Escuela de Liderazgo - Elide

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Escuela de Liderazgo y Desarrollo Empresarial Escuela Peruana de Liderazgo y Desarrollo Empresarial

24/02/2021

EN LA VIDA NO SOLO HAY QUE PARECER O APARENTAR, ES SER... QUE DISTA MUCHO DE LOS QUE APARENTAN, LO QUE NO TIENEN O NO SON... LA VIDA ES MUCHO MAS QUE ESO..
EXCELENTE REFLEXIÓN...
¿CONOCES A ALGUIEN ASÍ?
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EL SÍNDROME DE DOÑA FLORINDA
Cuando en 1973 Roberto Gómez Bolaños (Chespirito) creó la serie de humor "El Chavo del 8" no imaginó que su personaje Doña Florinda iba a dar pie a uno de los tres síndromes que infectan al pueblo trabajador de América Latina y, por qué no, al mundo entero.
El síndrome de Doña Florinda fue acuñado por , que escribió un libro con ese título. Los "Doña Florinda" o "Don Florindo" son las personas pobres que odian o desprecian a sus pares. Es decir a sus vecinos o gente de su clase social. Los doña Florinda no son de clase media... son pobres. Algunos de ellos (ellas) viven en barrios de clase media para creerse lo que no son. Todos en la vecindad del Chavo del 8 eran pobres, porque todos ellos eran dueños de nada. No tenían casa propia y debían pagar mes a mes el derecho a un techo a un obeso recaudador llamado Señor Barriga. Doña Florinda era tan pobre como todos, excepto por una pensión que le dejó don Federico (el papá de Quico), un marino mercante que se perdió en alta mar. Con esa pensión pagaba religiosamente la renta y mantenía muy limpio y elegante a Quico en su traje de marinerito, además de comprarle todos los juguetes y caramelos que a Quico se le antojaban. Mientras lo miraba el Chavo... siempre con hambre.
Como detestaba a sus vecinos, doña Florinda andaba siempre enojada. Con una mueca en el rostro, como oliendo c**a. Sólo sonreía cuando aparecía el profesor Jirafales, con un humilde ramo de rosas. El maestro Longaniza también era pobre, cobraba el salario mensual de un profesor de la educación pública. Los Doña Florinda no se juntan con la chusma. Aunque Doña Florinda colgaba sus calzones en el mismo tendal donde don Ramón colgaba sus calzoncillos.

09/08/2020

Ante circunstancias Adversas.. mente positiva!!!!

14/06/2020

Luis G. Lumbreras: “Esta pandemia es una lección impresionante de historia y de la manera cómo hemos construido un país”

Científico social de origen ayacuchano que desde diversas especialidades le dio un nuevo rumbo a la historia del Perú.

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Es arqueólogo, antropólogo, educador e historiador, pero pocos días antes de la cuarentena se graduó de oráculo al presagiar, en una entrevista publicada en La República, ese abismo que separa al Estado peruano de la realidad de nuestro país. Una brecha que se agigantó en estos días de confinamiento: “Estamos funcionando con un Estado que no tiene nada que ver con nosotros. Somos un país con regiones muy diferentes, tenemos un sistema de vida en donde ser arequipeño es distinto a ser huancaíno o piurano. Pero actuamos como si todos fuésemos exactamente iguales y gobernamos con ese error de creer que todos somos iguales. ¡Mentira! No es cierto”, fue lo que dijo. La mortandad registrada en Iquitos, Lima, Lambayeque o Piura, en comparación con las regiones del sur altoandino, le dio la razón. Así como la incapacidad estatal por solucionar o entender el éxodo de ciudadanos que pugnaban por retornar a su tierra.

