07/02/2022
Locos por la Historia
Fomentar el análisis y cronología de Hechos Históricos de cualquier índole.
07/02/2022
Las dificultades de hoy en nuestro país, son productos de hechos que suceden a lo largo de nuestra historia colonial, independiente y actual, nuestra manera de pensar, actuar, son producto de una manera que adoptamos para vivir con base a las experiencias vividas, hay distorsiones, por supuesto que sí, en todos los ámbitos, conocerlos nos hará libre y podremos generar los cambios para las futuras generaciones.
Hoy hace 152 años que los aliados llegaron a Asunción, saquearon la ciudad, violaron mujeres y niños, todas las humillaciones, vejaciones, saqueos, atropellos, terminaban así los abusos en Junio de 1876, dejaron civilización NO, solo dejaron miseria y corrupción, un país absolutamente despezado, que solo a finales del siglo XX comenzó a recuperarse, si los males de la región acusan a nuestro país de plagas como corrupción, contrabando, dr**as y otras situaciones poco ventajosas solo diré SOBREVIVIMOS CON LO QUE NOS DEJARON. Todavía hoy sufrimos ese legado, el proceso es difícil, largo, y con un precio que es excesivo, aún lo padecemos.
Los guaraníes
Poco o casi nada se sabe de la historia de los primitivos habitantes del Paraguay por que no se han encontrado monumentos que revelaran la existencia de una
antigua organización social como en Méjico, Colombia o Perú. Los únicos vestigios que quedan de una época muy remota son la gruta del cerro Santo Tomás, en Paraguarí, o las cavernas de Vallemi o runas del Amambay, sobre la cual se hallan gravadas, a cincel, jeroglíficos y caracteres que hasta ahora no han sido descifrados. Según la leyenda, el primer padre de estos pueblos, llamado Tapaicúa, nació del fondo del lago del mismo nombre, siendo reemplazado después por el de Ypacaraí, que quiere decir laguna conjurada.1 Este
lago se desbordó inundando el valle de Pirayú quedando entonces el lago de Tapaicúa con el nombre de Ypacaraí.
Los guaraníes antes de la llegada de los conquistadores, vivían en toda la zona central y meridional de Sudamérica, desde los Andes hasta la costa del Atlántico y, desde las Guayanas hasta el río de la Plata. Actualmente están constituidos por numerosos grupos que habitan en
zonas de Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina, que comparten una cultura y una lengua común. Sabían mejor que nadie los secretos de la selva. Conocían cuáles eran las propiedades terapéuticas de los vegetales, raíces, hojas, cortezas, bulbos y frutos, lo que les permitieron clasificar sus propiedades en vermífugas, purgantes, diuréticas, eméticas, anestésicas soporíferas, narcóticas (semilla de andaí); cardosanto amarillo: curupay). Como Antineurálgicos y antiespasmódicos usaban el Armi, Umbáru, Sooí, Malvácea; Colita: Tamana Kuná, Borraginácea. Jaborandí, Curare, Copaiba, Tolú. Conocían también de las afinidades entre algunas de ellas y el antagonismo entre otras, por lo que supieron aplicarlas correctamente. Utilizaban el sufijo “ty (ndy)” para referirse a vegetales (aguai-ty, kurupa’y-ty, ka’arê-ndy, ky’ÿindy). El guaraní es una de las lenguas que más términos ha aportado a la nomenclatura botánica. En la actualidad, en los diccionarios y vocabularios científicos paraguayos se registran más de 700 géneros y más de cuarenta familias botánicas de origen guaraní.
Efemerides 20-09-18
1790Nace en Montevideo, Uruguay, el poeta Francisco Acuña de Figueroa, autor del himno nacional paraguayo.
1804Llega a Asunción, el nuevo obispo del Paraguay, Nicolás Videla del Pino.
1824El Dictador Francia decreta la supresión de las ?Comunidades o Casas de Regulares? existentes en la república.
