25/06/2022
𝐌𝐈𝐒 𝐀𝐏𝐔𝐍𝐓𝐄𝐒 𝐋𝐈𝐓𝐄𝐑𝐀𝐑𝐈𝐎𝐒
Querido lector:
¿Alguna vez te ha ocurrido que al pasar las páginas de un libro tus ojos se nublan, se humedecen y seguido se llenan de lágrimas?
Pues bien, la razón de esta pregunta es porque hoy, precisamente, quiero hablarte de una novela profundamente entrañable y enternecedora; capaz de hacer verter, por cualquier rostro, las preciosas secreciones incoloras que llegan en momentos donde nuestro espíritu se desborda de emociones.
Pero antes, de referirme, propiamente, al libro “𝗠𝗶 𝗽𝗹𝗮𝗻𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝗻𝗮𝗿𝗮𝗻𝗷𝗮 𝗹𝗶𝗺𝗮” de José Mauro de Vasconcelos, quiero contarte que esta es una de las tantas historias con las que he llorado; pues novelas como: “𝘾𝙤𝙢𝙚𝙩𝙖𝙨 𝙚𝙣 𝙚𝙡 𝙘𝙞𝙚𝙡𝙤” de Khaled Hosseini, “𝙇𝙖 𝙡𝙖𝙙𝙧𝙤𝙣𝙖 𝙙𝙚 𝙡𝙞𝙗𝙧𝙤𝙨” de Markus Zusak, “𝙔𝙤 𝙖𝙣𝙩𝙚𝙨 𝙙𝙚 𝙩𝙞” de Jojo Moyes, “𝘽𝙖𝙟𝙤 𝙡𝙖 𝙢𝙞𝙨𝙢𝙖 𝙚𝙨𝙩𝙧𝙚𝙡𝙡𝙖” de John Green y “𝙋𝙖𝙪𝙡𝙖” de Isabel Allende, han desatado en mí los más inesperados sunamis emocionales.
Y es que llorar mientras se lee es intimidar con el autor, es liberar el alma, es viajar en el insondable mundo de los sentidos, es empatía, es rendición. Sé que no todos los libros causan los mismos efectos en los lectores, pero en el caso de “𝗠𝗶 𝗽𝗹𝗮𝗻𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝗻𝗮𝗿𝗮𝗻𝗷𝗮 𝗹𝗶𝗺𝗮”, hasta ahora no conozco ninguna persona que no se haya conmovido con la historia de Zezé, su protagonista principal.
La novela es una obra con matices autobiográficos de José Mauro de Vasconcelos, un popular autor brasileño, quien hace 37 años falleció; pero sus historias con el paso de los años se mantienen más vivas que nunca. Las tantas adaptaciones a la televisión, a la radio, al cine y al teatro han hecho que sus libros sean cada vez más conocidos a nivel mundial.
En el caso de “𝙊 𝙈𝙚𝙪 𝙋𝙚́ 𝙙𝙚 𝙇𝙖𝙧𝙖𝙣𝙟𝙖 𝙇𝙞𝙢𝙖”, título original en portugués, la novela ha sido traducida a más de 30 idiomas, publicada en más de 20 países y adaptada como texto de lectura en el ámbito de la enseñanza primaria en varias escuelas de Latinoamérica.
Su primera publicación fue en 1953 en Brasil, tierra natal de su autor, José Mauro Vasconcelos, quien nació en Bangu, un barrio más que humilde de Río de Janeiro, el cual sirvió como escenario para narrar la historia de Zezé, un niño de 5 años, que de mayor quiere ser poeta y llevar corbata, pero que tras haber nacido un ambiente pobre, donde no cesa de recibir palizas e insultos, crea como medio de escape de su dura realidad conversaciones con “Minguito” o “Xururuca”, un pequeño árbol de naranja lima, a quien convierte su confidente.
La novela también es conocida como "𝙃𝙞𝙨𝙩𝙤𝙧𝙞𝙖 𝙙𝙚 𝙪𝙣 𝙣𝙞𝙣̃𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙪𝙣 𝙙𝙞́𝙖 𝙙𝙚𝙨𝙘𝙪𝙗𝙧𝙞𝙤́ 𝙚𝙡 𝙙𝙤𝙡𝙤𝙧", la cual talla en mente de quienes la hayan leído no solo las travesuras, fantasías y sentimientos de Zezé, sino los valores del amor y la amistad verdadera a través personajes genuinamente humanos como Gloria, su hermana; Cecilia, su maestra, Ariovaldo, su socio y "Portuga" su casi padre.
Por último, quiero añadir que el libro que leí es de la editorial Asteroide, edición de 2020. Tiene 202 páginas y es de pasta blanda. Es una novela de lenguaje sencillo, pero de una extraordinaria fuerza, donde la picardía, el sufrimiento y la ternura son elementos presentes en sus líneas. Dicho esto, si aún no has leído la historia de Zezé, te invito a hacerlo, pues confirmo, no te defraudará.
Con sentimientos fraternos,
Sandra Arrieta