El Estado peruano falló desde su nacimiento. No corresponde a las condiciones sociales sobre las cuales se ha implantado. Esto fue advertido por Monteagudo y por San Martín en su momento. Ellos consideraban que no estaban en condiciones de establecer un Estado con una representación válida de los diversos sectores sociales que había en el Perú. Y consideraban que lo deseable era algo así como una monarquía constitucional. A lo largo de la República nosotros hemos reproducido, en la práctica, ese esquema. El Congreso siempre ha tenido un actitud muy poco efectiva. Casi siempre hemos sido gobernados por el Ejecutivo. Incluso en los llamados “golpe de Estado”, estas llamadas “revoluciones” por militares que asumían el control político del Estado como una especie de monarca de carácter militar. El eje básico del mando reproducía el mando del Ejército. Eso daba la razón a los opositores al esquema bolivariano, que introdujo aquí el modelo parlamentario. El problema es que en el Congreso solo está representado una parte básica del Perú.

Ya está influyendo. Un desastre y una crisis de este tipo influyen en la generación de una serie de mecanismos para salir de esta crisis y poder reconstruir lo que nosotros pensábamos que estaba bien. Esa reconstrucción pasa por el clímax que se produce durante la crisis y en consecuencia cambia: trata de amoldar las cosas a la crisis y trata de corregir todo lo que la crisis ha mostrado que está mal. Eso es lo que pasó, esto es lo que está pasando.

¿Qué hemos aprendido con esta pandemia y esta cuarentena?

Esta pandemia es una lección impresionante de historia, de sociología y de la manera cómo hemos construido un país que tiene muchísimas dificultades para caminar. Esta cuarentena la tomamos un poco a la broma, pero es muy seria. Vamos a tener que adaptar la economía a estas nuevas condiciones. Vamos a tener que adaptar los mecanismos de intercambio en los mercados. Vamos a tener que cambiar la forma que tenemos al acudir a los servicios públicos. En fin, vamos a tener que cambiar. Y obviamente ese tener que cambiar va a generar nuevas costumbres.

¿Existen precedentes?

En el siglo VI de nuestra era, aproximadamente, se produjo una crisis ambiental posiblemente muy similar a la actual crisis. Esta crisis, que debe haber tenido períodos de friaje muy duros, debe haber cambiado el régimen de lluvias, el régimen de temperaturas, etc. Es una crisis que cambió el Perú enteramente. No porque influye en las personas sino porque las personas tuvieron que capturar los datos de esa crisis para reconstruir su propia existencia. Eso es lo que ocurrió, eso es lo que creo va a ocurrir, eso es lo que está ocurriendo. Algo similar ocurrió hace mil años, hace dos mil años, hace diez mil años. Y tenemos pruebas arqueológicas de que este no es el primer ni el único desastre que hemos tenido que resolver.

Estas enormes diferencias provocadas por la pandemia en las regiones ¿son una prueba de que el Estado ignora nuestra variedad regional?

Hay varios factores. Uno, en lugares donde la pandemia ha sido más fuerte son aquellas regiones donde hay mayor concentración urbana. También está el factor altitud que puede haber contribuido a detener los contagios.

Al comienzo pronosticaron que Cusco sería uno de los epicentros de la pandemia por la presencia de miles de turistas, pero hoy vemos que la pandemia siempre estuvo controlada.

Sí, en Ecuador fue igual. Guayaquil concentró toda la pandemia. Una de las cosas que no estamos tomando en cuenta es que la regionalidad es un factor que debe estar presente en todo, en educación, en salud, en todos los campos. Hay diferencias estructurales en cada una de las regiones. Para mí no es casual que ahora se hable de nor-Perú y sur-Perú, un poco lo que ocurrió a comienzos de la República y en toda la historia peruana en general. De modo que hay que tener presente la regionalidad y sus diversas variantes internas.

La entrega de bonos reveló que el Estado no conoce dónde viven y cómo ubicar a los peruanos.

Eso es total. Es algo que se arrastra con el Estado mismo. Nosotros hemos crecido dentro de una versión colonial del Estado. Nosotros nos consideramos peruanos, pero a los “otros” no los consideramos como tal. Es un olvido que afecta a la población peruana llamada “informal”, a todos los que viven en la marginalidad, a todos los que migraron hacia las ciudades a partir de la década del 60 en adelante.

Igual sucedió con la “sorpresa” del Estado cuando aparecieron miles de ciudadanos pugnando por retornar a su tierra.