1840Muere José Gaspar Rodríguez Francia y Velasco y Yegros, Dictador del Paraguay.
1867Guerra del 70: Las fuerzas aliadas ocupan Pilar, pero ésta ya había sido abandonada por los paraguayos.
1870Miguel Palacios es designado Presidente de la Convención Nacional Constituyente.
1873Luis Augusto de Padua Fleury es acreditado como cónsul del Brasil
1889Concierto ?familiar? del pianista Modesto Borrel. Fue su segundo concierto, luego del cual vendió piano -de marca ?Boiselot?- en 30 libras y se fue del país.
1894Nace en Acahay Valois Cañete poeta popular y héroe de guerra.
1907Nace en Asunción el periodista, docente, parlamentario y ministro, Alejandro Marín Iglesias.
1921Muere en Asunción el Dr. Antolín Irala, ex canciller nacional.
1926Un devastador tornado destruye gran parte de la ciudad de Encarnación y mata a gran número de habitantes.
1935José Félix Estigarribia es nombrado Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación.
1939Nace en San Estanislao Pastor Cuquejo, Obispo auxiliar de Asunción.
1950Nace en Paso Yovai, Villa Rica, el arpista y compositor Papi Basaldúa.
1955A las ocho de la mañana, el general Perón se asila en la embajada paraguaya de Buenos Aires. El embajador paraguayo Juan Ramón Chaves resolvió trasladarlo a la cañonera ?Paraguay?, surta en el puerto de Buenos Aires.
1975Juan I. Livieres Argaña es nombrado embajador ante el Vaticano
1977Es acreditado el embajador concurrente de Portugal, Alfredo Lancastre Da Veiga.
1980Muere el obispo Juan Moleón Andreu, vicario castrense.
2001Muere el compositor Cirilo R. Zayas.
Efemérides de Hoy:
1841El Paraguay firma un convenio diplomático de amistad, comercio, navegación y uno de límites con la provincia de Corrientes.
1861Nace en Bristol, Gran Bretaña, el socialista utópico y colono William Lane, fundador de las colonias Nueva Australia y Cosme.
1915Nace en Areguá el médico y poeta Carlos Federico Abente.
1933Guerra del Chaco: Se crea el ministerio de Economía. Desde 1870 hasta entonces, el gabinete del Poder Ejecutivo solo tenía cinco ministerios: Interior; Relaciones Exteriores; Hacienda; Justicia Culto e Instrucción Pública (que pasa a llamarse de Educación y Justicia) y Guerra y Marina (que pasa a denominarse de Defensa Nacional).
1934Nace en Arroyos y Esteros Zacarías Ortiz Rolón, obispo del Chaco.
1945El gobierno decreta la clausura de varias entidades nazi-fascistas y dispone su liquidación (Verein Patria, de Altos; Bund Deutscher Menonitem, colonia Fernheim; Club Alemán y Sangesrunde, de San Bernardino; Dopolavoro, de Asunción, Deutscher Sport Club, de Encarnación; Unión Germánica del Paraguay, entre otros).
1949El gobierno reconoce al nuevo estado de Israel.
1956El Gobierno promulga la ley 236 ?De los derechos civiles de la Mujer?.
1957El presidente Alfredo Stroessner viaja al Brasil invitado por el presidente Juscelino Kubitscheck.
1970Se funda la Unión de Rugby del Paraguay.
1973Ian Duncan Martín, el gerente de la Liebig?s, secuestrado desde el 28 de agosto, es rescatado en Tobatí, en una operación que costó dos mu***os.
1976La prensa informa acerca del ?debut auspicioso? del futbolista Carlos Diarte en el club Valencia de España.
1976Chul Nan es acreditado como embajador de Corea en Paraguay.
150 años de gloria, una epopeya solo comparable a la de las Termopilas. Salud a los héroes de Humaíta.
