la cena los parrilleros ingresan a la sala a retirar los cubiertos y sobras de comida, y a Genaro no pudo dejar de intrigarle algunas frases que decoraban la sala como la que decía ¨ANTES DE ENTRAR POR FAVOR DESPOJARSE DE LA VANIDAD Y EL APEGO” otra frase rezaba, “AQUÍ NO HAY LUGAR PARA PERSONAS INTOLERANTES Y CODICIOSAS”.
Al día siguiente Genaro estaba impaciente por quitarse la curiosidad pero se dijo que debía ser discreto por lo que decidió esperar dos días para luego indagar al arquitecto. Llegado el día le dijo: la otra noche no pude evitar que mi vista se enfocara en algunas leyendas de la sala, me pregunte mucho sobre ellas pero no encontré la repuesta; a lo que el arquitecto sin ninguna sorpresa le respondió: cada frase que está escrita en la sala tiene su importancia, el hombre es olvidadizo, se le debe recordar constantemente su obligación; a propósito Genaro mañana debemos ir a limpiar la sala y cambiar algunos focos que no prenden y ahí tendrás la oportunidad de contemplarlas mejor.
En el día de la limpieza Genaro tenia ganas de copiar todo lo que había escrito en la sala, pero eso podría ser imprudente, entonces decidió escribirlo en su mente. Cuando Genaro estuvo en cautiverio había llegado a sus manos un texto que enseñaba la técnica de memorizar, escrita por Dale Carnigie, y él había entrenado su mente para memorizar hasta cuarenta artículos en menos de cinco minutos, practica que mantuvo por mucho tiempo porque le era muy útil, entonces decidió almacenar la información de la sala en su mente, entre las tantas leyendas había además símbolos e imágenes, entre ellas vio un reloj de arena, herramientas como ma****lo, regla, escuadra, un busto de Jesucristo. Sin lugar a dudas a Genaro le pareció que todo aquello emitía un doble mensaje, la duda era para él como un fuego en el alma, las ganas de conocer y el miedo por lo desconocido lo inundaba, pero pasar por alto la oportunidad de conocer, de saber más lo carcomía por dentro.
El arquitecto vio el mar de curiosidad en el que se sumergía Genaro, entonces le dio el gusto de matar su curiosidad y le dijo; Genaro dime: hay algo en esta sala que no conozcas su significado? A lo que dubitativo Genaro respondió: sí, aunque conozco el significado de algunas cosas que veo su presencia en la sala es lo que llama mi atención, como las herramientas de mi oficio.
El arquitecto le contesto: Genaro, primero debes saber que todas las cosas que aquí están presentes tienen dos significados, y eso se debe a la naturaleza misma de las cosas; el aspecto externo (exotérico) y el interno (esotérico).
Así la plomada que utilizamos en la construcción, sirve para que la columna se construya recta, balanceada, pues sino, no soportaría el peso de la edificación, al mismo tiempo el constructor necesita estar interiormente aplomado, así será más tolerante, evitará discusiones y roses innecesarios, manteniéndose en paz para permitir que su luz interior dirija su obra y la paciencia se encargue de la perfección.
El ma****lo usamos para aplicar fuerza y con eso se golpea el clavo y unir dos partes, pero el carpintero necesita convertir la madera bruta en un fino mueble, para ello necesita de la voluntad que es la fuerza, pero esta fuerza en bruto de por sí no le serviría, necesita ser iluminada por su luz interior, así el carpintero se convierte en noble artista y útil a la sociedad, porque la fuerza en bruto nada construye solo destruye.
La regla la usamos para trazar la línea recta, así el constructor tiene un trabajo prolijo, pero también necesita que su vida sea ordenada, sujeta a las normas y reglas impuestas por la sociedad, ningún constructor que pisa las reglas puede seguir un camino recto y sin esa rectitud su obra no sería posible.
La calavera representa el pasado y el devenir, si alguna vez ese esqueleto sirvió para sostener una estructura viviente que se llama cuerpo y no ha hecho nada perdurable, entonces en el futuro solo quedara como esqueleto.
