15/06/2026
QUIERO CREER EN UN CAMINO DIFERENTE
Una vez más.
Ya forma parte del paisaje cotidiano: el desprecio por nuestro pasado, por nuestras raíces, por todo aquello que representa lo que somos.
Cada día se erosionan más nuestras conciencias, se debilita más nuestra identidad, se restringe más nuestra libertad. Se ignoran voluntades, se normaliza la violencia, se convive con la corrupción como una costumbre aceptable, se aceptan leyes que silencian y desprotegen.
¿Hasta dónde seguiremos cayendo? ¿Cuánto más toleraremos?
Mientras todo esto ocurre ante nuestros ojos, seguimos concentrados únicamente en conservar un puesto de trabajo, un sueldo o una casa, como si todo lo que vamos perdiendo fuera simplemente un costo inevitable.
¿Qué nos está sucediendo?
Y, sin embargo, no quiero creer que la única respuesta sea el enfrentamiento o la resignación. Necesito creer en un camino diferente: uno basado en la participación, la memoria, el respeto y el ejercicio pacífico de nuestras libertades.
Tal vez el primer paso sea dejar de ser espectadores. Recuperar la capacidad de dialogar, de construir, de sembrar, de crear belleza juntos para todos.
Sí, quiero creer en ese camino. Seguir cultivando esa tierra fértil en la que mi hijo, todos los niños, tendrán la posibilidad de soñar, despertar, crear, maravillados por lo que son, por lo que pueden llegar a hacer.
Porque un país no se sostiene solo con prosperidad material o seguridad. Un país, un mundo, también se sostiene con conciencia, identidad y esperanza.
Mi tierra, mi país, mi mundo, nuestro mundo. Nuestro mundo nos necesita.
Patricia Meléndez
LIBRES
Comunidad de Aprendizaje