Esa es la misma gente, Roberto, que festeja en Lima casi todas las fechas de su calendario festivo. Son los que tienen sus clubes provinciales, son los que conservan su música, su poesía, su comida y la reproducen aquí lo mejor que pueden. Obviamente ellos retornan cuando pueden. “El provinciano” es una canción que reproduce eso y en cada región existe una canción que evoca el retorno. De modo que una reacción de ese tipo es mucho más restringida de lo que imaginamos. Si yo hubiera imaginado esta situación hubiera pensado en migraciones masivas mayores. Solo que ahora muchos dejaron por años sus propiedades, las vendieron, las regalaron. Ya no tienen a dónde volver. Incluso muchos ya no tienen ni siquiera familiares allá.

Pero siempre existió una movilización de gente que se va trasladando de las ciudades costeras a la sierra y, si la cosa no va bien, bajan a la selva o vuelven a la ciudad.

No tomamos conciencia. Tan es así que nuestras representaciones en el Congreso son espurias si no están asociadas directamente a su realidad concreta. Los sectores mayoritarios de nuestras provincias no tienen cómo venir y se quedan allá. Los que vienen forman estos grupos marginales que son los que ahora están reclamando la atención del Estado, un Estado que nunca los tomó en cuenta.

Esta pandemia también nos recordó que en la Historia del Perú existieron graves epidemias que cambiaron al país.¿Debemos reescribir la historia del Perú?

Yo creo que la historia del Perú se tendrá que reescribir con un fundamento local. Nuestras historia ha sido escrita en función de los que llegaron. Nuestra historia comienza con las guerras civiles entre españoles, los líos entre Almagro y Pizarro. Luego viene la historia de los virreyes, luego la independencia... Se olvidaron de todas las poblaciones étnicamente poderosas como las de Chimú, Chancay, Chincha, Ica, etc. Se olvidaron pero siguieron existiendo. Qué se yo. Los chancas, por ejemplo, hasta ahora siguen hablando quechua, cambiaron su organización, adaptaron sus costumbres a las necesidades del momento, pero siguieron existiendo. No han mu**to pero fueron excluidos de la historia.

Fuera de la historia oficial.

Es que esa historia la hemos escritos “nosotros”: los peruanos que no reconocemos a los otros sino a “nosotros” mismos como peruanos. Los que escribimos la primera Constitución y expulsamos del país a los quechuahablantes y otras etnias que subsisten debajo del telón que nos hemos puesto para separarnos de ellos. “Ellos” son los distintos. Nosotros no nos consideramos indios. Nos da mucha vergüenza que nos identifiquen con ellos.

¿Esta pandemia demuestra que el Estado peruano necesita un Pachacuti?

O un Pachacuti o un Che Guevara: lo primero que transformaron en Cuba fue la salud y la educación y ahora se dan el lujo de “exportar” médicos. Nosotros hacemos exactamente lo contrario. Hemos dejado de lado tanto el espacio de cultura, salud y educación que son los espacios sociales y de servicios. Esta pandemia tiene la virtud de habernos desnudado como país, nos ha quitado la ropa que teníamos para escondernos y nos está mostrando las cosas tremendas que hay en nuestra realidad concreta.

No hay mucho que celebrar para el 2021 y el Bicentenario.

No, claro que no, y eso que estamos en una etapa históricamente sustantiva. Yo estoy asustado, Roberto, porque en estos finales de mi vida -ya estoy en 84 años he visto bastante a lo largo de mi vida acá y la verdad es que nunca he visto una crisis tan violenta como esta que estamos pasando. Y lo digo no solo como persona natural, sino también como historiador. Creo que he recorrido la historia del Perú, la conozco desde hace diez mil años y la verdad es que esta crisis solo me recuerda, en sus términos brutales, en sus formas, a lo que ocurrió en el tránsito de la Colonia a la República. O del Tawantinsuyo a la Colonia. Son crisis muy fuertes que no afectan solamente lo que la gente necesita en su momento, afectan hasta adentro, va más allá del estómago y eso es realmente terrible porque tienen que cambiar -y ya están cambiando- muchas cosas que pensábamos de nosotros mismos. Es obvio que no vamos a ser los mismos. De aquí a cien días vamos a ser diferentes, querámoslo o no. Pero que van a cambiar las cosas, van a cambiar, y ya está ocurriendo. Y lamentablemente el sector pudiente de este país no entiende dónde está viviendo y eso va a generar formas de conflicto a las que les tengo miedo.

