19/05/2024
Le deseamos todos los éxitos a la maestra Isabel Isabel Maravi Rueda, que nuestro señor todo poderoso le conceda mucha salud y anhelos❤️🩹
🎉Feliz cumpleaños maestra Isabel
EXESTUDIANTES DEL BARDO BAYERLE
19/05/2024
Le deseamos todos los éxitos a la maestra Isabel Isabel Maravi Rueda, que nuestro señor todo poderoso le conceda mucha salud y anhelos❤️🩹
🎉Feliz cumpleaños maestra Isabel
02/03/2023
La IE N 35005 Reverendo Padre Bardo Bayerle, saluda hoy al bibliotecario Marina Leon Salazar, por su onomastico deseandole exitos y muchas bendiciones.
17/09/2020
♥️Recordar es volver a vivir♥️
Grandes recuerdos nacional e internacional
🏅🏅🏅⚽️⚽️🏅🏅
17/09/2020
Nuestra I.E siempre representandonos en los eventos deportivos.⛹️♂️🤾♂️⚽️🏅🥇🥈🥉🏆
16/09/2020
Colores que nos identifican 35005 "REVERENDO PADRE BARDO BAYERLE" ♥️
16/09/2020
REVERENDO PADRE BARDO BAYERLE
En 1930 se crea en Oxapampa la “Escuela Primaria de Varones Nº 5091”, Ese mismo año se establecen en Oxapampa los Padres Franciscanos Alemanes y al Padre Bardo Bayerle se le encarga la Dirección.
16/09/2020
LA ESCUELA DE VARONES 35005
En 1930, durante el gobierno del Presidente Augusto B. Leguía se crea en Oxapampa la “Escuela Primaria de Varones Nº 5091”, hasta ese año había funcionado sostenida económicamente por los padres de familia preocupados por la educación para sus hijos. Ese mismo año se establecen en Oxapampa los Padres Franciscanos Alemanes y al Padre Bardo Bayerle se le encarga la Dirección del plantel. En 1971 la escuela pasa a denominarse “Escuela de Varones 35005”.
La Escuela se ubica en el Jr. Mullembruck, a una cuadra de la plaza de armas de Oxapampa y su historia y pasado encierra un sinnúmero de extraordinarias anécdotas. En sus inicios solo tenía un majestuoso y hermoso pabellón construido todo de madera situado al lado izquierdo de la manzana que ocupa, por el lado que colinda con el Jr. Tomas Schaus, tenía a su costado, un campo de futbol que no solo era usado por la escuela, sino que por muchos años seria el estadio oficial del pueblo para toda competencia de futbol de la época.
Años después se construiría otro pabellón de madera al lado derecho de la manzana a lo largo de todo el Jr. Grau, semejante a un largo tren. En ese pabellón había salones de clase, salón de música, dirección y secretaria. Constaba de un largo pasillo con sus barandas en las que solíamos sentarnos para las tertulias del recreo. Al final del pabellón estaba la Dirección, el cual por el desnivel del terreno, dejaba debajo una especie de semisótano abierto, allí había todo un “gran prix” laboriosamente diseñado, cuan diestros arquitectos e ingenieros, por los aficionados a los carritos de metal, esos autitos de miniatura a las que las puertitas se le podían abrir. Unas gradas de tablones de madera mirando hacia la cancha de futbol completaban la estructura de este entrañable pabellón.
Con el crecimiento de la población estudiantil se hace necesario que la escuelita también crezca y se construyen al centro dos pabellones de cemento en forma de ele cada uno, los que en el medio contaban con su patio para las formaciones de las mañanas. Al centro quedaría la cancha de futbol y hacia al fondo, en el medio la mítica “Concha Acústica”, aquel lugar destinado para las actuaciones escolares, donde se escribieron numerosas historias con memorables presentaciones artísticas de tantas generaciones: haciendo fonomímica, música, danzas, poesía, teatro, el arte oxapampino allí presente. Al lado izquierdo de ésta había una casa con un huerto de hortalizas, allí vivía el Señor Cajas, portero de la escuela y del otro extremo, hacia su lado derecho, la tiendita escolar. Detrás de la co**ha acústica, una inmensa área que desbordaba la propiedad de la escuela y que se prolongaba con matorrales de “achira”, “pájaro bobo” y árboles de “pacae” hasta el rio Chontabamba (zona donde ahora está el campo ferial).
Entre 1949 hasta 1972 se usó el uniforme color “caqui” tipo militar con cristina (gorra) y corbata. Luego vino el clásico uniforme “gris rata”.
