02/08/2026
El próximo 5 de agosto de 2026, la segunda etapa de un cohete Falcon 9 de SpaceX impactará contra la superficie de la Luna tras permanecer más de un año en una órbita inestable alrededor de la Tierra. Aunque no representa ningún peligro para nuestro planeta ni para las misiones lunares, el evento será una oportunidad científica excepcional.
La etapa superior pertenece al lanzamiento realizado el 15 de enero de 2025, que envió hacia la Luna los módulos de alunizaje Blue Ghost Mission 1 de Firefly Aerospace y Hakuto-R Mission 2 "Resilience" de ispace. Tras liberar ambas cargas útiles, el vehículo ya no disponía de combustible suficiente para alejarse o desorbitarse, por lo que quedó vagando en una órbita altamente elíptica que cruzaba periódicamente la órbita lunar.
El objeto, de 13,8 metros de longitud, entre 3,9 y 4,9 toneladas de masa y catalogado como 2025-010D (NORAD 62719), ha sido seguido durante meses por astrónomos profesionales y aficionados. Gracias a más de un millar de observaciones, fue posible calcular con gran precisión su destino final.
Según las últimas estimaciones, el impacto ocurrirá el 5 de agosto a las 06:34:33 UTC, cerca del cráter Einstein, en una zona montañosa próxima al limbo lunar.
La etapa impactará a unos 2,43 km/s (cerca de 8.700 km/h), liberando una energía equivalente a casi 3 toneladas de TNT. Al no existir atmósfera en la Luna, chocará directamente contra el regolito, vaporizando parte de su estructura y expulsando enormes cantidades de polvo y fragmentos.
Los modelos indican que se formará un cráter de entre 20 y 30 metros de diámetro y que la nube de material eyectado podría alcanzar entre 75 y 100 kilómetros de altura, extendiéndose a lo largo de casi 183 kilómetros sobre la superficie lunar. El destello inicial será relativamente débil desde la Tierra, ya que la velocidad de impacto es mucho menor que la de los meteoritos naturales.
Semanas o meses después del impacto, la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) buscará fotografiar el nuevo cráter para comparar las predicciones con el resultado real.
Lo que hace tan especial este evento es que, a diferencia de un impacto natural, los científicos conocen con gran precisión la masa, dimensiones, velocidad y trayectoria del objeto. Esto permitirá mejorar los modelos de formación de cráteres, estudiar el comportamiento del material expulsado e incluso preparar futuras misiones y redes sísmicas en la superficie lunar.
¿Se podrá observar el impacto desde la Tierra?
Sí, potencialmente, pero no se garantiza que vaya a ser visible porque todavía existen incertidumbres sobre el ángulo exacto del impacto.