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Fuente: Larepublica.pe

10/05/2020

Feliz Día Mamá!

09/05/2020

"Abuela, ¿cómo puedo vivir esta cuarentena?"

"Hija mía, la cuarentena es un período especial, misterioso y sagrado. En mi día, los niños recién nacidos solo podían salir de la casa por primera vez después de sus 40 días de vida. Es un período de espera y preparación para una nueva vida. Es el período que produce un gran cambio ".

"¿Y cómo te preparas para este cambio?"

"Con acciones simples, genuinas y afectuosas. Cada mañana peina tu cabello largo con dedicación y desata todos los nudos, incluso los más ocultos que siempre has descuidado. Es hora de poner todos los nudos en el peine. Luego dedícate a desenredar incluso tus queridas madejas. Con paciencia e intentarás encontrar el final de la madeja, el punto exacto de partida del hilo. Ya con estas acciones simples pero poderosas crearás orden fuera y dentro de ti. Deshaciendo nudos físicos con las manos comenzarás a tocar tus nudos internos."

"Y después de deshacer los nudos, ¿qué puedo hacer, abuela?"

"Mata a todas las partes de ti que ya no son fértiles. En muchos ritos funerarios de pueblos antiguos se cree que el difunto abandona el cuerpo totalmente solo en el 40° día después de su muerte. Antes de este día tiene lugar la liberación del cuerpo. Poco a poco, en estos 40 días, hija mía, córtate el pelo, quema las cartas que te escribieron y que ya no son parte de tu vida, elimina la ropa que no has usado durante mucho tiempo o la que ya no quieres usar, abre bien las ventanas de tu hogar para dejar salir el aire viciado, cultiva nuevos pensamientos al abandonar los viejos, dedicados a crear nuevos hábitos, nuevas costumbres, nuevas tradiciones."

"Abuela, me temo que después de este aislamiento nada cambiará. El hombre olvida rápidamente..."

"Cómo reaccionarán los demás ante esta cuarentena no es asunto tuyo. Comprométete a cambiar y no olvidar. Asegúrate de que esta tormenta te sacuda tanto que revolucione por completo tu vida."
Namasté! ...
[ Via Universo A. ]

05/05/2020

SÍNDROME DE LA RANA HERVIDA
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A veces aguantamos situaciones y personas dañinas por un tiempo muy prolongado, solo porque seguimos el dictado tácito de ese dicho que plantea que «hay que aguantar cuando no tienes otro remedio» como la rana de nuestro relato.

Y ciertamente no podemos ignorar que muchos de nosotros supeditamos nuestro bienestar emocional a necesidades que consideramos más básicas. Ocurre también con frecuencia que ya no solo debemos seguir pensando en nuestro bienestar sino que hay otras personas que dependen de alguna forma de nosotros.

También podemos soportar una situación límite durante mucho tiempo por dependencia emocional, por una relación destructiva o porque carezcamos de cultura emocional para saber qué es normal y qué no lo es.

Quizás aguantas situaciones hasta quemarte, sin haberte percatado antes de la necesidad de saltar a tiempo para salvarte. Es por ello que queremos que conozcas el síndrome de la rana que no sabía que estaba hervida y que explicó por primera vez Olivier Clerc .

Ponga una rana en un recipiente lleno de agua y comience a calentar el agua. A medida que la temperatura del agua empieza a subir, la rana ajusta su temperatura corporal en consecuencia. La rana se mantiene ajustando su temperatura corporal con el aumento de la temperatura del agua.

Justo cuando el agua está a punto de alcanzar el punto de ebullición, la rana no puede ajustar más. En este punto la rana decide saltar. La rana trata de saltar, pero es incapaz de hacerlo, ya que ha perdido toda su fuerza ajustando la temperatura corporal. Muy pronto la rana muere.