El reloj de arena indica el tiempo, vez que cada instante cae un grano, y que cada día quedan menos, significa que todo tiene su tiempo, el tiempo no aprovechado es perdido, y cuánto ya has perdido hasta ahora? solo ve el reloj y te dirá exactamente, y a propósito ya hemos perdido bastante tiempo hoy Genaro hay que concluir el trabajo.
NO SE PIERDA el siguiente capítulo Genaro penetra en su interior y se encuentra con su yo mano a mano.
PARTE IV: EL HOMBRE VIRTUOSO C.D.E. 9/3/16
Durante su infancia y juventud Genero había vivido en un mundo donde reinaba la naturaleza en todo su esplendor, pues la ciencia y el avance tecnológico eran muy escasos aun, para el hombre de aquel tiempo era suficiente conocer el arte y aprenderse las destrezas de ciertos oficios, cuando se alistó para el ejercito recibió instrucciones de sobrevivencia para manejarse en el inmenso territorio de chaqueño caracterizado por su hábitat hostil; para poder encontrar agua y regresar al destacamento un oficial en su discurso le hablo de que hace 50.000 años atrás las hormigas ya habían crearon un sistema de comunicación igual a lo que hoy conocemos como redes sociales, cada hormiga soporta dos diminutas antenas y con ellas envían y reciben mensajes para comunicarse de este modo pueden dar aviso sobre la presencia de enemigos, la existencia de alimentos, o peligro. También podían comunicarse para trabajar en equipo, de este modo coordinaban sus acciones para atacar al enemigo o incluso para construir un puente con sus cuerpos, todos reciben y transmiten a la vez, acudiendo millares de obreros si necesario fuere.
Cinco mil años atrás el hombre empezó a usar palomas para enviar mensajes, porque descubrieron que tenían incorporado lo que hoy se conoce como GPS, sus potentes ojos pueden captar los accidentes geográficos desde 1.000 metros de altura y lo tienen guardado en su memoria, y comparando las corrientes magnéticas de los polos, puede en un vuelo de 10 minutos ubicar donde queda su casa y regresar de cualquier distancia de donde el hombre le haya llevado.
Y recientemente la ciencia ha descubierto, que los gansos son aves que vuelan a 10.000 metros de altura, siendo que la única maquina que vuelan esa altura en nuestros días son los aviones supersónicos. Los gansos siempre mantienen un vuelo en forma de V, y la explicación es tan obvia y sencilla que a los hombres nos llevó cientos de años descifrarlo; el ganso más fuerte siempre está en la punta de la V, es el encargado de romper el aire y con ello libera de la fuerza del viento a los demás miembros, cuando éste se cansa pasa al final de la V y otro ganso ocupa su lugar en la punta de la V y eso lo hacen sistemáticamente, es un organizado y bien estructurado trabajo en equipo que permite la sobrevivencia y el desplazamiento de todos, y cada año migran buscando comida, nunca se pierden, su GPS no falla e instintivamente manejan un calendario de sequia y abundancia.
Una vez dicho eso el oficial argumento que si unos animales salvajes pueden orientarse y trabajar en equipo para sobrevivir por qué no habría de hacerlo hombres racionales y con instrucción? Aquí en esta tierra seca y casi desértica en los días sin sol un hombre sin experiencia podría perderse fácilmente y caminar hasta desfallecer. Paciencia, perseverancia y conocimiento serán tu tabla de salvación para guiarse en este territorio desolado donde no habita un alma. Si sobreviven a la batalla no pueden perecer en el desierto por eso aprenderán a trabajar en equipo como los gansos y serán diestros como las palomas mensajeras pudiendo encontrar este fuerte aunque hayan ido a parar en la trinchera enemiga.
No deje de leer la quinta parte, Genaro aprende un progreso personal del arte de la construcción.
PARTE III EL HOMBRE VIRTUOSO
C.D.E. 12/02/16 POR VICENTEMENDOZA
Al poco tiempo y gracias a su voluntad de crecer Genaro rápidamente aprendió el oficio y se había ganado la confianza del Arquitecto, lo cual a recompensado con una buena paga, así su economía se equilibro, había logrado cubrir sus gastos básicos y el seguro social cubría lo de salud suyo y de su hijo.