Primer contacto de la junta de Buenos Aires con Asunción
Artículo principal: José de Espínola y Peña
El 21 de junio de 1810, llegó a Asunción el enviado de la junta de Buenos Aires, el coronel de milicias José de Espínola y Peña.
Los miembros de la junta de Buenos Aires sabían de la enemistad entre Espínola y Peña y el gobernador del Paraguay Bernardo de Velasco. Este lo había destituido dos veces de su cargo y había manifestado al virrey Cisneros que rever esa decisión implicaría "un disgusto general en esta provincia".11 También sabían que el cabildo de Asunción había solicitado al virrey que no volviera a darle cargo alguno en el Paraguay.
Con este nombramiento la junta de Buenos Aires manifestó la magnitud de su poder que podía "funcionar con todo su rigor y en el límite extremo de su racionalidad violenta aun en manos de alguien que resultaba descalificado".12 La descalificación de Espínola y Peña era triple: por sus características personales; por sus antecedentes políticos; y por tener el cargo de simple emisario del gobierno de Buenos Aires.
Los historiadores, además de exagerar la importancia de esta gestión, la calificaron como un error de la Junta y la justificaron como fruto de la improvisación, la urgencia y el desconocimiento de la "psicología de los pueblos del interior".1314 Sin embargo, a posteriori, la junta de Buenos Aires mantuvo su política de utilizar a esta conflictiva familia para sus fines de sujeción y tras la muerte del coronel Espínola y Peña, en septiembre de 1810, ordenó a sus dos hijos, José y Ramón, que se pongan a disposición de Belgrano como edecanes en la expedición militar contra el Paraguay.
La misión de Espínola y Peña terminó con su huida del Paraguay ante la sospecha de que Velasco lo quería confinar sacándolo de Asunción rumbo precisamente a la Villa Real de la Concepción. El 18 de agosto Velasco emitió una circular a los comandantes y comisionados de los pueblos de Costa Abajo declarando a Espínola "mal patriota, suspenso del mando que a su graduación corresponde", y advirtiendo que "se tendrá por sospechoso de complicidad al que le obedezca, auxilie, o de cualquier modo perturbe la pública tranquilidad con las especies, que divulgó dirigidas a desunir los ánimos, y a formar Partidos perniciosos".15 De esta manera Velasco estableció claramente que su autoridad era equivalente al de la Junta de Buenos Aires y cerró la posibilidad de que otros emisarios pudieran confundir a los funcionarios de su jurisdicción como lo había hecho Espínola.
En Buenos Aires logró convencer al gobierno de que enviando una pequeña fuerza militar podía lograrse la adhesión de la provincia ya que, según él, la mayoría apoyaba la unión con Buenos Aires. Según Belgrano el gobierno creyó lo que decía Espínola porque era "fácil persuadirse de lo que halaga".
Con el fracaso de este primer intento de la Junta, la posición de Velasco y el grupo españolista de Asunción se fortaleció políticamente antes de la reunión de la junta general del 24 de julio de 1810.
Congreso del 24 de julio de 1810
Véase también: Rechazo del Paraguay a la Junta de Buenos Aires
En las comunicaciones que trajo el coronel José de Espínola y Peña, la Junta de Buenos Aires decía:
"V.S. conoce muy bien los males que son consiguientes a una desunión, que abriendo la puerta, a consideraciones dirigidas por el interés momentáneo de cada pueblo, produzca al fin, una recíproca debilidad que haga inevitable la ruina de todos, y ésta debería esperarse más de cerca, si la potencia vecina que acecha, pudiese calcular sobre la disolución de la unidad de estas provincias."
Oficio del 27 de mayo de 1810 de la Junta Provisional Gubernativa en (Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 168, tomo III, vol.1)
El día 26 de junio, el gobernador convocó al cabildo de Asunción y le pidió su parecer en una reunión que él mismo presidió:16
(...) que tratándose de un asunto extraordinario de la mayor gravedad, y en cuya resolución se interesaba toda la provincia, convenía proceder con toda madurez y circunspección, conociendo fielmente su voluntad, y que para ello se convocase una asamblea general del clero, oficiales militares, magistrados, corporaciones, hombres literatos y vecinos propietarios de toda la jurisdicción, para que decidiesen lo que fuese justo y conveniente.
