22/08/2026
PARTE 3 | Consideraciones finales para la preparación de una INLAY
Llegamos a la tercera y última parte de esta serie.
La preparación de una Inlay es probablemente uno de los diseños que mejor ha conservado su esencia a través del tiempo. Sin embargo, la transición de las restauraciones metálicas hacia las cerámicas adhesivas modificó algunos conceptos fundamentales: hoy buscamos menos retención mecánica, mayor conservación de tejido y una geometría que facilite el asentamiento y la adhesión.
Una Inlay puede ser una excelente alternativa cuando la extensión de una restauración directa Clase II comienza a comprometer su previsibilidad, siempre que exista suficiente estructura dental remanente y no sea necesaria la cobertura cuspídea.
Desde el punto de vista clínico, su preparación exige destreza manual, precisión y, especialmente, control del desgaste. En premolares, donde las dimensiones coronarias son menores, es muy fácil sobrepasar los límites del diseño y terminar eliminando más estructura de la necesaria.
Por eso, antes de tomar la fresa, recuerda estas 8 recomendaciones:
Preserva el istmo.
No lo amplíes innecesariamente. A mayor ancho de la preparación, mayor pérdida biomecánica del diente.
Paredes expulsivas.
Como referencia, alrededor de 10° de divergencia total entre paredes, ajustables según la situación clínica.
Una sola vía de inserción.
La restauración debe poder asentarse y retirarse siguiendo una trayectoria clara y sin interferencias.
Ángulos internos redondeados.
Evita ángulos agudos que puedan concentrar tensiones.
Elimina los socavados con Build-Up.
Reconstruye primero. No desgastes dentina sana únicamente para obtener expulsividad.
Evita retenciones accesorias.
Grooves, slots, pins o cajas retentivas pierden sentido cuando la retención será fundamentalmente adhesiva.
Margen cerámico robusto, cercano a 90°.
Evita biseles y bordes cerámicos delgados que puedan comprometer la resistencia.
Prepara solamente lo necesario.
El objetivo es generar el espacio restaurador suficiente preservando la mayor cantidad posible de estructura dental sana.
Antes preparábamos el diente para retener una restauración.
Hoy preparamos solamente lo necesario para que pueda asentarse correctamente e integrarse adhesivamente al tejido remanente.
Espero que esta serie te haya sido útil.
Ahora queda lo más importante: llevar estos principios a la práctica clínica.
Te leo en los comentarios. 👇