Manos paraguayas

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Amo la Artesanía Paraguaya, por eso cree esta página para impulsarla y hacerla conocer.

Para aprender las técnicas de ñanduti y encaje ju, visitá mi canal de you tube: bit.ly/3KX07bx y apréndelas a tu ritmo y a tus horas preferidas :)

16/06/2026

📍 Santiago, Misiones

Historia que emociona, música que conecta y patrimonio que inspira.

En esta nueva parada de nuestro recorrido con Noche De Los Museos Paraguay, visitamos la iglesia, disfrutamos de un hermoso concierto exclusivo de Sonidos de la Tierra y descubrimos parte de la riqueza cultural que guarda Santiago.

Cada lugar nos recuerda la importancia de conocer, valorar y compartir nuestro patrimonio.

✨ ¿Ya visitaste Santiago?
¿Qué rincón de Paraguay te gustaría descubrir en un próximo viaje?

🇵🇾

13/06/2026

Gisele Baddouh

13/06/2026

Segunda parada con Noche De Los Museos Paraguay visitando el MUVA experiencia Guaraní - Jesuita. Privilegiados de primera hora tuvimos un tour privado y detalladísimo.. muchas gracias Elena Mancuello... en el próximo video visitamos un pueblo encantador de Misiones:Santiago🙌🏻¿lo conocen?
Cuenten en sus comentarios👍🏻

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Photos from Manos paraguayas's post 11/06/2026

MODO ALBIRRÓ: 🔛

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05/06/2026

El viernes 5 de junio de 2026, en la Feria Internacional del Libro de Asunción, el Grupo de lectura Ayvy Rapyta —dirigido lúcidamente por el arquitecto Aníbal Cardozo Ocampo y al cual pertenezco desde hace algunas lecturas— presentó un conversatorio sobre la experiencia de la lectura grupal del libro Yo el Supremo.

Dicho todo este preámbulo, y a propósito de esta experiencia fraternal, me permití escribir unas líneas desde mi mirada más personal, que comparto con la sola idea de alentar esta lectura:

Leer a Roa, un viaje que se disfruta mas en grupo

Gisele Baddouh FIL Asunción 2026

Leer va en contra de la vertiginosidad de estos días. Samanta Schweblin y Julia Navarro dijeron en entrevistas que concentrarse y leer algo con sentido crítico es un superpoder. Todos los que conformamos el grupo ejercitamos esto cada viernes —nuestro día de lectura— a la noche. Concentrarnos, no poner apuro en la lectura. Parar, hablar, investigar o simplemente conversar interrumpiendo el texto porque alguno del grupo lo necesita, es de una riqueza intelectual y fraternal que no tiene comparación. Importa lo que yo entiendo, pero importa tanto más que el otro también lo haga.

Como era de esperar, nos asustó el desafío de enfrentarnos a un libro que, al decir de todo el que lo encaró, se nos hacía complicado, difícil, casi inentendible. Y admito que quizá las primeras veinte páginas nos hicieron creer en esos mitos. Pero luego, entendiendo la estructura que le impartió Roa y conociendo las voces (El Supremo, Policarpo, etc.), mágicamente la lectura adquirió otro carácter. Entendimos las vueltas en el tiempo, los saltos históricos que nos impone en su escritura: en una página estamos en 1811 y, pocos párrafos después, nos mudamos a 1840, y lo intuimos solo con el tono que pone Roa a la narración.

En Yo el Supremo encontré a un Roa en su máxima erudición, usando el lenguaje castellano desde lo más llano hasta lo más complejo a su reverendísimo antojo, obligándonos no pocas veces a "googlear" términos que eran desconocidos. Nos sorprendió el Roa divertido, el que se mofa de personajes que en otras latitudes son casi sacrosantos; personalmente, me lo imaginaba a Roa tecleando su máquina de escribir mientras se reía a carcajadas de sus ocurrencias. Y nos deja patente su lectura desde la otra orilla. Mientras los del sur nos miraban como bárbaros y no entendían por qué no bajábamos la cabeza uniéndonos a ellos (tan actual políticamente hoy), Roa nos explica, mezclando magistralmente realidad y ficción, el sentir y la razón paraguaya.

Pero también está el Roa historiador (también, por supuesto, obligándonos a buscar todos los hechos a los que alude la obra). Todo lo referente a la visita de Belgrano y a Vicente Anastasio de Echeverría no tiene desperdicio. Entreleímos la posición de Roa respecto a cada uno de los personajes rioplatenses, coligiendo sus preferencias (o no). Un aspecto que a mí me sorprendió fue lo referente a Sarmiento, que nos obligó a escarbar un poco más en su historia con referencia al Paraguay y a esa contradicción tan suya de querer traer la "civilización" a América mientras justificaba el exterminio de un pueblo entero.

Yo el Supremo me pareció una montaña al principio difícil de subir, pero que al final se hizo como pequeños montículos que no nos costó cruzar. Alentamos a que más grupos de lectura (que, por suerte, en este momento hay muchos en Paraguay) encaren su lectura. Y si puedo aconsejar, desde la mera experiencia adquirida en estos encuentros: no se apuren en leerlo. No hay una fecha de expiración; disfruten la escritura de Roa, saboréenla, vale la pena hacerlo. Y no se olviden de leer hasta la última nota editorial porque no tiene desperdicio: es el último truco de ficción del "compilador". Y para saber de qué hablo, tendrán que leer Yo el Supremo.

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