¿Qué mató a la rana? ¡Piensa en eso! Sé que muchos van a decir que el agua hirviendo. Pero, la verdad, lo que mató a la rana fue su propia incapacidad para decidir cuándo saltar.

Todos nos tenemos que ajustar, con la gente y las situaciones, pero tenemos que estar seguros cuando tenemos que ajustar y cuando tenemos que seguir adelante. Hay momentos en los que necesitamos hacer frente a la situación y tomar las acciones apropiadas.

Si permitimos que la gente nos explote física, emocional, financiera, espiritual o mentalmente continuarán haciéndolo.
¡Decidamos cuándo saltar! Vamos a saltar mientras tengamos la fuerza.
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Normalmente nos dicen que las situaciones vitales estresantes como divorcios, muerte de allegados, pérdida de la casa o el trabajo nos van a afectar mucho, quizás así sea. Pero ante ese tipo de sucesos con gran carga aversiva y amenazante para nosotros preparamos nuestro organismo y le hacemos frente en la situación: «saltamos a tiempo».

Sin embargo, son los sucesos estresantes diarios (más aún si se prolongan por largo tiempo) por los que debemos preocuparnos en mayor medida. Algunos de estos sucesos no son diferenciados como negativos por mucho tiempo.

Es el caso del maltrato en pareja, ya que en ocasiones recibimos acciones positivas, otras negativas, otras soportables. Así, el malestar se va manteniendo, se va ajustando hasta que la situación se torna insostenible.

Hoy que vivimos una situación de estrés, debido al aislamiento social, debemos tomar la situación de una forma positiva, manejando nuestros pensamientos y emociones, suena un tanto difícil, si por si misma la situación es tensa, más internamente en cada hogar hay propios problemas, sin embargo nada es tan difícil como perder un ser querido, así que como reza el dicho: A mal tiempo buena cara!

Por ello, debes de saltar, no se trata de huir pero sí de saltar, afrontar la situación y plantear que soluciones hay. Recuerda que el que aguanta demasiado, rara vez llega con fuerzas al final para intentar cambiar la situación. Quizás el daño ya esté hecho e interiorizado.

Dentro de tanta incertidumbre, plantea alternativas de solución y atrévete a saltar y cambia tu situación..
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Fuente: la mente es maravillosa.

01/05/2020

A pesar de las circunstancias dificiles que hoy vivimos, siempre es importante valorar y elogiar el trabajo de aquellos que están frente a esta Pandemia, y a todos los que día a día luchan por llevar un pan a la mesa de su hogar..
¡Feliz Día del Trabajo!

24/04/2020

Hace dos meses un hombre renegaba de su negocio de venta de pizarras.

“Ya no se vende como antes.”
“Creo que mejor voy a cambiar de giro.”

Ni bien empezó la cuarentena, el
Hombre entró en pánico. Sin ahorros, sin poder salir libremente a vender sus pizarras, no veía futuro.

A la semana el teléfono empezó a sonar.
“¿Tienes pizarras? ¿Puedes traerme cinco mañana?”
Los pedidos empezaron a llegar desde todos lados.
Tendrá una pizarra para que me venda?
Hace delivery?
Tiene pizarras pequeñas?

De pronto el hombre que renegaba, ahora tenía pedidos y más pedidos. Le faltaban manos. Su mujer, su hijo, sus dos sobrinas, todos con mascarilla puesta haciendo equipo para abastecer el mercado.

Con miles de alumnos recibiendo clases online, curiosamente, aumentó el consumo de pizarras.

Señores, las situaciones cambian de un momento a otro. Eso que tú ves como una adversidad, puede ser una oportunidad.

Algunas personas no reconocen las bendiciones porque pasan demasiado tiempo quejándose, reclamando, viendo cómo regresar al pasado. El pasado ya es pasado, ya no puedes tener éxito con los planes que hiciste hace dos meses atrás. Son nuevos escenarios y se requiere de nuevas estrategias.
Le Toca reinventarse.

