08/04/2023
🔴|| La Malarabia: conoce su historia
Había una vez un campesino del Bajo Piura, amigo de la buena mesa y la chicha mellicera, pero medio palana de jebe, es decir, amante de la cama y la ociosidad.
Apenas si le daba unos cuantos centavos a su mujer para que parara la olla, pero cuando por la tarde, después de llevar a pasear a su b***o Campeche por el barrio, llegaba a la casa, exigía ser servido como rey.
En cierta ocasión, estaba la pobre hija de Eva viendo cómo remendaba el almuerzo con unos pescados que una vecina suya le había regalado, cuando llegó el susodicho. Amargo como siempre, empezó a exigir su almuerzo.
- ¿Diay, qué pescáu de vuelta? –gritó viendo que la mujer traía un humilde plato de arroz con menestra y pescado sudado - ¿Qué vos no te sabes otra?
Y así, continuó vociferando el mal hombre acusándola de mala compañera, gastadora y otras diabluras.
La santa mujer estuvo a punto de resondrarlo por sinvergüenza y convenido, pero se contuvo. Total, con ese hombre era imposible.
- ¡La misma vaina tuitos los diyas! –continuaba gritando él- ¡Más que seya invéntati otra!
“Ahorita te jodo, so cojudo”, pensó ella mientras se acordaba de que hacía días que unos plátanos de freír habían estado madurándose por ahí medio olvidados.
Ya estaban negros de lo maduros que estaban.
- Uno que quiere encontrar alguna novedá… -
continuaba refunfuñando el campesino..
“Ahhhhh… novedá quieres”, dijo para sí la mujer y se acordó de que le había sobrado un pedazo de queso del desayuno.
Entonces, sancochó los plátanos, refrió cebolla y ajo, y lo mezcló todo a la de Dios.
El resultado fue una masa amarillenta, que ni ella probó, con la que acompañó el pescado sudado y se lo sirvió a su marido al tiempo que le gritaba:
- ¡Revienta, pues, nagrampucta… pa´ que te pase 𝗹𝗮 𝗺𝗮𝗹𝗮 𝗿𝗮𝗯𝗶𝗮 que tienes! * *
Foto: redes .
✍️ José Humberto Lalupú Valladolid- Escritor de Chulucanas.