En nuestros tres salones preescolares la enseñanza es completamente Montessori. De primero a sexto grado se mezcla el sistema tradicional con el uso de libros, aunque se continúa utilizando materiales y brindando una enseñanza individualizada para aquellos estudiantes que así lo necesiten. Entre los aspectos que caracterizan el enfoque pedagógico están el respeto al nivel y ritmo de desarrollo del niño. El niño aprende haciendo, usando sus manos, trabajando, por medio de la exploración, investigación e interacción con su medio ambiente, de ahí surge la educación liberadora. Por medio de la libre elección es que el niño llega a la toma de decisiones y a responsabilizarse de sí mismo de su sociedad. El hombre se desarrolla a través de la actividad psíquica, mental y física, como de un ser completo, la educación debe ser integral no alienante. El niño utiliza el trabajo como fuente de energía creadora, para construirse a sí mismo, el adulto lo utiliza para construir su sociedad. El control de error se encuentra en el material, el niño desarrolla conciencia del mismo sin necesidad de reprimendas. Entendemos la imaginación como una tendencia creativa del hombre, es la tendencia hacia la abstracción, parte de la realidad y permite al niño hacer una aportación útil al grupo. La fantasía, por el contrario, encierra al hombre en sí mismo; cuando no se le ofrecen las experiencias reales, el niño se aísla y utiliza estas para escapar, retrasando su integración al grupo y limitando sus capacidades de participación. El énfasis está en la cooperación y no en la competencia. Es muy importante la integración de los padres en el proceso educativo de sus hijos. Se desarrolla la autonomía y la independencia como medio para que el niño desarrolle iniciativa, confianza en sí mismo y auto-disciplina, características que necesita toda persona para sobrevivir en una época de cambios.