Por otra parte Antoñito demostraba una inmensa alegría, gozaba de la compañía de su padre y admiraba su esfuerzo, hacía tiempo que había estado pensando en cómo ayudarlo pues esta nueva vida lo había motivado a luchar y sentía que era capaz de más, su confianza aumentaba poco a poco. Fue entonces que un día acompañando a su padre uno de los obreros le ofreció unas monedas a cambio de preparar el tereré; entonces una idea surgió. El vendería el tereré y proveería el tereré rupá.
Todo marchaba en viento en popa, Genaro trabajaba de día y por las noches ayudaba a su hijo con los deberes de la escuela, luego se ocupaba de preparar el terere rupá que sería vendido al día siguiente al tiempo que respondía a las insistentes preguntas de Antoñito que había nacido de nuevo pues en su nueva vida iba a la escuela y el conocimiento traía consigo muchas preguntas que llevaban a mas preguntas, había un mundo nuevo que descubrir ahora que sus ojos ya no estaban vendados por el maltrato.
Para Antoñito los blancos perfectos para saciar su sed de descubrir eran su maestra y su padre. Un día el niño pregunta: Papá por qué nosotros no tenemos televisión? Y Genero con paciencia responde: Hijo el día tiene 24 horas y está dividido en jornadas de 8 horas, es decir, 8 horas para que el hombre trabaje y coseche el fruto de su esfuerzo, 8 horas para que el hombre descanse su cuerpo y su mente, y 8 horas para que el hombre estudie para aumentar su conocimiento y prepare su alimento, entonces ¿Cuál de las jornadas querrías sacrificar para ver la televisión?. Hijo eso es para la gente que ya está jubilada y dispone de ocio y necesita matar eso.
Además ¿Qué podría aprender de la televisión, es una maquina boba, alguna persona lo consideraba un noble aparato de entretenimiento y terminaron siendo idiotizado por este aparato. Si quiere saber algo busque en tu interior ahí está, el conocimiento no está fuera de ti, sino dentro de ti, si solo pudiera meditar una hora por día sobre los diversos temas que despierta tu curiosidad, sería un inicio muy importante, por ejemplo si mañana te levantará una hora antes de lo acostumbrado y meditara sobre las plantas-como un árbol se alimenta sin trasladarse, ni tampoco tiene la necesidad de acostarse de noche para descansar- que interesante conocimiento adquiriría.
Todas las informaciones están gravada en los cuerpos mas finitos, nada se ha inventado sino descubierto y ninguno de lo que tienen pereza mental descubriría algo, porque de los mas sencillos a los más complejos necesitan esfuerzo mental. Todos una biblioteca podría aprender sobre doma de postro, pero antes que tu espíritu venza al salvaje animal ni un segundo lo montará. Así Antoñito termino odiando el aparato de televisión, pero no la hora del futbol, cuando los obreros se juntan para ver el partido de los clásicos. En circunstancias especiales los obreros se organizan para el ver el partido en la cancha, Antoñito tentado por la curiosidad solicita el correspondiente permiso a su padre para acompañar a la barra de la obra en un partido de los clásicos del equipo nacional. Genaro sin titubeo le responde, aunque no haya tenido la edad suficiente para defenderte de una aplastante turba, no hay problema, yo te acompañaré para ver el partido en la cancha, pero antes de debe saber, que veintidós jugadores cobran millones de guaraníes por día para juzgar la pelota, pero veinte mil a treinta tontos que pagan para ver cuando juegan estos costosos juzgadores en la cancha, tu debería saber primero si quiere estar entre los 22 juzgadores que cobrar millones de guaraníes por días para juzgar o entre los 20.000 tontos que pagan, lo primero es signo de sacrificio y esfuerzo lo segundo fácil y entretenido. Así Antoñito adquiere suficiente elementos para meditar sobre la realidad que le rodea.
No te pierde el siguiente capítulo, conozca la destreza y habilidades de Genaro en el campo de la naturaleza.