Acta del Cabildo de Asunción
El 28 de junio de 1810, acatando el dictamen del Cabildo, el gobernador Velasco, en su calidad de "Gobernador Militar y Político e Intendente de la Provincia del Paraguay y treinta Pueblos de Misiones de Indios Guaraníes, y Tapes del Uruguay, Paraná, Campañas Adyacentes" convocó a una asamblea que finalmente se inició el 24 de julio:
(...) por quanto para proceder con la madurez y circunspección devida al reconocim.to de la Junta Provisional Guvernativa instalada en Buen. Ay.s á consecuencia de la abdicación del mando hecha por el Exmo. Sor. D.n Balthasar Hidalgo de Cisneros, y elección de Diputado que deve pasar á aquella Capital como Representante de esta Prov.a p.a tratar del Gov.no que en nombre del Sor. D.n Fernando Septimo deba establecerse mientras duren las actuales circunstancias; se ha acordado en Cav.do celebrado con mi asistencia el veinte y seis del corr.te la combocación de una Junta gral. que se congregará el día quatro de Julio próximo á las ocho de la mañana en las casas R.s de Gov.no, y se compondrá del Rv.d Obispo, Clero, Corporaciones, Gefes, Magistrados, y de los prales. vecinos de esta Prov. (...) y ninguno de los citados pueda escusarse de asistir á la mencionada Junta sin incurrir en la negra nota de indiferente p.r el serv° del Rey Nro. Sor. D.n Fernando Septimo, y felicidad de la Patria.
Gobernador Velasco. Convocatoria Junta general en (Ashwell, 1999, p. 203-4)
Recién el 17 de julio, Velasco y el Cabildo de Asunción, en forma conjunta, respondieron el oficio que había traído Espínola. Manifestaron que dada la "gravedad del asunto" se había acordado celebrar "un Consejo general" el 24 de julio de cuyo resultado se daría "oportuno aviso" a la Junta. La nota mencionó además:
El "disgusto" por la venida de Espínola, a quien se calificó como "conductor de los pliegos", es decir, un mensajero sin representación. También mencionó su "vergonzosa fuga", sin motivo alguno. Esto implicaba responsabilizar a la junta de Buenos Aires por la elección de semejante emisario.
El retorno al "sosiego inalterable" de la provincia después del alboroto que había producido la improcedente medida de Espínola de querer reclutar hombres, motu proprio o no, para enviarlos a Buenos Aires y que el gobierno tuvo que salir apresuradamente a desmentir.
La "acendrada" fidelidad de la provincia a Fernando VII anticipando posibles acusaciones de deslealtad al monarca prisionero como argumento político.
La "respetuosa sumisión [de la provincia] a las autoridades legítimas". Esta aclaración se dirigía al punto más débil de la junta de Buenos Aires: su legitimidad. El fiscal Villota ya la había anticipado como problemática en el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810 cuando sostuvo que se debía hacer una consulta previa a todas las provincias del virreinato.17 De hecho el gobernador Velasco había sido nombrado directamente por el rey Carlos IV, mientras que la Junta fue nombrada por el cabildo de Buenos Aires que solo asumió el "ejercicio" de la soberanía pero no "en propiedad" según la expresión legal de la época.