Al primer año de la primaria se le llamaba “Transición”, luego se pasaba a 1er año y de allí hasta 5to año de primaria (Después eso cambio de 1ro a 6to grado). Los niños de 1er año se mofaban de los de “transición” apodándolos “tranca la olla”. En el recreo venían corriendo y por tus espaldas de pronto te sorprendían con un “tingote” (golpe con los dedos) en la orejas y te gritaban muy fuerte “tranca la olla”. Cuando a ti tocaba pasar a 1ro de desquitabas y hacías lo mismo con los niños nuevos que llegaban por primera vez a la escuela.
Los Profesores de aquel colegio primario son incontables, cada quien los tuvo distintos en la generación que les ha tocado vivir: Bustinsa, Rodríguez, Melgarejo, Maravi, Pacheco, Juan Bisalaya,Rosita Quispealaya , Quillatupac, Casquero, El Che Jiménez, Hidrogo, Elsa Gutarra.
A las 10:30 am. sonaba la campana y era hora de salir al primer recreo, todos corríamos disparados a jugar, muchos nos íbamos al “achiral”, había que subir sobre el techo de la co**ha acústica pegado al cual había un inmenso árbol de pacae del que colgaba un bejuco (liana); nos tomábamos de él fuertemente con las dos manos y nos lanzábamos emulando el grito de Tarzan cayendo a un “colchón de achira”, era fascinante!, una sensación maravillosa, luego a correr por el monte jugando la guerra con pistolas hechas con la cutupa (raíz) de la “achira”, algunas veces para no dejarte “matar”, en esa fantasía del juego, te escondías, pero no faltaba que algunas veces estabas abstraído tanto en el juego que no te dabas cuenta que ya no te “disparaban” y todo había quedado en silencio, el que solo era interrumpido por el silbido de las pichuchancas,… “noooo!”, exclamabas, …. “otra vez… la campana!”, ya no había nadie, todos se habían ido y tú por esconderte, no la habías escuchado, a volver a la carrera al salón, pero ya estabas “frito”, si eras de la clase del profe Pacheco el castigo era un golpe con su regla de madera en la yema de los dedos, si sacadas la mano té castigaba toda la hora arrodillado con dos libros en cada mano, si eras de la clase del profe Maravi una jalada de la patilla hasta quedar con los pies de puntitas; y si eras de la clase del Che Jiménez ibas al rincón del salón de pie en una de las esquinas parado por el resto del tiempo de su clase.
Otros juegos muy populares del recreo eran la “canga”, las “bolitas”, el “room, room”, el “trompo” y por supuesto el “futbol”. La escuela en los setentas ya era mixto, así que las niñas también tenían lo suyo, el juego del “yas”, “salta soga”, “mundo”, “vóley”, y a veces también se animaban a jugar “futbol” o algunos juegos mixtos como “mata gente”. La propina en los sesentas y setentas era un Sol de Oro, una moneda de bronce con la figura de una vicuña , con esa propina comprabas en la tiendita escolar, biscochos, donas, o pan con lomo, si te quedaba algo, a la salida en la carreta de la señora Juanita comprabas canchita salada o mandarinas. Si un día no gastabas tu propina, lo guardabas para comprar en el mercado bolitas o trompos. Los que vivíamos por el mismo barrio, a la salida comenzábamos el juego de “trompo” en la puerta de la escuela y terminábamos con “la cocina”, tres o cuatro cuadras hacia distintos puntos del pueblo.
Seis años de la infancia vividos en esa gloriosa escuela renombrada “Bardo Bayerle” en reconocimiento a su primer director, miles de oxapampinos se educaron allí. En esa manzana del Jr Mullembruck, hoy ya no queda ni un cm2 de historia, todo el pasado reemplazado por una nueva edificación, la inexorable modernidad sin miramientos destruye a su paso - cuan tornado- la historia, no toma cuenta que pisotea su cultura y sus tradiciones. La infancia que tuvimos muchos oxapampinos en nuestra añorada escuelita es impagable, pero a la vez, es irrepetible y por más que quisiéramos hacerlo, ya no podremos visitarla para caminar por ese trencito (pabellón de madera) y sentarnos en su recodo posando nuestra espaldas en sus columnas de madera como lo hacíamos para leer nuestros cuadernos estudiando para los exámenes, ni podremos escuchar el repique de la campana, ni pararnos en medio de la co**ha acústica y emular nuestra poesía o canto. Voy caminando de la plaza de armas hasta la esquina de la Biblioteca Municipal, me paro allí mirando hacia donde estabas, cierro los ojos y por unos segundos creo contemplarte allí imponente mi querido pabellón de madera y te recuerdo cuando a pesar del paso de los años te creías invencible, abro los ojos y ya no estas, solo me queda guardarte siempre en mi mente y mi corazón y evocar con mucha nostalgia lo que fuiste para mí y para muchas generaciones de oxapampinos.
Por: César Romero Verde