13/03/2017
El acceder a estudios universitarios de calidad en el Perú se está haciendo cada vez más insostenible económicamente para los padres de familia. Como sabemos, el modelo educativo que se impulsa desde el Estado es el privado y esto ya está llegando a sus límites, hace unas semanas vimos el reportaje sobre el alza de los precios en los colegios, y sabemos bien que muchas de las universidades privadas también lo están haciendo indiscriminadamente con la excusa de buscar la 'máxima calidad'. ¿El costo? El bolsillo de las familias, de los estudiantes, quienes muchas veces tienen que dejar de estudiar o llevar menos cursos.
¿Qué hizo la PUCP?
Colmar nuestra paciencia. Indignarnos.
Nuestra universidad, la cual se vende como humanista e inclusiva, la universidad que “no utiliza publicidad porque su mejor publicidad son sus egresados”, la universidad que “asume su compromiso con el desarrollo humano”, esa universidad que uno adora y por la cual la luchó para ingresar ha colmado la paciencia de muchos estudiantes. No podemos permitir que los problemas estructurales, la falta de transparencia del rectorado y el abuso a los demás compañeros y compañeras continúen ocurriendo.
Somos estudiantes como tú, afectados directa o indirectamente, y entendemos por lo que pasan nuestros padres para pagar las boletas a tiempo, los trabajos que tenemos que realizar en part time o como traficantes para poder pagar una “educación de calidad” que ya no tiene alma. Esto es lo que ha hecho la PUCP, una universidad que ahora, paradójicamente, reprime el mercado interno que ha creado mientras es permisiva con propuestas como el aumento de precio del menú universitario. Eso es lo que nos hace desde hace años. Ha logrado que los alumnos llevemos menos cursos porque no podemos pagar los créditos que deberíamos llevar. Nuestra universidad, además ha hecho que muchos chicos y chicas se retiren antes de su primer ciclo al saber cuál sería su escala.
La PUCP, a pesar de autodenominarse inclusiva y humanista, hizo que la economía de muchas familias se desestabilice al ser mal categorizadas en un sistema de escalas y con un proceso de clasificación que no contempla la diversidad de realidades que la universidad dice valorar, una universidad que, en realidad, SÍ labora con la finalidad de lucrar.
Invitamos a toda la comunidad PUCP (alumnos, ex-alumnos, profesores, JP’s y trabajadores) a completar este álbum con 100 testimonios por los 100 años de esta casa de estudios. Testimonios que revelen que a nuestra universidad le importa más exprimir el bolsillo de las familias empujándolos hasta el límite, que estamos cansados de esto y que, más allá del hecho de que realmente te afecte directamente esta situación o no, se demuestre que TODOS SOMOS PUCP.
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