12/05/2020
Amo a mi universidad
A nadie escapa que las actuales circunstancias son excepcionales y penosas. Muchas cuestiones se han visto afectadas, también la universitaria. En un buen número de países las universidades han cerrado sus campus y muchas de ellas, eminentemente presenciales, han tenido que adaptarse rápidamente al entorno virtual. Quien sabe si esa transformación será solo para salir del bache o reconfigurará la propia formación universitaria, lo que parece claro es que está removiendo el amor a la universidad.
Afortunadamente, el número de profesores y estudiantes que aman la universidad sin limitaciones es mucho más elevado que el de las que no. Siempre ha sido así, y es de esperar que se mantendrá la tendencia en el futuro. Tal cosa es fácilmente comprobable cuando las cosas transcurren de un modo normal y también en estas excepcionales circunstancias que estamos viviendo. Sí, ahora disponemos de pruebas de ese amor, demostraciones de cariño, afecto y pasión por la causa universitaria.
Amor y cariño a la universidad es la que expresan los profesores y estudiantes que, entre inconvenientes y dificultades difíciles de sortear, intentan hacer su trabajo de la mejor forma posible, unos tratando de aprender al máximo y otros procurando enseñar de las mejores maneras posibles.
Saben que las cosas se podrían hacer mejor o de otras maneras, pero no hay excusas ni evasivas, aprender mucho y enseñar bien es su propósito y nada les detiene. Su esfuerzo es grande, y no nos equivocamos si decimos que su recompensa será del mismo tamaño. Ya sabe usted que no nos estamos refiriendo a las notas de unos o los aplausos que puedan recibir otros, sino a la satisfacción de ser y estar como universitarios.
Amor y Cariño es la expresión de muchísimos universitarios que hoy encarnan y dignifican la dimensión social de la universidad. El abanico es amplio, desde estudiantes de ciencias de la salud que se han unido voluntariamente a profesionales sanitarios, hasta científicos que han puesto su conocimiento y tiempo personal al servicio de la investigación y la creación de material que hoy necesitamos, pasando por personal de administración y servicios universitarios que ofrecen su ayuda a quien la necesite, quizá a través de una conversación cariñosa y pausada con quien anda sumido en la tristeza y la angustia, acaso llevando comida a quien no puede conseguirla de manera autónoma.
En fin, que hay muchas almas universitarias pase lo que pase, profesores y estudiantes que andan convencidos de que la búsqueda de verdades, bellezas y bondades no se detiene por muy mal dadas que vengan las circunstancias. O si se prefiere, que hay muchas personas universitarias que cuando se preguntan para qué existe, está y tiene que estar la universidad, cuestión fundamental para Don José Ortega y Gasset, tienen una respuesta válida: ayudarnos y ayudarse a uno mismo para tener un mundo mejor.