PARTE II El hombre virtuoso
Por Vicente Mendoza C.D.E. 2/02/16
Antoñito entendió exactamente que estaba acorralado, los demás niños de su edad eran diferentes, tal vez aventurarse con su padre no le infligiría mas penurias de la que vivía a diario, entonces, luego de pensarlo un poco miró decidido a su padre y le dijo: Papá yo me voy contigo. Genaro sentía que había ganado su primera batalla al recuperar a su hijo.
Un abrazo entre padre e hijo daba inicio a la preparación del viaje, cargando en un pequeño bolso sus pocas pertenencias iniciaban su marcha, a Genaro no le importaba caminar hacia el este, el oeste o el sur, le daba igual pues no tenía rumbo cierto, no sabía a dónde ir, pero si sabía que la noche llegaría y lo más seguro es que lo sorprendería en cualquier lugar.
Así llego hasta la plaza Uruguaya ubicada en el centro mismo de la gran ciudad de Asunción, se sentó junto con su hijo en un banco por largas horas protegido por la sombra de un imponente lapacho meditando cual sería su siguiente paso, pues Genaro tenía una meta pero aun le faltan los medios para alcanzarla. De a poco su mente se fue aclarando y fue observando cómo la gente local se ganaba la vida, vio que algunos jóvenes lustraban zapatos, otros vendían periódicos y algunos cuidaban autos en la calle, de pronto a Genaro se le iluminaron los ojos, estaba frente a la solución de su problema de subsistencia y era tan sencillo que se recriminó no haberlo visto antes, el debería aprender alguno de esos oficios y tendría un techo y pan en la mesa; pero lo que no sabía era que el territorio estaba ocupado y sus dueños no permitían a ningún trabajador más en el área.
La primera noche lejos de casa fue la más dura para Antoñito lejos de todo lo que conocía se sentía atemorizado, Genaro sin embargo ya había vivido cosas peores en su cautiverio sin embargo le preocupaba el bienestar de su pequeño hijo. Pasaron la primera noche en la estación del ferrocarril confundidos entre los pasajeros del tren y al amanecer despertaron con el sonido de la bulliciosa ciudad.
El día comenzó radiante y Genaro estaba decidido a luchar. Al volver a la plaza fueron reconocidos por los trabajadores ambulantes los cuales celosos de la llegada de un intruso empezaron a molestarlos, padre e hijo se alejaron sin poner resistencia pues era mejor mantenerse a salvo. A poco metros de allí se encontró con un grupo de niños jugando en la vereda y entre ellos un viejo cajón de lustrar zapatos, Genaro se interesó de inmediato y sin demostrar su entusiasmo preguntó quién era el dueño y ofreció pocos guaraníes para comprarlo, un joven le respondió aceptando vender pero por el doble de lo que le ofrecían, Genaro no se alteró y examinó atentamente la caja y su contenido y después de un silencio calculado para demostrar su fingido desinterés finalmente dijo: este viejo cajón de lustre no vale más que eso, el muchacho se percató de que podía perder la venta de inmediato redujo el precio. Genero metió la mano en el bolsillo y s**o los últimos centavos que tenía y le dijo al joven muchacho: te pago esto, más que esto no hay trato. El muchacho temeroso de perder el negocio aceptó, entonces Genaro recogió su nueva herramienta y se marchó.
Durante su largo tiempo en cautiverio Genaro había aprendido a lustrar zapatos, los militares le obligaban a lustrar docenas de zapatos de los oficiales con alta exigencia, es decir, el se encontraba ante una tarea que conocía bastante bien y había observado en la plaza un trabajo muy deficiente, también había notado que los profesionales y comerciantes deberían desplazarse hasta la plaza para lustrar sus zapatos, nadie acudía a los comercios y oficinas a ofrecer su servicio de lustre y notó que esa era su oportunidad, sería él quien ofrecería el servicio a domicilio y esa misma tarde daría inicio a su tarea.
Al comienzo no fue bien recibido pues era un extraño y las personas desconfiaban de Genaro y además no contaba con todas las herramientas necesarias, le hacía falta un periódico para que sus clientes lo leyeran mientras le lustraban y por si fuera poco las personas aun no se acostumbraban al nuevo sistema pues no era lo usual, había un desafío más; romper paradigmas.
