26/08/2026
¡Hola hola!
Gracias a todas las personas que se comunicaron conmigo, tanto en los comentarios como por DM, para mostrarme su alegría ante mi regreso. Sin duda ustedes validan mi propósito. Gracias por tanto amor. La mejor manera para ser recíproca con ustedes es compartir mis experiencias, mi aprendizaje, para que logren ese estado de bienestar que es esencial para tener calidad de vida.
Como parte de esa pausa que me llevó a reencontrarme, ajustarme, aprender, crecer y seguir transformando mi vida, tuve que enfrentarme a viejos patrones que decidieron activarse, y, aunque en el momento me funcionaban, la realidad es que lo que sucedía no era otra cosa que autosabotaje. Uno de esos patrones, el mas fuerte diría yo, es el uso de la comida como alivio a estados emocionales que no deseaba experimentar, como la tristeza y la culpa. Sin duda, la comida para mí siempre ha sido la vía para llenar vacíos emocionales...y cuando ese patrón se activa, es inevitable ganar peso, físico...y también mental.
No pueden imaginar lo mal que me sentía por haber ganado peso, despues de haber perdido 88 libras hace 5 años. Aunque no las recuperé todas, sí aumenté, y ese aumento físico me llevó a ganar exceso de peso mental, y es que, llegué a castigarme por haberme y haberles fallado. Sin embargo, cuando retomé mi proceso, fortalecí mi autocompromiso y retomé el primer lugar de mi lista de prioridades, comencé a trabajar conmigo desde la compasión, no desde la culpa...y ahí todo cambió. Y es ese proceso el que estaré compartiendo con ustedes.
A menudo tratamos el sobrepeso como un "delito" que requiere castigo: dietas extremas, culpa y privación. Pero en mi ejercicio de pérdida de peso físico y mental pude identificar que el exceso de peso físico casi siempre es el reflejo de un exceso de peso emocional. En otras palabras, si tienes exceso de peso mental, éste se manifestará con comportamientos que te pueden llevar a tener exceso de peso físico. Y es por eso que si quieres perder físico, tienes que, obligatoriamente, reprogramar tu mente.
Ten en cuenta que guardamos en el cuerpo lo que no procesamos en la mente:
• La culpa por fallarte en el pasado.
• El estrés no gestionado.
• El usar la comida como un "refugio o alivio" temporal ante el cansancio.
Es importante poner en orden tu vida, entendiendo que poner orden en tu vida no empieza contando calorías a ciegas; empieza auditando tus emociones y absolviéndote de la culpa.
Cuando reprogramas la mente, el cuerpo finalmente recibe el permiso para soltar lo que le sobra.
Dime, ¿resuena esto contigo? Déjame saber en los comentarios si tú has utilizado la comida como refugio para evadir tus emociones y qué efecto ha tenido esto en tí.
Tu Neurocoach,
Dacia
📌 Guarda este post para recordarlo la próxima vez que te juzgues frente al espejo.