El 24 de julio se reunió, en el Real Colegio de San Carlos, bajo la presidencia de Velasco, un congreso de 225 funcionarios y vecinos influyentes de toda la provincia. La Asamblea comenzó con la lectura de una proclama por miembros del Cabildo de Asunción, explicando las razones de la convocatoria, dando a conocer las últimas noticias que se tenían de España y aconsejando las medidas que se deberían tomar. El congreso resolvió por aclamación no adherir a la Junta de Buenos Aires, aunque sí mantener relaciones fraternales con ella, y jurar obediencia al Consejo de Regencia de España e Indias, desechando el parecer del doctor José Gaspar Rodríguez de Francia que expuso:
"Esta asamblea no perderá su tiempo debatiendo si el cobarde padre o el apocado hijo es el rey de España (...) Ninguno de ellos es ya rey del Paraguay (...) La única cuestión que debe debatirse en esta asamblea y decidirse por mayoría de votos es cómo debemos defender y mantener nuestra independencia contra España, contra Lima, contra Buenos Aires y contra el Brasil".
Discurso atribuído al doctor Francia en el Congreso General del 24 de julio de 1810 en (Vittone, 1960, p. 13/14)
Teniendo en cuenta la advertencia de la Junta de Buenos Aires sobre una posible invasión portuguesa al Paraguay, la asamblea decidió también formar una Junta de Guerra para defender la Provincia.
Las decisiones tomadas por la Asamblea fueron:
Artículo 1º – Que inmediatamente y sin disolverse esta Junta, se proceda al reconocimiento y solemne jura del Supremo Consejo de Regencia, legítimamente representante de nuestro Soberano, el señor Fernando 7º; respecto a que según los incontestables documentos que se han leído y tenido presente, no puede dudarse de su legítima instalación y reconocimiento por las Provincias de España, Naciones Aliadas, y hasta en este mismo continente.
Art. 2º – Que se guarde armonía correspondiente y fraternal amistad con la Junta Provisional de Buenos Aires, suspendiendo todo reconocimiento de superioridad en ella, hasta tanto que S. M. resuelva lo que sea de su soberano agrado en vista de los pliegos que la expresada Junta Provisional dice haber enviado con un oficial al Gobierno Soberano legítimamente establecido en España, y del parte que se dará por esta Provincia.
En precaución a la advertencia de la Junta de Buenos Aires respecto a una posible invasión portuguesa al Paraguay, el Congreso decidió:
Art. 3º – Que en atención a estarnos asechando la Potencia vecina, según manifiesta la misma Junta, disponga nuestro Gobernador Comandante General, se forme a la mayor brevedad una Junta de Guerra para tratar y poner inmediatamente en ejecución los medios que se adopten para la defensa de esta Provincia, que en prueba de su fidelidad al Rey, está pronta a sacrificar las vidas y haciendas de sus habitantes por la conservación de los dominios de S. M.
Art. 4º – Que se de cuenta al Supremo Consejo de Regencia, y se conteste a la Junta de Buenos Aires, con arreglo a lo resuelto y acordado en esta acta, que se archivará para perpetua memoria; y la firmaron los señores arriba expresados y demás que forman este respetable Congreso de que da fe – Jacinto Ruíz – Escribano público de Gobierno.
Velasco dio a conocer al pueblo lo decidido y aconsejó que se evitase toda discusión y controversia sobre los puntos ya decididos, amenazando con poner en prisión a quienes perturben la tranquilidad pública.
El 30 de julio Velasco publicó otro bando llamando a los paraguayos a alistarse para cuando la Patria los necesite, creando un cuerpo militar del cual él se puso al frente, secundado por un encargado de la economía y con una fuerza efectiva de todos los ciudadanos y habitantes sin distinción de patricios ni forasteros. Al capitán Carlos Genovés, nombrado por Velasco, y al regidor José García del Barrio, nombrado por el cabildo, se les encomendó la tarea de hacer una lista de individuos alistables de Asunción y de las armas en manos de particulares. El 8 de agosto Velasco prohibió que se gastase o vendiese pólvora y estableció un toque de queda en la ciudad.18
Ultimátum de la Junta de Buenos Aires
A principios de agosto llegaron tardíamente a Asunción dos circulares de Buenos Aires, fechadas el 18 de julio, comunicando que los diputados a elegirse debían serlo en los términos de la Real Orden del 6 de octubre de 1809. El Cabildo, cuyo alcalde de primer voto era Bernardo de Haedo, respondió esas notas el 18 de agosto sobre la base de lo dispuesto por el congreso del 24 de julio: "este Cabildo les dará el debido cumplimiento luego que Su Majestad lo ordene", comunicándole además que se había recibido la Real Cédula de erección del Consejo de Regencia, "a cuyas órdenes se halla sumisa y sujeta toda esta Provincia."