Por eso es importante tu mentalidad. Dijo un amigo: las bendiciones solo pueden ser reconocidas por aquellos que se sienten bendecidos.

Supe de un muchacho que hace poco más de dos meses había iniciado en el negocio de la venta de ropa. A los quince días de haber empezado, se decreta cuarentena. La orden es clara: “solo se sale de casa para hacer mercado.

El resto de negocios, entre ellos el suyo, cierran.” El hombre, con familia a cargo, con deudas y con múltiples compromisos financieros, empezó a vender fruta.

Aprovechó que la suegra tenía un puesto dentro del mercado y conocía el movimiento.

El punto es que el hombre que había empezando a vender ropa, ahora estaba vendiendo mandarinas. Y le esta yendo bien. Ha sabido sacarle provecho a la cuarentena.

Muévete a tu ritmo, a tu manera, pero muévete. Reinvéntate. Quizá tu negocio no pueda moverse, pero tú si puedes hacerlo.

Hace poco supe de un joven que renunció para empezar su negocio. Todos los amigos e incluso la familia le decían que no lo haga. “Estás loco”,le decían. “Cómo vas a renunciar para ir a vender comida?” “Tu eres profesional, aquí tienes tu trabajo seguro.” Resulta que cuando llegó esto del coronavirus la economía se reconfiguró y entonces muchas empresas han despedido a sus empleados.

Allí despidieron a los amigos de este muchacho. A esos mismos que decían “no renuncies que aquí tienes algo seguro”, a esos mismos los botaron. Ahora ellos están sin empleo, y el amigo emprendedor hace negocios en la cuarentena.

Moverse, la clave es moverse. Recuerda que el dinero no entra en cuarentena, y que con crisis o sin crisis, igual la gente come todos los días. El consumo sigue.

La vida sigue, la vida no se detiene. Quizá tu negocio esté en pausa, pero tú no... tu puedes explorar caminos temporales, puedes redefinir tus planes... el punto es no quedarse en plan de víctimas.

Cambia el “estoy encerrado en casa”, por el “estoy avanzando desde casa.”

Cambia el “no estoy haciendo nada”, por el “estoy aprovechando lo bueno de todo esto.”

Recuerda, avanzan los positivos, los creativos, los optimistas, los disciplinados, los que ven soluciones.
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Autor desconocido

21/04/2020

Es importante dar, pero también es importante aprender a recibir... una buena lección!!
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Hace unos 6 meses, mi vecino me pidió la contraseña de Internet.

Se lo di porque no cuesta nada y porque me llevo bien con él.

Ayer, volvía a casa y él estaba en la puerta. Me detuve y hablé un poco como de costumbre cuando me dijo felizmente que ahora tiene Netflix. Luego, bromeando, dije: «He estado trabajando duro, apenas tengo tiempo para mirar televisión, pero es genial, entonces ¿me prestas la contraseña para ver algunos programas?».

Entonces su esposa, que estaba regando su jardín dijo: «No podemos dárselo, porque yo soy quien paga y no se puede compartir».

¡Reinó un silencio total!

El hombre se disculpó en voz baja y le dije que no había problema. Seguimos hablando de otras cosas y finalmente entré en mi casa.

Poco después, la esposa de mi vecino salió a llamarlo, luciendo nerviosa, diciendo que la televisión no estaba funcionando. Entró y yo miré por la ventana. Después de unos minutos, él y su esposa vinieron a llamarme y me dijeron que la red no funcionaba, que la contraseña no ingresó...

Los miré y les dije: «Cambié la contraseña, porque yo soy quien paga y no es para compartir».

La esposa se puso roja e intentó discutir, le dije: «Señora, tengo mi internet y usted tiene su Netflix, todo está bien y todos están felices».

Se volvieron y cerraron la puerta. Nunca me volvieron a hablar”.

La lección que aprendí de ella.

- La amistad tiene que ser recíproca.
- El amor tiene que ser recíproco.
- El afecto tiene que ser recíproco.

¡Los sentimientos tienen que ser bidireccionales!

Basta de ser la persona que siempre da y nunca recibe. 😉
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Autor desconocido.

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