27/09/2018
“Tengo padres sordos y un hermano con autismo. Vivir alrededor de personas especiales hace que me considere una persona especial en el sentido de entender, trabajar con esa comunidad y hacer todo lo que esté a mi alcance para ayudarlos a ellos. Ver que una persona tiene tanta necesidad y no se le brinde ayuda me hace sentir que debo asumir ese puesto de ayudarlos tanto a ellos, como a otras personas que tengan las mismas situaciones. Siento empatía porque vivo esa situación y la viviré el resto de mi vida. Considero que eso me hizo madurar más temprano de lo normal porque tomaba decisiones siendo la voz de mis padres, desde los ocho o diez años. Mientras a esa edad uno generalmente piensa en jugar, yo tenía que aprender de una manera u otra a tomar decisiones por mis padres con respecto a la comunicación. También ocurre con mi hermano; en los momentos de tomar decisiones o pensar en algo, él depende mucho de mí. Vivir en ese aula familiar es lo que me ha hecho ser quien soy hoy día. No tan solo me impacta en el sentido familiar: al tener esa empatía con la comunidad sorda, cada vez que alguno de ellos tiene una situación, si esta en mis manos poder hacer algo, lo haré y lo mismo con las personas con autismo. Conocer a mi novia ha sido uno de los momentos más felices en mi vida ya que las situaciones que he tenido desde pequeño me hicieron pasar mucho tiempo solo en las dificultades. El hecho de conocer a una persona con quien compartir una vida amorosa y que nos contemos las cosas que nos ocurren, me ha dado fortaleza emocional. Mi mejor amigo, al cual conozco desde octavo grado, me ha ayudado mucho, y al mi novia llegar se reforzó ese apoyo. Dentro de algunos años me visualizo trabajando con comunidades especiales ya sea como intérprete, maestro o cualquier otro tipo de trabajo que integre esas comunidades. Mis padres han sido mi motivación. Mi madre siempre ha sido responsable y a pesar de ser sorda siempre buscaba la manera de cómo sentarse a estudiar con nosotros. Mi padre siempre me ha inspirado ya que me ha enseñado que si deseo lograr algo, tengo que trabajar para ello. Cada ser humano pasa por situaciones individuales, pero siempre debemos tener algo en común y es seguir hacia delante. Si lo que visualizas es algo productivo, trabaja para eso. Todo es cuestión de automotivación, interés y responsabilidad.”
Kelvin Pérez Karry
Estudiante de Kinesiología
Sexto año