Antes de recibir la comunicación de lo resuelto en Asunción el 24 de julio, la junta de Buenos Aires bloqueó las comunicaciones con el Paraguay e incentivó contra el gobernador Velasco a grupos paraguayos favorables a Buenos Aires. Además, en respuesta a la nota del 27 de julio, la junta de Buenos Aires envió un ultimátum el 18 de agosto al gobernador, al Cabildo y al obispo del Paraguay. Asumía que la negativa de la provincia del Paraguay a depender legalmente de ella se originaba exclusivamente en el gobernador Velasco:
(...) Prescinda Vuestra Señoría de su interés personal, cierre los ojos a todo temor de que peligre su empleo o padezca su individuo; y entonces quizás no se presentará el nuevo sistema tan terrible, como ahora pretende pintarlo (...) requiere a Vuestra Señoría por última vez que se una a la Capital, que deje obrar al Pueblo libremente, que reconozca la dependencia establecida por las Leyes, y que promueva la remisión del Diputado, para la celebración del Congreso, que debe tranquilizar a estas Provincias. Si Vuestra Señoría persiste en su pertinacia, será responsable ante Dios y el Rey de los males, que se preparan.
Junta de Buenos Aires a Velasco en (Garay, 1897, p. 34-35)
El 8 de septiembre, llegó a Asunción una nota de Vicente Nieto, presidente de la Real Audiencia de Charcas. Comunicaba la negativa de las ciudades del Alto Perú que dependían de ella, a reconocer a la junta de Buenos Aires. Gracia la publicó por bando al día siguiente.19
Preparativos militares en el Paraguay
Si bien la Asamblea del 24 de julio dispuso la formación de una junta de guerra para resistir una posible invasión portuguesa, tras el ultimátum de la Junta resultó evidente que era más probable un ataque proveniente de Buenos Aires. En septiembre de 1810, Velasco tomó medidas de seguridad interior: cerró el puerto y paralizó el comercio; algunas personas partidarias de Buenos Aires fueron confinadas al Fuerte Borbón.
Tras delegar el mando administrativo en el Cabildo, asumió el mando de las milicias provinciales, instaló su cuartel general en el colegio San Carlos, pertrechó algunos barcos mercantes con destino a Ñeembucú. Se ordenó a Pedro Gracia, coronel de milicias del Regimiento N° 2 de Voluntarios de Caballería de Costa Arriba (o zona al norte de Asunción) y comandante político y militar de la Villa de San Pedro de Ycuamandyyú, que realizara el alistamiento y acuartelamiento de tropas, pudiendo nombrar oficiales hasta el grado de capitán.
Requisa de armas en las Misiones
El virrey Cisneros había sugerido a Velasco la necesidad de crear una jefatura en las Misiones dada la dimensión y distancia que estaban esos territorios de Asunción. La designación recayó en el sargento mayor graduado coronel Tomás de Rocamora quien, con el título de teniente gobernador, se hizo cargo de los asuntos políticos y militares en cuatro departamentos de las Misiones al sur del Paraná. Rocamora asumió como segundo de Velasco por providencia del 19 de diciembre de 1809.20
Al crearse la junta de Buenos Aires cinco meses después, Rocamora se adhirió a ella. El 23 de julio de 1810 "hizo saber a la Junta que el gobernador del Paraguay, del cual dependía, pretendía sustraerlo de la subordinación a Buenos Aires, puesto que aquel no acataba a la autoridad del Plata".21
A comienzos de agosto, Velasco pidió a Rocamora que envíe media docena de piezas de artillería. A tal fin envió a Fulgencio Yegros, quien no pudo realizarla porque Rocamora manifestó que las que tenía estaban en su mayoría inutilizadas.