Con su pequeño hijo de compañía siguió, luego de algunos intentos fallidos por fin consiguió un cliente, era un oficinista de un despacho de abogados y tras él sus compañeros se sumaron. La paga que Genaro recibió allí era lo suficiente para el bocado del día y lo compartió con su hijo. A pesar de su pequeño éxito aun se sentía preocupado pues la noche llegaría y el y Antoñito aun no tenían resguardo. El padre había notado que su hijo había pasado el día sin decir palabra alguna entonces trató de reconfortarlo: Antoñito la primera lección que debes aprender es que aunque las dificultades parezcan insuperables si persistimos con constancia y fe siempre saldremos adelante. No olvides que con cada amanecer se renuevan tus fuerzas y debes usarlas para seguir luchando. Nuestro peor enemigo es el pesimismo. La noche cayó y ambos sucumbieron al cansancio del trajín del día en un banco de una plaza.
El día había vuelto a nacer y luego de un modesto desayuno padre e hijo habían iniciado su recorrido en busca de clientes, Genaro dijo a su hijo: una sonrisa, educación y amabilidad siempre abren puertas no lo olvides. Y así fue, las personas sorprendidas por la cortesía y el trato educado habían comenzado a acostumbrarse y a contratar sus servicios. Todo parecía ir en marcha, los clientes aumentaban rápidamente y su ingreso ya era lo suficiente como para alquilar un pequeño cuarto para pasar la noche y comprar los alimentos para él y su pequeño hijo. Genaro comenzó a sentir que estaba en buen camino además Antoñito ya ayudaba y su semblante había mejorado bastante.
De repente algo inesperado había ocurrido, la pandilla de la plaza había descubierto que los clientes dejaban de ir a la plaza porque Genaro ofrecía sus servicios a domicilio y molestos con la competencia que les restaba ingresos le propinaron golpes hasta quedar desvanecido en el suelo. A pocos metros de allí un hombre que había presenciado el triste episodio se apiadó de él y lo asistió. Para suerte de Genaro el hombre que lo había asistido era un Arquitecto, y justamente estaba reclutando obreros, le ofreció un trabajo en su obra, Genaro más que agradecido lo aceptó y poco después gracias a su esmero en sus labores el arquitecto lo había contratado para cuidador en la obra, además de trabajar con los albañiles de día ahora viviría en la obra cuidando las herramientas. Una vez más la vida le sonreía a Genaro y a Antoñito que ya iba a la escuela regularmente.
La obra duraría algunos años y Genaro sabía lo que tenía que hacer, ser honesto y trabajador de este modo se preparó para una larga estadía allí. De día se dedicaba a pleno al trabajo y por las noches se encargaba de los quehaceres de la casa y de ayudar a su hijo en los deberes de la escuela y a contarle historietas de hazañas, de superación y de vida.
No se pierda la tercera parte Antoñito inicia su progreso hacia la virtud…
PARTE I: EL HOMBRE VIRTUOSO 07/01/16
Genaro era un hombre sencillo que vivía en el campo, llevaba una vida simple y tranquila, hasta que un día decidió experimentar la vida en la ciudad, al poco tiempo de vivir allí consiguió un pequeño empleo, una mujer hacendosa y tuvo hijo varón llamado Antoñito; al poco tiempo de nacer el niño la madre enfermó gravemente y murió. Genero no tuvo alternativa, se cargó con el hijo pero agobiado por la situación lo encargó el cuidado a la abuela materna que vivía en el suburbano de la ciudad.
Genaro asistía regularmente a su hijo, lo veía crecer desde la distancia, hasta que se desató la guerra en el país y fue reclutado para combatir en el chaco boreal y defender a su país. Su destino era incierto, las batallas eran cada vez más peligrosas hasta que cierto día ocurrió lo inesperado, al segundo año de la contienda cayó prisionero y fue trasladado por la fuerza enemiga a Bolivia condenado a trabajos forzados sin paga alguna. Sus días eran interminables y agotadores, su cuerpo resentía la falta de alimentos y agua, su periodo de cautiverio pasó con la lentitud y el peso de 100 años en su mente. Al año siguiente de la prisión de Genaro la guerra por fin había terminado y las cosas empezaron a acomodarse, los gobiernos contendientes acordaron un sinfín de cuestiones políticas y entre ellas un canje de prisioneros de guerra y fue así como Genaro obtuvo su libertad.
