25/01/2026
Su trabajo fue presentado en una conferencia científica, pero no por ella misma. En aquella época, a las mujeres no se les permitía exponer sus propios estudios. El experimento fue ignorado y, años después, hallazgos similares fueron atribuidos a científicos hombres que sí obtuvieron reconocimiento.
En 1856, una científica realizó un experimento sencillo que hoy resulta decisivo para entender el cambio climático. Su nombre era Eunice Newton Foote, y durante más de 150 años su aporte quedó fuera de los libros de ciencia.
Foote comparó cómo distintos gases retenían el calor al exponerlos a la luz solar. Descubrió que el dióxido de carbono se calentaba más que el aire común y concluyó que un aumento de este gas en la atmósfera podría elevar la temperatura del planeta.
Su trabajo fue presentado en una conferencia científica, pero no por ella misma. En aquella época, a las mujeres no se les permitía exponer sus propios estudios. El experimento fue ignorado y, años después, hallazgos similares fueron atribuidos a científicos hombres que sí obtuvieron reconocimiento.
Hoy, los investigadores confirman que Foote describió el principio básico del efecto invernadero décadas antes de que se consolidara como teoría científica. Su trabajo anticipó una de las mayores crisis ambientales de la historia moderna.
El redescubrimiento de su aporte no solo corrige un error histórico. También muestra cómo el conocimiento científico puede perderse cuando quienes lo producen son excluidos por razones ajenas a su rigor o relevancia.
Reconocer a Eunice Newton Foote no cambia el pasado, pero sí redefine el relato del cambio climático. La ciencia no empezó a advertirnos hace unas décadas. Empezó hace más de un siglo, y fue una mujer quien lo dijo primero.
📚 Fuente
American Journal of Science (1856) – Circumstances Affecting the Heat of the Sun’s Rays