Anticipándose a las operaciones enemigas, Velasco se dirigió personalmente hacia las Misiones. Su objetivo principal era recoger todas las armas que pudiera encontrar en esa zona, que podría ser una base de operaciones para invadir el Paraguay por Itapúa. El 19 de agosto de 1810 partió de Asunción saludado por una salva de artillería. Llevaba como ayudante al segundo de Gracia, al paraguayo Manuel Atanasio Cabañas, poderoso estanciero de la Cordillera de quien tenía excelente opinión desde la época de las invasiones inglesas. La expedición estaba integrada por dos compañías: la de los Cuarteleros iba al mando de Benito Villanueva, oriundo de Villeta, la de Miñones iba al mando del artillero español Antonio Zavala. Como apoyo incorporó en el camino, como auxiliares, una compañía de pardos libres y otra de indígenas misioneros.
Sabiendo que Velasco se movía hacia el sur, y sin tener órdenes de la Junta, Rocamora se instaló y concentró algunas fuerzas en Yapeyú, punto intermedio para recibir apoyo desde Buenos Aires o poder retirarse. Estos movimientos no pasaron desapercibidos al coronel portugués Francisco das Chagas Santos. Pese a la misiva que le había enviado Velasco el 31 de agosto, se alarmó por el movimiento de tropas tan cerca de su frontera, comandadas además por el propio gobernador del Paraguay.22
Pablo Thompson, subdelegado de Concepción, se plegó a Velasco y comenzó a reunir caballos, reses, hombres y armas con el objeto de marchar hacia Candelaria para unirse al gobernador del Paraguay. El 30 de agosto Velasco llegó a Candelaria, hizo jurar fidelidad al Consejo de Regencia de Cádiz y ordenó a los departamentos la captura de Rocamora "para imponerle el ejemplar castigo que merecía por haberse introducido en el territorio de mi mando, sin mando, sin autoridad ni jurisdicción, y ser sedicioso perturbador público y traidor a la Patria y al Rey".23 Rocamora informó a Buenos Aires que a Velasco, en Apóstoles, "continuamente se le aumentan paraguayos y él agrega los indios de los tres departamentos rebelados". El teniente Pareti, subdelegado interino de Concepción e informante de Rocamora, entregó "pertrechos y efectos del Rey" a las fuerzas de Manuel Cabañas.
Velasco regresó de las Misiones con todo el armamento que pudo encontrar. Había volcado a su favor tres de los cuatro departamentos sin hacerse ilusiones sobre la lealtad de los subdelegados que se plegaban, según las circunstancias, a uno u otro bando. Asignó al capitán Carlos Thompson el control de la margen derecha del río Paraná y trajo consigo al maestro armero italiano Miguel Tiragalo, importante artesano que se haría cargo del arsenal de Asunción hasta el año 1816. Con esta operación se incorporó además a la provincia del Paraguay todo el territorio misionero comprendido entre el río Tebicuary y el río Paraná. El estratégico avance de la frontera hasta este río ya figuraba en los planes de Velasco desde mucho antes del congreso del 24 de julio.24
En su marcha hacia el sur, antes de cruzar el río Tebicuary, Velasco había constatado la presencia de antiguos partidarios de Espínola y Peña en esa zona, entre ellos el sargento mayor José Luis Mora, excomandante de Quiindy por lo que a su regreso lo envió engrillado a Asunción.
Ya el 10 de agosto, Rocamora había solicitado su separación de la provincia del Paraguay pero la Junta no había atendido sus pedidos de auxilio y protección. Recién el 16 de septiembre, la Junta decidió liberar a Rocamora de la dependencia del gobernador Velasco designándolo solamente como gobernador "interino".25
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