De regreso a su tierra y a su hogar buscó a su hijo Antoñito, lo encontró sano y a salvo, más sin educación alguna, mal alimentado y con miedo hasta de su propia sombra. Decidió posar unos días en casa de la suegra y vio que su hijo carecía de toda actitud, se había convertido tan solo en el sirviente de la casa, se lamentó pero no podía esperar otra cosa de él, el lo había abandonado a su suerte, con tristeza en el corazón pero un fiero optimismo en los ojos decidió que ahora la vida habría que reiniciarla, corregir lo que estaba mal, crear una meta y construir puentes que unan con el futuro y el éxito y salvar a su hijo.
Decidido habló con el niño y él asustado, con miedo a lo desconocido palideció ante la idea de afrontar la vida con su padre. Antoñito había escuchado tantas veces que era un inútil, un inservible; las palabras id**ta e im***il sustituyeron casi en la totalidad a su propio nombre, y él lo creyó, lo había oído tantas veces de la gente y peor aún ante sus ojos su padre no era diferente a él pues los insultos que le propinaban incluían a su padre, lo había oído tanto que ya lo creía firmemente.
Genaro reflexionó profundamente sobre el hecho, el había sido jinete en su pueblo y a la edad de Antoñito ya había ganado su primer trofeo en carrera de caballo, a los 16 años había domado su primer potro en público, luego había trabajado como torero en espectáculos públicos cosechando el aplauso y aprecio de multitudes, también ayudaba a su padre a entrenar bestias para bueyes hasta que se aventuró a la ciudad en búsqueda de mayores logros, la mente de Genaro volaba velozmente sobre sus recuerdos mientas reproducía en su mente aquella ilusión que lo motivó a partir de su amado terruño, los triunfos y gloria que tendría, él se imaginaba en una hermosa casa, con un buen vehículo y muchas otras comodidades y algunos lujos que la vida tranquila del campo no podía ofrecerle, pero al mirar a su alrededor la realidad le decía a gritos algo muy distinto, sentado sobre un pequeño banco de madera de frente a su hijo y oyendo su triste relato veía como sus sueños se habían desmoronado y peor aun como su pequeño hijo no tenia siquiera un sueño.
Dentro de la desesperación Genaro suspiró hondamente y recordó una historieta que el acostumbraba a contarse así mismo durante los días que pasó como prisionero pues en ese lugar su vida era trabajo y meditación, entonces pasaba las horas de soledad haciendo que su mente se distraiga con historietas que contaba la gente o que el mismo construía mentalmente.
Genaro miró a Antoñito y con voz confiante le dijo; hijo te contaré una historia que había escuchado mientras estuve en Bolivia y luego me marcharé, volveré con alguna cosa para ayudarte o llevarte si cambias de opinión. Antoñito confundido miró a su padre y asintió con la cabeza. Entonces Genaro comenzó:
Un Oficial del ejército encargado del campamento nos contó: Yo cuando era niño había encontrado un polluelo de ave en el monte y lo lleve a mi casa, lo puse en el corral de la gallina para que creciera allí, el polluelo creció tomo forma de ave. Mi padre que también era militar regresó a casa y orgulloso le mostré mi captura, mi padre me dijo que esa ave era un águila, que debía volar por los cielos, alimentarse de carne y no de granos como las gallinas del corral. Confiante respondí: no papa él es igual a las gallinas o el pavo, come los mismos granos y duerme igual, el no quiere volar. Entonces mi padre puso su mano en mi hombro y me dijo: Ahí está el problema, el águila vuela alto para ver mejor a su presa, debe vivir entre águilas para aprender de águilas, si vive entre gallinas aprenderá de gallinas, es decir vamos a la prueba, se agarro al águila lo s**o del corral y lo lanzo al aire el águila caerá como cae una gallina. Yo le insistí en que aquella ave no era un águila y si una gallina, mi padre subió a la cima de la casa y le dijo al pájaro tu eres águila, no gallina debes volar en lo más alto del cielo, debes comer carne y no granos, luego lo colocó en posición de vuelo, el águila miraba a las gallinas picoteando grano y al ser lanzado fue directo hacia ellas, le volví a insistir a mi padre que era una gallina.
