04/11/2019
"La tecnología ayuda a que los niños con discapacidad quieran aprender más"
Desde hace 15 años, Silvia Yancapallo enseña en aulas hospitalarias a niños con discapacidad física que no pueden tener una educación regular. En todo ese tiempo ella ha visto muchos cambios y avances en la forma de enseñanza, pero también conoció la indiferencia de las autoridades y de la sociedad.
Silvia comenzó su carrera como maestra hospitalaria en su natal Arequipa, y actualmente está a cargo del salón de clase del Clínica San Juan de Dios de Cusco, donde trabaja con 20 alumnos que tienen, en su mayoría, parálisis cerebral.
Dicho trastorno, que afecta la capacidad de equilibrio y movimiento de las personas, ocurre porque las áreas del cerebro que controlan el movimiento y la postura no se desarrollan de manera correcta o se lesionan. En esa condición es muy difícil que los niños sean aceptados en los colegios regulares, ya que por lo general no están preparados para lidiar con este tipo de casos.
Conscientes de esta situación, y gracias a una iniciativa de la Fundación Telefónica, la Clínica San Juan de Dios del Cusco cuenta con un aula hospitalaria
De ese modo, en un aula hospitalaria tiene que haber ternura, paciencia y también se debe respetar el espacio de cada niño, ya que no puedes ser su amigo de manera directa, sino poco a poco. Hay que saber ciertas pautas para llegar a cada uno y poder respetarlo desde la condición en la que está.
Pero la principal diferencia con un colegio regular es que ahí los niños están solo mientras dura la clase, después vuelven a casa con sus padres. Aquí, en cambio, los chicos están de forma permanentemente. Por consiguiente, su familia es el hospital, las enfermeras, los profesores y todos los trabajadores de la clínica. Esa es la mayor diferencia.
La tecnología ayuda a que los niños con discapacidad suban su autoestima y quieran aprender más. Al inicio ellos piensan que no van a poder entender las clases, pero pronto se dan cuenta de que las herramientas digitales hacen que los temas que tocamos sean muy fáciles de aprender y, sobre todo, amenos. Lo bueno es que utilizamos dispositivos adaptados a su medida como mouses diseñados para chicos con inmovilidad en sus dedos y manos.
¿Qué mensaje le daría a la sociedad?
No hay que ponerles límites a estos niños. Ellos tendrán una discapacidad física, pero pueden aprender y superase. La inclusión tiene que empezar a ser real en nuestro país.
Y no solo basta con crear infraestructura adecuada, también hay que ofrecerles una buena educación. Muchas veces los colegios les cierran las porque piensan que no van a aprender o porque los docentes desconocen la metodología para enseñarles. Sin embargo, los niños discapacitados sí logran aprender. Es verdad que no será en el tiempo que lo hace un alumno regular, sino que hay que respetar su ritmo y estilo de aprendizaje. Pero tenemos que dejar de verlos como personas incapaces. Ellos sí pueden integrarse y colaborar con la sociedad