Al día siguiente mi padre me ordenó que enjaulara al águila y que para el amanecer arrancaríamos rumbo a otra prueba, luego de dos horas de caminata llegamos al lugar, nos subimos a lo alto de una montaña, mi padre s**o al ave y le dijo nuevamente tu eres un águila y volarás en lo alto del cielo y te alimentarás de carne, lo hizo mirar directo al sol, al mirar hacia abajo solo vio la pradera azul que cubría con su amplio manto la llanura del valle, le abrió sus alas y le enseñó el aleteo, el pájaro extendió su cabeza, aumentó el ritmo del aleteo, flexionó las patas y produjo un típico sonido guu y se lanzó al horizonte, al inicio con alguna dificultad levantó vuelo, luego ganó altura y planeó por la llanura perdiéndose en el infinito.
Antoñito escuchó atentamente el relato, luego de un profundo suspiro su padre agrega, tú también volarás en lo alto, pero alguien debe enseñarte el vuelo, o si no seguirás escuchando que eres una gallina y entonces comerás como ellas.
No se pierda la segunda parte Antoñito tomo una decisión.
LA PREVENCION DEL DELITO Y LA INSEGURIDAD
Por Vicente Mendoza C.D.E. 1/12/15
La prevención del delito es hacer que se aborte un hecho delictual antes que se cometa.
Los elementos coadyuvantes a la prevención de los delitos son:
Eficiencia de la fuerza de seguridad;
Justicia pronta y barata;
La no impunidad en la función pública y;
La Soberanía de las normas y las reglas morales.
Nuestro sistema es la de represión, es decir los delincuentes aprehendidos por la policía son depositados en un hacinamiento humano llamado cárcel, una vez lleno este depósito se utiliza la comisaria, llenada también ésta se pasa a la prisión domiciliaria, hoy, delincuentes con prisión domiciliaria habitan la calle, portando arma y apoderándose de lo ajeno.
Mientras que el sistema de represión se perfecciona cada vez más; especializando su fuerza, creando fiscalías y tribunales, la inseguridad reina en todos los rincones, ya no hay un lugar seguro, ayer un ciudadano cayó herido por la bala de un personal de seguridad, otra ciudadana se lamentó la inseguridad porque le alcanzo la bala de un bandido.
Pareciera que la vida o muerte de un ciudadano no representa nada, da igual, lo importante es el sistema y el resguardo de los valores económico, si JUAN PUEBLO muere, defendiendo un millón, diez millones o cien millones, no importa, el es un ciudadano no el sistema.
Solo para refrescar la memoria, la constitución Nacional prohíbe la pena de muerte al peor delincuente, pero no es ningún delito matar a un transeúnte para defender un valor económico. La calle de Ciudad del Este y demás ciudades están llenas de armas de fuegos, corta y larga de todos los calibres; sin que ninguno pueda garantizar pericia de los poseedores de tal elemento de la muerte.
Es probable que un ciudadano cualquiera tenga prohibido portar arma, porque el sistema represivo le vendrá encima, pero un delincuente puede libremente portar arma, disparar en cualquier lugar, matar o herir gente inocente y después vendrá el sistema de represión a investigar, aprehender y poner a disposición de la justicia, para que un juez le ordene guardar reclusión en su propio domicilio.
Los países como Holanda, Francia, Bélgica, Inglaterra etc. que han implementado el sistema preventivo. Con los elementos ya citado mas arriba, las cárceles han convertido en biblioteca por falta de recluso y los juzgados de instrucción y de ejecución de sentencia, en universidades. por falta de caso que necesita una condena.
El sistema represivo ha sido utilizado en Paraguay desde que se puso al cargo al primer alcalde de la ciudad y nunca ha funcionado, es hora que las autoridades tengan la suficiente fuerza para cambiar algo que hace 500 años no funciona.
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